Miguel Cabrera, pelotero venezolano. / Foto archivo

Para nadie es un secreto que el poder de bateo es fundamental al momento de impulsar y crear largas conexiones en un terreno de juego. Hacer un vuelacerca requiere de concentración, buen bateo, poder y el momento oportuno en conectar un lanzamiento en la zona.

Hacer 100, 200 o incluso 400, es cosa de los más grandes peloteros del mundo. Para Miguel Cabrera, jugador de los Tigres de Detroit, el objetivo es simple: sentarse en la mesa de los 500 cuadrangulares.

Los lanzadores saben a quién se enfrentan, un hombre de poder. Miguel Cabrera está a 23 batazos de vuelta completa de lograr el registro y colocar su nombre en el renglón de los poderos 500. La misión y el objetivo se dan en una temporada más corta de lo habitual.

Apenas 60 compromisos en la ronda regular de Las Mayores. Si el toletero de los Tigres se encuentra sano, los 23 batazos con dirección a las gradas pueden llegar. Además, el criollo está llamado a ser la pieza que comande la novena felina a la postemporada y al título de Serie Mundial que desea la franquicia.

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