La Universidad de Carabobo comenta en su página web que el 2 de febrero de 1994 se crea oficialmente la Unidad de Medios y Comunicaciones Eléctricas de la UC (UMCE), mediante la providencia rectoral N°. 14. Para ese mismo año, el 29 de octubre, se inicia un nuevo período de prueba de la FMUC, bajo la frecuencia 104,3 Mhz. En el año 1995 el Ministerio de Transporte y Comunicaciones a través de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, CONATEL, cambia la frecuencia 104,3 y le asigna el dial 104,5. Siempre coma (,) y no punto (.); como una manera natural y conocida de separación de los decimales.

Pero en mi caso comenzó mucho antes. A finales de los ochenta, mis hermanos Anamaría y Sergio vivían en su casa en la urbanización Carialinda, al norte de la Gran Valencia. Un hermoso complejo habitacional de edificaciones muy cómodas, de tres plantas cada una contando el sótano que hacía las veces de garaje. Mi cuñado Sergio, muy inteligentemente, convirtió dicho sótano en estudio de grabación, para así poder trabajar en su emprendimiento Ram-Cor publicidad. Estaba equipado con tecnología de punta, para la época, . Teclados de alta gama como el novedoso Korg Wavestation, un banco de sonidos Proteus Proteus Plus Orchestra, una buena computadora y un software de altísima eficacia, el Voyetra Gold.

Yo venía de la escuela tradicional, esa de escribir diversos instrumentos o voces en lápiz sobre papel encima de un piano, imaginando cómo sonaría en conjunto. Encontrarme con esto fue una revelación, un bombazo, pues la incipiente computación musical, al menos para mí, era literalmente una innovación. Pasé horas, ¡horas! en ese estudio de mi cuñado, sobre todo en las madrugadas. Como no tenía ventanas al exterior, me sorprendía mi hermana Anamaría con un suculento desayuno, a las 9 de la mañana, luego de unas 10 horas de apasionante trabajo.

Hice ciertos experimentos musicales, unos muy malos y otros… peores. Pero, como dice Serrat, aprendí golpe a golpe, verso a verso. Más golpes que versos. Pero fue un apasionante proceso autodidacta y divertido. Ahora, a la distancia temporal, recuerdo y sonrío con ternura, al verme jovencito entusiasta descubriendo cosas que hoy obviamente son más que obsoletas. Mas debo confesar que, aun en la actualidad, entrar en un estudio de grabación, me emociona.

El hecho es que, inventando, probando, componiendo, transcribiendo -recuerdo que transcribí todas las fugas del Clave Bien Temperado de J. S. Bach, lo que fue un verdadero laboratorio para mí-, hice, por ejemplo, la música de Necrópolis, cortometraje de Carlos Pineda en 1989; unos jingles publicitarios para la empresa de publicidad de Oswaldo Joya; pistas musicales para obras de teatro escolares y las maquetas de ciertas composiciones que había hecho en mis tiempos de conservatorio, escuchando, con sonidos primitivos, lo que había imaginado mientras lo escribía en lápiz años atrás.

Un día en 1991, me llamó mi querido José “Pepe” Vitale. Inolvidable personaje valenciano, de esos con un corazón enorme, un cerebro genial y una inmortal vitalidad -aun cuando nos dejó un 4 de junio de 2011, hace exactamente trece años-. Pepe me comentó que la universidad está pensando en abrir una radio universitaria y que necesitaba una música que la identifique. Me dijo, entre otras cosas, que este proyecto se estaba gestando en la Facultad de Ingeniería de la UC, liderado en ese entonces por Ramona de Febres. Dada mi ansiosa, reciente y aficionada actividad tecnológico-musical, a la semana le entregué ¡en un carrete! mi propuesta de música de la radio. Pepe, quien estaba con Ramona, me dijo ¡Epaaaa! ¡Espera que no tenemos ni una silla todavía, caramba!

En la facultad había un equipo de audio para escuchar mi propuesta. Recuerdo que Pepe y Ramona lo escucharon. Y lo volvieron a escuchar dos veces más. Luego, unos segundos de silencio evaluador, que ya me estaban angustiando un poco. Se vieron a la cara, se sonrieron y volteó a verme. Me dijo finalmente ¡Perfecto! Ahora hay que tener los equipos, el espacio, el personal, la plata… ¡pero al menos la música la tenemos! Ramona tenía una franca sonrisa que todavía recuerdo. Bueno. Ramona siempre sonríe.

Cuatro años más tarde, el 28 de septiembre de 1995, salió oficialmente al aire la Radiodifusora Universitaria 104,5 emisora cultural de la Universidad de Carabobo. Lo primero que sonó fue mi música. Lo digo sin modestia pues me siento muy orgulloso de eso.

A los años, la radio universitaria se convirtió para mí en más que una casa. Fue una familia. Innumerables veces acudí para entrevistas, para grabar el programa navideño, para compartir cabina con invitados especiales, o para dar inicio al pregón navideño que partía de ahí… muchas cosas viví y mucha gente adopté como hermanos: Liliana Lozano, Ilyanova Dávila, Rafael Ortiz Guinand, Javier Castrillo Fraimpar, Carlos Winkelmann, Migdalia Alcira, Lilia Peña, Crispín Silva Muñoz, Enza Calicchio, Ana Milagros Campos, Cristian Colombeth, Nelson Laya, Carlos Trestini, Odalis Álamo, Wilmer Moncada, Ricardo Calabrese, Régulo Castro… y hasta mi familia hizo vida en la radio: Mi papá Juan Correa, mi cuñado Sergio Ramos, mi hermana Anamaría… Son tantos los nombres y los recuerdos que no me da el espacio para mencionarlos a todos.

Este año, 2024, se cumplieron 29 años de la salida al aire de la radio, y del estreno de la cortina musical, que empieza adrede con las primeras notas del himno de la UC y que todavía suena eventualmente en nuestra querida radio:

https://youtu.be/UVph7jg7nr8

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