Foto EFE

Una marea albiceleste invade este sábado Moscú para disfrutar en directo del estreno de su ídolo Lionel Messi en Rusia-2018. Banderas, camisetas con el 10 del astro argentino, música y júbilo rodearon el debut del cuadro sudamericano, ante Islandia, por el Grupo D del Mundial.

Pasear por los aledaños del Otkrytie Arena era encontrarse con Messi en cada esquina: una elástica por aquí, una imagen con su cara por allá, gente vitoreando su nombre y desgañitándose con canciones en su honor.

“Olé, olé… cada día te quiero más”, gritaba un grupo de fieles tres horas antes del pitazo inicial del encuentro que abría las hostilidades en la llave, una que también comparten con Nigeria y Croacia.

Familias enteras, niños, grupos de amigos, padres e hijos se dieron cita en el también conocido como Spartak Stadium para ver a Messi, a Sergio Agüero, a Ángel Di María y a un grupo que entró en Rusia en la última jornada gracias a una actuación magistral de “La Pulga” ante Ecuador.

Pero daba igual. Todos querían a Messi. Desde Santa Fe, hasta Iguazú o Miami, en algunos casos cerca de 14.000 km para disfrutar de un espectáculo que solo ocurre una vez cada cuatro años y que, en el caso de Messi, podría ser el último.

“No sé, dependerá de cómo nos vaya, de cómo terminamos. El hecho de pasar por tres finales sin ganar nos hizo pasar por momentos complicados con la prensa y con la prensa de Argentina por las diferencias de ver lo que supone llegar a una final”, afirmó el delantero antes de aterrizar en Rusia en una entrevista en el diario Sport.

Mientras Argentina no se cruce con Alemania, todo debería ir bien. No en vano, Messi disputa su cuarto Mundial y, en los tres anteriores, cayó frente a los europeos: en cuartos en Alemania-2006 y Sudáfrica-2010 y en la prórroga de la final en Brasil-2014.

El público no lo olvidó. Cuando las televisiones del estadio recordaron el momento, los presentes se fundieron en una sonora pitada. Aún duele un título que estuvieron a punto de levantar por primera vez desde México-1986.

– Recuerdos a Brasil –

Los aficionados albicelestes también se acordaron de sus acérrimos rivales, que cayeron en su campeonato por 1-7 en semifinales precisamente ante Alemania hace cuatro años.

Del “Decime que se siente”, al “Decime que se siete”, pasando por el aún más burlón “Te comiste siete”, el público se divirtió recordando uno de los episodios futbolísticos más dramáticos de la historia de la Seleçao, que debutará en Rusia el domingo frente a Suiza por el Grupo E.

Alrededor de dos horas y media antes del comienzo del choque frente a Islandia, el público fue ocupando sus asientos en el estadio. Todos, iguales. Todos, con una particularidad: una camiseta de Argentina.

Este sábado, Rusia perdió durante unas horas el rojo de su bandera para quedarse solamente con el azul y el blanco argentino. Los colores de Messi, con los que sueñan los miles de aficionados que se han presentado en la capital del país para acompañar el estreno de su equipo y para disfrutar, quién sabe si por última vez, del que lleva más de una década rivalizando con los más grandes de la historia.

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