La vida nos regala cosas maravillosas. He tenido el enorme privilegio de ser amigo cercano de personas a las que ya había estado admirando toda mi vida. Poco a poco iré hablando de algunas de ellas. Hoy, mi muy querido amigo Aldemaro Romero.

En el campo popular, canciones inmortales como Carretera, El Catire, Poco a Poco, De Repente, Quinta Anauco, entre muchas otras más, marcaron una época y su peculiar estilo de Onda Nueva es símbolo de Venezuela. En música académica, el repertorio de Aldemaro es abundante y de altísima calidad. Fuga con Pajarillo, Fuga con Pajara Pinta Bimodal y Seis Numera’o, Suite para violoncello y piano, Suite de Castelfilardo, Piazzolana, Concierto para flauta y orquesta, Cantata Valencia 450, son una simple muestra de su amplísimo catálogo.

Aldemaro fue un músico autodidacta. Serlo hoy en día pierde mérito teniendo tanta tecnología a la mano. Haberlo sido en la década de los 40, es otra cosa. Aprender a leer música sin ayuda alguna, entenderla desde su lectura en la partitura, y llegar a extremos de poder elaborar complicadas técnicas como la fuga, sin preparación académica formal, es un fenómeno extraordinario.

Pero todo esto se puede conseguir en los primeros links al indagar un poco en internet sobre Aldemaro Romero. Nada fuera de lo común. Mas lo que a continuación narro, no está en ninguna web.

Año 2004, y nosotros, Grupo de Música Popular Latinoamericana, recibimos una cordial invitación a tocar en un evento relacionado con la embajada de Suiza en Caracas. Conversando con el agregado cultural helvético, hablamos de visitar Suiza. Evidentemente nos dijo algo que ya sabíamos: una embajada de Suiza en Caracas se encarga de llevar suizos a Venezuela. No de venezolanos a Suiza. Es lógico. Sin embargo, pudimos contactar a los buenos amigos de la Asociación de Venezolanos en Suiza (AVES), un grupo de coterráneos venezolanos, en su mayoría valencianos, y que vivía en Lausanne desde hacía décadas. Su presidente en ese entonces era el gran amigo y compañero de la UC, Douglas González. Nos escribimos, le propuse la idea de llevar al grupo a Suiza y su respuesta, casi que inmediata, fue un cálido y fraternal vénganse. Si conseguíamos el pasaje internacional, ellos se ocupaban del resto.

Coincidieron esos meses con un reposo para aliviarme de una mononucleosis infecciosa. ¿Dije reposo? No. Aproveché para idear el proyecto Saltar el Charco: una posible gira europea. De dieciocho embajadas contactadas, seis dijeron que sí. Pero teníamos que, literalmente, saltar el charco. El pasaje de diez personas lo teníamos que cubrir nosotros.

Entonces se activó el brainstorming. Todo el Grupo Latinoamericano se enamoró de la idea, y desde rifas, tómbolas, sorteos, y, con el apoyo de nuestros aliados de la Asociación de Amigos del Grupo Latinoamericano (AGRULA), logramos recaudar un alto porcentaje del monto necesario.

Aún faltaba, y mucho. Marianela Ramos, soprano fundadora del grupo propuso hacer un concierto con alguien importante, y varios nombres surgieron en un ensayo cualquiera. El que más nos gustó fue el de Aldemaro Romero.

Conseguimos a través de un amigo en común, el correo electrónico del maestro. Le escribimos exponiendo nuestra idea y nos contestó: “Llámenme al número tal. Lo llamamos y coordinamos una cita, un café, en su casa en Caracas. Todavía recuerdo la emoción de Marianela y mía en el autobús, yendo a Caracas a pedirle a Aldemaro… ¿qué? ¿Cómo podía ayudarnos? ¿Que hiciera un concierto él solo o con nosotros? Estábamos deliciosamente asustados.

Aldemaro nos recibió en su casa. Muy serio pero extremadamente amable. Le explicamos -de nuevo- nuestra… ¿idea? de hacer un concierto de él… o con él… no estábamos muy claros. Y enseguida nos dijo: “cuenten con mi apoyo. A mí me ayudó mucha gente, y ahora me toca ayudar. Cuenten conmigo”. Eso nos hizo dibujar una sonrisa que duró semanas.

La mayoría de las ideas surgieron del propio Aldemaro. Ante nosotros, llamó a María Teresa Chacín, a María Rivas, al Pavo Frank y a Óscar Galián. Y los animó para tocar en Valencia, en el Teatro “Alfredo Celis Pérez” a beneficio del grupo universitario. Incluso él mismo sugirió que tocáramos una canción juntos. Yo le propuse también que incluyéramos a “Las Brujas y Zuzón”, agrupación también adscrita a la Dirección de Cultura de la UC, y cuyos integrantes eran miembros de mi familia, dirigidos por mi hermana Lucia Montanari. De verdad hubo mucha emoción.

En el camino de regreso, en el autobús, ya entrada la noche, Marianela y yo empezamos a pulir los detalles. Llamamos a Lucia y ella misma, después del grito de emoción por la noticia, propuso el nombre del evento: “Entre Magos y Duendes”. Y nos encantó. Nos comunicamos de inmediato -todo esto en el autobús de vuelta- con nuestro muy amigo y aliado, José Félix Sánchez, quien era el gerente del anfiteatro de Bárbula. Viernes 8 de julio de 2005 era la fecha disponible. Al día siguiente, algunos correos electrónicos definiendo más detalles y ya teníamos todo el proyecto del concierto. Dos veces fuimos a Caracas, al estudio de otro gran aliado, Alí Agüero, a ensayar con Aldemaro.

Llegó el día del concierto. El Hotel Intercontinental nos donó las habitaciones y las comidas para los artistas. Y llenamos el teatro. Recaudamos más de lo necesario, gracias a Dios. El concierto empezó con Las Brujas y Zuzón, terminando con “Tonta, gafa y boba”, acompañada al piano con Aldemaro. Luego seguimos nosotros con un par de canciones y luego también con Aldemaro su preciosa canción “Poco a poco”. Nos sentimos en las nubes. Y ya, más relajados, disfrutamos de la gran María Teresa Chacín, la inolvidable y maravillosa María Rivas y a Aldemaro con su íntima y espectacular banda.

Tres meses más tarde estábamos en Maiquetía, abordando el avión que nos llevaría a la gira europea: Suiza, República Checa, Italia y España nos esperaban. Ya en el área de embarque, recibí una llamada de mi gran amigo Aldemaro. ¡Se acordó! Nos llamó para desearnos el mayor de los éxitos. Veintiocho días después, cansados pero felices, pisábamos Maiquetía de nuevo. Aun no habíamos retirado el equipaje, y la primera llamada que recibí: Aldemaro. Para saber cómo nos había ido. Gracias Aldemaro, por todo. Fuiste un mago.

Para escuchar, a propósito de Aldemaro Romero, recomiendo la Obertura de la Epopeya Simón Bolívar:

https://www.youtube.com/watch?v=e91hlAnsDy0

[email protected]

 

¿Quieres recibir nuestros titulares diarios, matutinos y vespertinos?*

*Puedes unirte a nuestros canales*

Telegram: https://t.me/titularesec

Whatsapp: 

O si prefieres nuestro grupo en WhatsApp: 

*Con gusto te enviaremos las noticias más relevantes del día*

 También puedes seguirnos en Google Noticias: 




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.