Adultos mayores de Maracaibo
Convite denunció que si bien 70 % de los adultos mayores de Venezuela tienen una pensión por vejez, esas asignaciones no tienen ninguna capacidad adquisitiva.Foto José Ángel Núñez/Crónica Uno.

“Estar enfermo y solo es la pesadilla de los viejos de este país”, así define con voz cansada Ubaldo Villalobos, de 73 años, la situación de los adultos mayores en Maracaibo. Contó que siete años atrás se valía por sí solo, tenía esposa, contaba con el apoyo de sus hijos y trabajaba en su propio taller de herrería, pero un accidente cerebro vascular cambió su situación por completo.

“Todos mis hermanos murieron, también mis padres y mis hijos no me visitan. Mi mujer me abandonó porque, claro, nadie va a querer estar con un viejo enfermo”, dijo mientras se sostenía de las paredes de su casa debido a la dificultad que tiene para caminar. La mitad de su cuerpo no responde.

Conteniendo las lágrimas relató: “Uno se enferma y automáticamente queda solo, me siento mal, me dan ataques de nervio, pero aquí guapeo solo”. Hace varios años que depende de su compadre y vecino que lo ayuda a comprar lo poco que puede con la pensión.

Ya no puedo trabajar porque no tengo fuerza en las manos, me paso el día aquí sentado, no puedo caminar porque me canso mucho”, dijo el pensionado que sobrevive con siete dólares semanales, que recibe por el alquiler de su antiguo taller, el cual ahora es una cauchera.

Ubaldo mostró su despensa, en la que guarda ocho tipos de granos diferentes, un poco de arroz y azúcar en potes de refresco. “Yo hago los granos en la mañana con sal y aliño, eso es lo que como de desayuno, almuerzo y cena. A veces puedo comprar huevos y un poco de pollo”.

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Ubaldo muestra su despensa repleta de granos que alterna con arroz para cubrir las tres comidas del día. Foto José Ángel Núñez/ Crónica Uno.

Hace cinco años que Ubaldo no va al médico, por lo que su salud se ha ido deteriorando cada vez más.

Recientemente, la ONG Convite presentó los resultados del Proyecto Monitoreo del Acceso a la Salud en Venezuela y Envejecimiento Poblacional, reveló que 87 % de la población de adultos mayores del país están en pobreza extrema.

Francelia Ruiz, directora de proyectos de Convite, dijo durante una entrevista a Unión Radio que los venezolanos están envejeciendo en situación de precariedad, vulnerabilidad y pobreza debido a una combinación de elementos como la pensión, acceso a los servicios públicos y fallas en el sistema de salud. “El porcentaje de soledad y abandono en las personas mayores es muy alto”, dijo.

Los abuelos apenas logran sobrevivir

Mientras esperaba que le sirvieran el almuerzo en el comedor comunitario Tía Fina, ubicado en el barrio Los Olivos, José Montero, de 71 años de edad, contó su situación.

“Sufro de epilepsia, vivo con otro hermano que es ciego y una hermana que es la única que nos ayuda. Tuve dos hijos, pero ellos viven en los Andes y se desentendieron de mí, ahora barro patios para ganarme la comida, las pastillas me las regala mi hermana con mucho sacrificio porque lo que me dan por barrer es dos o cinco bolívares y con eso no compro ni un pancito, es duro estar en esta situación siendo viejo”, dijo agachando la mirada.

Jorge Arenas, de 65 años de edad, que también esperaba para comer, lo interrumpió: “Yo trabajé en la gobernación en el área de obras públicas la mitad de mi vida, después fui vigilante pero hace cinco años que no puedo trabajar porque estoy enfermo de la tensión. Mis dos hijos se fueron a Panamá hace tres años, dos años después de haber perdido a mi esposa”.

Arenas dijo que sus hijos en el exterior lo ayudan mensualmente con el equivalente a 20 dólares, más los bonos del Carnet de la Patria y la pensión, que junta con la de su hermana que tampoco puede trabajar. Ambos quedaron solos en la casa materna, y con esos ingresos bandean su alimentación y medicamentos, pero reconoce que no le alcanza, por eso asiste a dos comedores diferentes tres veces a la semana.

La directora de proyecto de Convite aseguró que si bien 70 % de los adultos mayores de Venezuela tienen una pensión por vejez, esas asignaciones no tienen ninguna capacidad adquisitiva. “No permite que las personas mayores puedan adquirir alimentos, medicamentos y tener calidad de vida, es decir, no permite que puedan proveerse los bienes y servicios más básicos para subsistir”, se lee en la página web de la ONG.

Cuando me siento mal me como un caramelo, si es gripe o cosas así hago té de ramas como toronjil. «Yo prefiero no ir al médico porque me entero de todo lo que tengo y no puedo comprar medicinas. Prefiero no saber nada”, dijo conmovido Alexander Rojas, de 54 años de edad, que se gana la vida vendiendo caramelos en la calle.

“Hace 10 años que estoy solo, mis hijos y mi esposa se fueron del país. Lo que hago vendiendo dulces lo gasto en las cosas de aseo personal, la comida la busco. Voy a una iglesia donde todos los jueves me dan un kilo de arroz y los domingos me dan arroz con granos. Los sábados me sirven almuerzo en la casa de una pastora y así me mantengo, buscando la manera de sobrevivir”, contó el hombre que perdió la vista de un ojo.

Convivir con la depresión

El pasado 30 de mayo, la Fundación Rehabilitarte publicó los resultados de la segunda edición de su boletín “Como está la salud mental en el Zulia”, donde seis de cada 10 zulianos presentan síntomas depresivos o de ansiedad.

Según la psicóloga de la fundación zuliana, Lucrecia La Rosa, 8,24 % de los encuestados mostró inconformidad consigo mismo y dificultades para enfrentar las situaciones de la vida diaria. “Es alarmante que 46,3 % de los encuestados tengan dificultades para encontrarle propósito a la vida y establecer algún proyecto”.

La encuesta, en la que participaron 534 personas de las cuales 96,25 % habita en el estado Zulia, reflejó que 7,30 % son personas de la tercera edad.

Nesler Romero, un taxista de 60 años de edad, confesó que sabe en carne propia lo que significa estar deprimido.

«Primero se fue mi esposa a Colombia en busca de mejorar la economía de la casa porque ya yo estaba enfermo, pero cuando se fue mi hijo me dio una depresión terrible. No comía, no dormía, pesaba 117 kilos y llegué a 57. Apenas me estoy reponiendo después de tres años de estar solo. Uno le cuenta a la gente lo que siente y se ríen de uno”, dijo.

Su estado de salud le ha impedido volver al trabajo. Sufre de diabetes, descalcificación en los huesos y vértigo. También ha ido perdiendo la vista y tiene dos hernias discales.

Dijo que solo puede comprar la pastilla de la tensión y su alimentación también es limitada. Nunca come tres veces al día, a duras penas almuerza y si algún vecino le regala una arepa, cena. “Yo solo espero que ellos vuelvan y que se termine esta pesadilla, porque en Chile la están pasando mal también y yo también”, dijo Nesler.

La situación de Maracaibo es grave

Sara Fernández, directora general de Desarrollo Social de la Alcaldía de Maracaibo, reveló que la situación en la que están los adultos mayores de la ciudad es alarmante. “Hay una gran cantidad de adultos mayores en situación de calle, buscando dónde resolver su alimentación, eso nos genera alarma porque están desnutridos y sin atención medica”.

Fernández aseguró que la Alcaldía de Maracaibo, a través de sus programadas de atención al adulto mayor, está levantando un mapeo para saber cuánta población adulta hay en situación de riesgo.

Aunque aclaró que las cifras son muy cambiantes, adelantó que ya han activado una casa de resguardo temporal y convenios con nueve casas abrigo como San José de la Montaña y el Hogar Santa Cruz; además, se han sumado fundaciones públicas y privadas.

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Fundación Rehabilitarte reveló en su último estudio que seis de cada 10 zulianos presentan síntomas depresivos o de ansiedad. Foto José Ángel Núñez/Crónica Uno.

“En ese sentido hemos desglosado el mapeo y estamos ubicando dónde están nuestros abuelos, qué están haciendo, porque tenemos muchos en estado de desnutrición, por eso levantamos diferentes estadísticas”, aseguró Fernández.

La directora de Desarrollo Social del ayuntamiento lamentó que los abuelos hayan tenido que tomar el papel de cuidar a sus nietos frente a la diáspora venezolana. “Nuestros abuelos fueron los que araron el camino para que pisáramos en tierra más fértil y verlos ahora desasistidos, en la calle, abandonados y sin oportunidades, porque no hay un sitio de atención para ellos, representa para nosotros un compromiso”.

El Instituto del Adulto Mayor, adscrito a la Dirección General de Desarrollo Social de la Alcaldía, está afinando detalles para lograr una atención integral en el estado, según adelantó Fernández.  “La proyección es dignificar a nuestros adultos con atención médica, física y mental, tener un proceso de acompañamiento para que no se sientan solos, sacarlos de su rutina y que se puedan integrar más con espacios de recreación y esparcimiento”.

La Alcaldía de Maracaibo espera en los próximos días reactivar el programa Maracaibo Mayor con la atención de 50 abuelos cada domingo en diferentes parroquias de la ciudad a través de jornadas médicas, donación de ropa, insumos y recreación.

La salud se convierte en un milagro

Gerardo Ocando, de 63 años de edad, estaba reparando un carro con su sobrino cuando de repente sintió náuseas y ganas de ir al baño. Cuenta que sin soltar el martillo se fue al baño de la casa y ahí sintió un fuerte dolor en el pecho y se le fue la vista. “Me asusté, ya me iba, pero con el mismo martillo me di dos golpes en el pecho, volví en mí y pude pedir ayuda”.

Hace tres meses de ese episodio y hasta ahora Gerardo no ha podido reunir los 70 dólares que cuesta la consulta con el cardiólogo. Ahora trabaja de vigilante por las noches en un pulilavado y con lo que le pagan puede comer tres veces al día y comprar la pastilla de la tensión.

Antes de terminar la conversación, su amigo, Máximo Ruiz, comentó: “Yo pesaba 104 kilos, ahora estoy por los 60 porque la situación de los viejos en este país cada día es peor. Yo soy mecánico y lo que me falta es comerme las llaves porque no llega trabajo, entre la falta de repuestos y gasolina esto se vino abajo y con la economía nosotros, por eso me tocó cerrar mi taller”.

Hipertenso y con un tic nervioso en el ojo izquierdo, Máximo va de vez en cuando al Centro de Diagnostico Integral Los Mangos, el mas cercano a su casa, para revisar su presión arterial. Pero el año pasado el médico lo sorprendió al asegurarle que había sufrido una parálisis facial y no se había dado cuenta. “Nunca me atendí eso, cuando uno tiene cierta edad la salud va y viene”, dijo resignado.

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