(Foto Archivo)

El mecánico especializado en motores diesel, Leicester López (63), murió al colisionar y chocar su camioneta Ford Bronco, color negro, tras estallarle un caucho trasero demasiado deteriorado, en la autopista Francisco Fajardo.

López laboró hasta el 30 de septiembre del año pasado en la Corporación de Servicios del Gobierno del Distrito Capital, fecha en la cual fue incapacitado por el IVSS por motivos de salud, pero para poder costear sus gastos seguía haciendo trabajos de mecánica en forma particular.

A las dificultades que debía sortear para conseguir el medicamento para la tensión, se sumó hace varios meses el problema de los cauchos. Un neumático rin 15 para camioneta cuesta 2 millones 200 mil bolívares, cantidad imposible de pagar por un trabajador.

Por eso, Leicester compró hace menos de una semana un caucho liso, de los conocidos como “chivas”, en 300 mil bolívares, para poner a rodar su camioneta y trasladarse de Guarenas a Caracas. Vivía en la urbanización Nueva Casarapa.

El miércoles asistió a una reunión familiar en casa de una hija en Caricuao. Se retiró con un hermano, a quien llevó hasta Catia, y de allí se enrumbó hacia su domicilio.

Circulaba por la autopista Francisco Fajardo en sentido oeste-este y a la altura del Jardín Botánico, adyacente a la Universidad Central de Venezuela, el caucho estalló. Leicester perdió en control, su camioneta volcó, chocó contra un poste y su cuerpo salió despedido del vehículo. El hombre murió en el pavimento.

Leicester no acostumbraba a llegar tarde a su vivienda, por eso su esposa insistía en llamarlo por el celular, hasta que un oficial de policía atendió el teléfono y le dio la infausta noticia a las 3:30 de la madrugada.

Ayer estaban sus familiares, totalmente devastados, en la morgue de Bello Monte. Era el mayor de siete hermanos y padre de seis hijos.

Leicester era un hombre que trabajaba desde el año 1971. “El hombre se forja trabajando”, fue lo que me enseñó mi padre, dijo Lester López.

Lester es mecánico de motos de alta cilindrada. Contó que su padre pasó muchos días buscando un caucho: “No había o estaban muy caros. No sé qué decir, no podemos negar lo que está pasando, con eso no me van a devolver a mi viejo. Esto se lo llevó quien lo trajo, es consecuencia de la escasez, pero pagan los inocentes. No quiero echarle la culpa a nadie, que si la derecha, que si la izquierda, pero la estamos pasando muy mal. Hagan lo que quieran, no me interesa, pero tengan consideración con todos los venezolanos, tengan un poquito de corazón, déjense de hablar tantas babosadas y pónganle atención a las necesidades de los venezolanos”.

Se supo que una vez ocurrido el accidente, no hubo quien se detuviera para tratar de ayudar al mecánico, pero se robaron dos baterías: La que usaba, marca Duncan recién comprada, y otra que le regaló un hijo que vendió su carro y la guardaba atrás.

 




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