Andrés Fernández murió el pasado lunes 19 de agosto cuando lo iban a dializar. Era uno de los cinco pacientes del servicio de Nefrología del hospital J.M. de los Ríos que recibieron en febrero de 2018 medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).

“Tenía una complicación por la colocación de su catéter. Tenía un pulmón colapsado”, dijo a Efecto Cocuyo la doctora Belén Arteaga, jefa del servicio de Nefrología. Había desarrollado un trastorno de coagulación. Falleció aproximadamente a las 9 de la noche.

Andrés, de 16 años, se dializaba desde pequeño en el hospital de niños. Iba tres veces por semana al piso 4 del J.M. Estaba hospitalizado desde finales de 2018.

La medida cautelar de la Cidh, que se extendió a todos los niños del servicio de Nefrología, solicitaba al Estado venezolano garantizar el derecho a la salud de los niños. Pero durante su atención en el centro de salud, Andrés padeció intermitencias en el suministro de agua, fallas en la planta de ósmosis, apagones, desbordamiento de aguas residuales y contaminación de la unidad de diálisis.

Era uno de los sobrevivientes del brote infeccioso que afectó al servicio de Nefrología en 2017, por el cual algunos pacientes contrajeron bacterias como pseudomona, estafilococo y klebsiella. Cuatro niños murieron. Dos años después del brote, aún se desconocen las causas.

En noviembre de 2018, su madre, Vicky Fernández, se reunió junto a otras madres en la entrada del hospital. Allí denunció la muerte de niños con deficiencias renales. Su deseo era que su hijo no muriera en una máquina.

Andrés estuvo meses esperando una operación para que le cambiaran su catéter, contaminado con pseudomona y estafilococo.

El 22 de julio de este año, Andrés estaba en medio de una intervención quirúrgica cuando ocurrió el más reciente megaapagón. Su familia vivió momentos de tensión porque la planta eléctrica no respondió de inmediato.

Según Liliana Chinaglia, madre de uno de los niños con medidas cautelares de la Cidh, tras el último cambio de catéter el drenaje de Andrés no funcionó correctamente y sus pulmones no aguantaron.

Andrés es el octavo niño con deficiencias renales del J.M. que fallece en lo que va de año. Con su partida, al menos, 17 niños han fallecido en tres servicios del hospital en 2019.

 

 

Con información de Efecto Cocuyo




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