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“Que hubo camarada, tiempo sin verte. ¿Qué es de tu vida?”. Fue un saludo sorpresivo. Alexis iba distraído por la acera buscando una mecha para una lámpara de kerosene. Cosa rara en estos tiempos, si no fuera por los constantes cortes de luz. Cuando comenzó lo de la luz recordó que en alguna parte debería estar aquella lámpara de campaña. La consiguió en buen estado, pero sin mecha. El de la palmada en el hombro era Roberto, viejo amigo de cuando eran militantes en los 70. “Epa camarada, que bueno conseguirte. Justo estaba pensando en que debía hablar con alguien pensante. Y apareces ahí. ¿Cómo esta la familia? Espero que bien. Tus hijos ya deben estar grandes”.

Roberto miró a su antiguo amigo y lo vio más flaco. Seguro la dieta de Maduro, pero no preguntó. “Bueno, los muchachos están casi todos afuera. Aquí queda uno que está terminando la universidad. Como profesor ahí no tengo problemas para el cupo, pero compadre la vida esta durísima. El sueldo no sirve para nada, y el gobierno cada día recorta más y más a las universidades. Ahí tratamos de completar con las pensiones por viejos, la mía y la de Cecilia. Honestamente, tu y yo que vivimos lo que vivimos, tenemos que hablar de esto que llaman gobierno socialista. Te digo a veces se me cimbra el alma, compadre. ¿Cómo estos que manejan el poder se atreven a decirse socialistas? ¿Tú te acuerdas cuando le poníamos el pecho a las balas del ejército y de la guardia? Nosotros si le echábamos pichón.”

Alexis entornó la mirada y dejó que sus ojos recorrieran los alrededores. Vieja costumbre de la clandestinidad, para chequear el entorno, no sea que estuviera por ahí algún soplón. Invitó a su camarada a una placita cercana, y se sentaron en un banco de cemento. “Mira Roberto, si a ti te parece la vida dura con trabajo de profesor, imagínate como estaré yo, que sólo me queda lo de las cooperativas. Con eso y la pensión miserable que da este gobierno, mal comemos. Estoy pensando en mudarme a Barquisimeto, porque allá todavía funciona Cecosesola, la mejor cooperativa del país. Tú sabes que anda bien desde hace mucho tiempo. Tengo que ver si ahí todavía está un amigo que se llama Gustavo Salas Romer. Sí. Como lo oyes, es un hermano del que fue gobernador de aquí. Pero diferente. El de Lara fue fundador de Cecosesola hace más de 30 años. Es un hombre sencillo que la última vez que supe de él, vivía en la urbanización Calderas al oeste de Barquisimeto. Quiero integrarme ahí compadre, porque si algo sobrevive parecido al socialismo son las cooperativas. Te digo, que esto de ahora no lo entiende nadie. ¿Te acuerdas cuando éramos rebeldes? Ahí se sabía bien claro. Estaba la izquierda definida. Los ultras del MIR, los ortodoxos del PCV, y luego la guerrilla FALN, Bandera Roja, las OR que eran de la Liga Socialista. Claro, estaba la izquierda “divina”, los que se iban a Paris y comían exquisiteces, los troskos, maoístas, pero con todo y eso uno sabía que apostaban por el socialismo. Y en el otro lado la derecha, bien de clara. Socialdemócratas, los adecos. Socialcristianos, los de Copei, y ahí las variantes de siempre. No había dudas. Y en el medio los que no se metían en nada, pero votaban”.

–Claro que me acuerdo. Ahora uno lo que ve son puros disfrazados. Pero no miremos a los que están en Miraflores. Veamos la realidad de Venezuela. Según la doctrina marxista, se trata de buscar un sistema para crear el hombre nuevo. Para dar la mayor felicidad al pueblo. Aja. Y entonces, explícame tu ¿Cómo es que los venezolanos estamos pasando hambre? ¿Cómo es que no tenemos trabajo?, Y si no nos asesina algún delincuente, nos mata la escasez de medicinas. Ahí está una vecina mía que le dio un ACV porque no consiguió la pastilla para la tensión. Están esperando que un día de estos le dé un ataque al corazón y se muera. Quizás hasta es mejor. Y los muchachos se van. ¿Cómo les vas a decir que se queden? ¿Qué van a hacer aquí? Morirse de hambre.

–Eso es verdad—dijo su camarada—Y también tenemos la oposición que uno no sabe para donde va. Ahí está la MUD, que tuvo cómo hacer algo y le dio miedo. Esos también son un pasticho ideológico. Pero mira al gobierno. ¿Maduro socialista? Quedó muy mal con la estudiante que le dijo en televisión que los muchachos en su liceo se desmayaban de hambre. El hombre se volvió de piedra, y luego dijo que no sabía. ¿Un Presidente que no sabe lo que pasa en su país? ¿Y Diosdado? Todas las semanas insulta a alguien. A los curas, a CNN. ¿Qué es eso? ¿Y el vicepresidente  y los pasaportes que venden por allá en Irak? ¿Y los ladrones que arruinaron a Venezuela? No compadre. ¿Sabe? Ahora hay un montón de gente que cree que esto no se acomoda con votos, ni elecciones ni nada. A veces me acuerdo de la caída de Pérez Jiménez en el 58, cuando todos salieron a decir que lo había derrocado el pueblo. Mentira. Fueron los militares que por un lado le juraban lealtad, y por el otro conspiraban contra él. Se le alzaron dos veces, a principio de año y luego el 23 de enero. ¿Sabe camarada? a veces sueño con eso como si fuera hoy.

@fabiosolano

 

 




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