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De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de piel es el tumor maligno más frecuente en los seres humanos. La exposición intensa y prolongada a los rayos del sol son el principal causante de esta condición, aunque existen otros factores de riesgo como: antecedentes familiares de cáncer, ser de raza blanca, tener los ojos de color azul, ser rubio o pelirrojo y la presencia de más de 50 lunares en el cuerpo.

Las cifras de la OMS muestran que, de los tipos cáncer de piel existentes el más temido -aunque menos común- es el melanoma causante del 75 a 80 por ciento de todas las muertes por cánceres cutáneos que se originan cuando las células del cuerpo comienzan a crecer de forma descontrolada, seguido por el carcinoma espinocelular.

Al ser un tumor maligno de melanocitos (célula que produce melanina cuya principal función es dar color a los tejidos, aumentando así a nivel de la piel la fotoprotección natural), la piel es su lugar más frecuente de presentación, pero puede aparecer en otros lugares como el ojos, iris, el sistema nervioso central y el sistema digestivo. También puede afectar el área subungueal, la mucosa oral o genital.

Nilsa Mancín, dermatóloga oncológica, explicó que por lo general, los melanomas son oscuros y tienen el aspecto de un lunar que va creciendo, cambiando de forma y de color. Pueden ser malos desde el inicio o nacer a partir de un lunar que tuvo una transformación maligna.

Aclaró que los lunares en el cuerpo son normales,  pero si uno de ellos empieza a tener cambios distinto a los otros en su aspecto como el color, diámetro, elevación, picor o sangrado, hay que acudir rápidamente al dermatólogo para que reviste cualquier indicio sospechoso, ya que cuando el cáncer se detecta con anticipación hay mayor probabilidad de que no se extienda a otras partes del cuerpo y el tratamiento surta un mejor efecto.

Tipos de cáncer de piel

Existen otros tipos de cáncer cutáneos no melanoma, cuya principal causa es también la exposición inadecuada a los rayos solares.  El más común es el de células basales que tiene un aspecto de lesión nodular de color de la piel, perlada, brillante, con un vaso sanguíneo tipo araña en su superficie. No duele ni molesta pero sí puede sangrar. Se localiza más frecuentemente en cara, orejas y cuero cabelludo.

Mancín indicó que esta es una causa muy frecuente en las consultas médicas, donde se ve un promedio de 4 a 5 pacientes por semana. Este tipo de cáncer tiende a crecer lentamente, pero si se deja de tratar puede extenderse a otras áreas y afectar los huesos, además otros tejidos debajo de la piel.

El carcinoma espinocelular es el segundo más habitual. Se origina en los estratos espinosos de la epidermis y su aspecto clínico es el de un área elevada, rosada escamosa o descamativa, verrugosa que afecta generalmente áreas expuestas al sol; cabeza, orejas, cuero cabelludo, labios. Puede aparecer también en lesiones crónicas como úlceras o en la piel cicatrizada por quemaduras.

Diagnóstico y tratamiento

En cuanto al diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad, la especialista en tumores de piel comentó, que mientras más temprano se hagan mejores serán los resultados. Por ello, recomendó hacerse un examen de piel regularmente, y ante la presencia de cualquier lesión, que en un período de tres meses no se sepa qué es y vaya creciendo, consultar al especialista quien, con un aparato llamado dermatoscopio, puede hacer un mejor y adecuado diagnóstico.

La exploración debe hacerse al menos una vez al mes aplicando lo que se conoce como el ABCDE para la prevención del cáncer de piel. Según esta regla, siempre que un lunar cumpla con una de las siguientes características es necesario consultar rápidamente al médico:

  • Asimetría: En algunos de sus ejes
  • Bordes: irregulares
  • Color: variado o no uniforme
  • Diámetro: mayor de 6 milímetros
  • Evolución: Si alguno cambia de tamaño, forma, color, sangra o pica.

Consejos para protegerse del sol

  1. Evite exposiciones entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, ya que ese es el momento de mayor irradiación solar.
  2. Media hora antes de exponerse al sol, aplíquese una loción o crema protectora de amplio espectro.
  3. Reaplicar el protector cada tres o cuatro horas y cada vez que salga del agua.
  4. Lleve siempre accesorios que lo protejan del sol como sombrero de ala ancha, franela manga larga y sombrilla.
  5. Proteja sus ojos con unas gafas de sol que absorban los rayos UV.
  6. Evite otras fuentes de radiación como cámaras de bronceado que irradian UVA, que también producen fotoenvejecimiento y cáncer de piel.

 

 

 

 

 




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