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El debate sobre el grave problema del dopaje en el deporte del béisbol profesional volvió a la actualidad dentro del mundo de las Grandes Ligas tras el positivo que dio el segunda base dominicano Robinson Canó, de los Marineros de Seattle, y su correspondiente suspensión con 80 partidos.

Nadie hasta ahora ha salido en defensa del veterano y estelar pelotero, a quien todos proyectaban como un seguro futuro miembro del Salón de la Fama, y por el contrario lo que si se dio fue una revelación por parte de su excompañero de equipo con los Yanquis de Nueva York, Mark Teixeira, que reconoció no estar “sorprendido” por lo sucedido a Canó.

El argumento de Teixeira, que tuvo a Canó de compañero durante cinco temporadas con los Bombarderos del Bronx, fue que si andas en un ambiente sospechoso del consumo de sustancias prohibidas y tienes como amigos un círculo de profesionales que anteriormente fueron suspendidos por dopaje, el resultado de verte implicado en el mismo problema es de alguna manera la consecuencia lógica.

Teixeira durante una presentación especial en el Show de Michael Kay en 98.7 ESPN New York el jueves, se le preguntó sobre el asunto de Canó y si alguna vez sospechó del estelar pelotero dominicano que podría consumir sustancias prohibidas para mejor el rendimiento en el campo.

La respuesta fue categórica y muy comedida al admitir que para nada le sorprendía, pero a la vez que no deseaba entrar en ningún tipo de detalles ni de mayores consideraciones sobre el asunto, dado que antes que nada Canó era su amigo y tampoco era su misión profundizar en el asunto.

“Sí, realmente no quiero entrar en demasiados detalles. Quiero a Robby (Canó), simplemente no estoy sorprendido”, respondió Teixeira, que en la actualidad se desempeña como un analista de béisbol de ESPN desde que se retiró de la competición activa después de la temporada 2016. “Realmente no quiero ir demasiado lejos. Pero creo que mucha gente está pensando lo mismo”.

El argumento de Teixeira es, efectivamente, el que comparten otros muchos profesionales dentro de la liga, ya que nadie hasta el momento ha salido en defensa de Canó, y por el contrario el “silencio” ha sido más que significativo.

Teixeira no ofreció ninguna especificación o ejemplos para apoyar su afirmación, una actuación correcto y profesional, dado que no es su misión entrar en hacer más aportaciones y consideraciones en busca de la culpabilidad o no de Canó, que de hecho ya ha recibido una suspensión oficial por parte de las Grande Ligas.

Pero Teixeira si fue consecuente con su valoración de la que situación por la que atraviesa Canó en base a la su relación en la etapa en la que ambos eran compañeros y cuando ya tenía sospechas sobre su probable relación con el mundo del dopaje.

“Usemos esta situación aquí. El asistente de Robby Cano estaba en la lista de Biogénesis”, argumentó Teixeira, refiriéndose a la clínica de Miami que fue el centro del escándalo PED 2013 de las Grandes Ligas.

El expelotero de los Yanquis recordó que esa relación de Canó no favorecía para nada a su excompañero.

“Ahora, por supuesto, él tenía un asistente, ya sabes, comprar cosas para él. A Alex Rodríguez lo pasaron por Biogénesis y Melky (Cabrera, exjardinero de los Yanquis) salió manchado. Ellos fueron los mejores amigos. Cuando alguien es incluido en ese grupo, es porque hay evidencia. Hay un rastro de papel, hay un rastro de humo”.

Cabrera y Rodríguez fueron suspendidos por las Grandes Ligas con 50 partidos, el primero, y el segundo se quedó sin jugar toda la temporada del 2014 después de haber mantenido una batalla legal con las mayores, que decidió no continuar ante la aplastante evidencia que pesaba en su contra.

Ese rastro es el que con toda seguridad han seguido los responsables antidopaje de las Grandes Ligas que al final descubrieron el positivo al consumo del diurético furosemida, que es una de las sustancias prohibidas que viola el programa de prevención y tratamiento de drogas establecido dentro del nuevo convenio colectivo.

Bajo la política de drogas del deporte, un jugador no puede ser suspendido automáticamente por el uso de un diurético, a menos que las Grandes Ligas pueda demostrar que tenía la intención de usarlo como agente encubridor.

Eso fue lo que al final, los expertos de las mayores, determinaron que hizo Canó, que en su defensa a dicho que tomó el diurético por prescripción de un doctor dominicano y sin saber que la sustancia estaba prohibida.

Canó, de 35 años, que en el 2013 firmó con los Marineros un contrato por 10 temporadas y 240 millones de dólares, lo que ahora si sabe es que su legado como pelotero estrella ya tiene puesto un asterisco.

De ahí, que su próxima hazaña deportiva, llegar a los 3.000 imparables, quedará cuestionada como le ha sucedido al propio Rodríguez, que dejó el deportedel béisbol profesional sin ningún tipo de credibilidad en cuanto a su condición de deportista limpio.




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