Foto: @tigers

Miguel Cabrera sonríe mientras toma la práctica de bateo en el Yankee Stadium, bromea con su coach personal, Frank Torres, mientras que se toma tiempo para atender a los aficionados que claman por un autógrafo o, incluso, por algo de su atención. Cuando entra en la caja de bateo, su enfoque es completamente diferente, entra en total estado de concentración, al tiempo que reparte batazos por todos los lados del campo, quiere demostrar que está sano y de regreso.

“Los últimos dos años, me han lastimado. También he lastimado al equipo, porque si no juego, es un jugador menos. Cuando un jugador de la alineación se lastima, toda la alineación cambia. Cuando Juegas todos los días, vas a poner algunos números”, dijo Cabrera a los medios presentes en Yankee Stadium, durante la última gira de los Tigres de Detroit en el Bronx.

El slugger, quien vio limitado su accionar a 168 juegos en las últimas dos campañas, sigue subiendo escalones en la lista de todos los tiempos. El jueves, con una carrera impulsada, empató a Ernie Banks en la casilla 29 de todos los tiempos (1.636).

“Apenas pude jugar un mes el año pasado y no ayudé suficientemente al equipo, más que pensar en metas personales, la idea es poder estar en el terreno todos los días, más allá de los números personales y poder darle a la gente, lo que siempre ha esperado de mí. Eso es lo más importante para mí en estos momentos, el resto de los números llega solo”, declaró.

Los Tigres parten sin el favoritismo de hace un lustro, Miguel sigue siendo el gran referente del equipo que sumaba cinco victorias en sus primeros ocho encuentros y aunque considera que es muy temprano, sí estima que están mejor posicionados con respecto a la versión 2018.

“Es muy temprano para pronosticar cómo vamos a terminar, todavía tenemos que engranar muchas cosas como equipo. El año pasado apenas pude estar por pocos juegos, sin embargo sí creo que esta vez se siente un gran ambiente y estén seguros de que vamos a dar todo por salir al terreno y tratar de llevarnos el banderín”.

Miguel tuvo una pretemporada de ensueño en la que dejó promedio de .340 con porcentaje de embasado más slugging de 1.142, sin embargo prefiere pensar en su presente.

“Lo más importante es que estoy sano y quiero enfocarme en el largo camino que tenemos en la temporada”, cerró el recio toletero a quien apenas le separaran 35 jonrones de los 500, una cifra que apenas han conseguido 27 peloteros en la historia de las Mayores.

PRENSA LVBP.




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