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La abstención de Nicaragua en una sesión celebrada por la OEA en la que se aprobó una resolución que emplazó a Venezuela a cancelar las elecciones presidenciales, es vista como un guiño de Managua hacia Estados Unidos para detener la aprobación de la “Nica Act”.

También como una forma de comenzar a guardar distancia con Venezuela, hasta ahora el principal aliado político y económico del Gobierno de Daniel Ortega, que sin embargo pasa desde hace meses por una crisis política y económica, que mermado su millonaria ayuda a Nicaragua.

La abstención se da además en un contexto en el que el Gobierno sandinista negocia con la Organización de Estados Americanos (OEA) temas en materia de reformas institucionales y electorales, en vista del descontento de distintos sectores por la falta de transparencia electoral y el cierre de espacios políticos.

“¿Por qué se abstuvo el Gobierno de Daniel Ortega en la votación en la OEA sobre elecciones en Venezuela?”, preguntó públicamente el exguerrillero, general retirado y exjefe de inteligencia militar Hugo Torres, para quien existe temor de Managua de irritar al imperio, en alusión a Estados Unidos.

En Washington se encuentra una propuesta de ley que, de ser aprobada por el Senado estadounidense, frenaría desembolsos económicos a Nicaragua hasta por unos 300 millones de dólares, hasta tanto este país no celebre unas elecciones libres, justas y transparentes.

El viceministro venezolano para América del Norte y representante en la ONU, Samuel Moncada, restó importancia a que aliados de Caracas como Ecuador o Nicaragua decidieran esta vez abstenerse en lugar de votar en contra del texto del organismo hemisférico.

“Tengo un profundo respeto por los que se abstuvieron y por los que votaron en contra. No tengo explicación individual de por qué lo hicieron (abstenerse), pero los respeto porque sé que no quieren afectar a Venezuela ni hoy, ni lo han hecho en el pasado”, anotó entonces.

En una resolución aprobada el pasado 23 de febrero, la OEA exhortó a las autoridades de Venezuela a reconsiderar la convocatoria prematura de elecciones presidenciales y a presentar un nuevo calendario electoral que haga posible la realización de elecciones con todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente, legítimo y creíble.

En un comunicado emitido un día después de la votación, Managua sostuvo que desconoció esa sesión de la OEA.

“Nuestro Gobierno no ha respaldado, ni respalda ese Consejo, su agenda o la declaración allí presentadas, por considerarlos ilegítimos, e ilegales, y violatorios del Derecho Internacional”, argumentó.

El pasado 1 de marzo, el poder electoral venezolano informó que las presidenciales fueron reprogramadas para el 20 de mayo tras el acuerdo de garantías electorales firmado por seis candidatos, aunque la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reiteró que el cambio de fecha no modifica su rechazo a esos comicios, que ha calificado de farsa ya que no están dadas las condiciones para que estas sean justas y transparentes.

Nicaragua es uno de los aliados americanos más fieles a Venezuela y siempre defiende al Gobierno de Nicolás Maduro en las sesiones de la OEA.

Estados Unidos sigue viendo a Nicaragua como un aliado de Caracas a pesar de su abstención en la sesión de la OEA.

“Nicaragua no votó en la OEA, decidió abstenerse de esto, pero también ha mandado y compartido palabras fuertes contra las actividades de la OEA, entonces siguen apoyando al Gobierno de Venezuela en este contexto”, comentó la embajadora estadounidense en Managua, Laura Dogu.

La “Nica Act” nació semanas antes de que se celebraran en Nicaragua unas controvertidas elecciones en las que no pudo participar el principal grupo opositor, y Ortega consiguió su cuarto mandato y tercero consecutivo, esta vez junto a su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.

Desde que fue promovida la “Nica Act” el Gobierno sandinista, que ha reconocido que la misma desestabilizaría al país centroamericano, ha dado pasos de forma pero no de fondo con el fin de evitar su avance, sin éxito aún.

Las cúpulas empresariales nicaragüenses, que mantienen una alianza de consenso con el Gobierno sandinista, han pedido a Ortega bajar el tono, buscar el diálogo y aceptar mayor apertura de los espacios democráticos.

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de Nicaragua, la principal fuente de remesas, hasta alcanzar el 6 por ciento del producto interno bruto, sus inversiones generan 300 mil empleos en el país y acoge a casi 400 mil migrantes nicaragüenses.




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