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Quejarse de fallas de la memoria es hecho frecuente en quienes sobrepasan los 50 años. En esas edades se inicia el malestar de no poder recordar muchas cosas, tanto las buenas como las malas. Hay olvidos como no recordar, ahora, el nombre de un viejo amigo, como haber “borrado” el recuerdo de un evento. A veces, decimos que lo tenemos “en la punta de la lengua”, pero no podemos precisarlo en lo más mínimo. Puede ser frecuente que una persona entre a una habitación con la incómoda sensación de no saber qué iba a buscar allí, o que desconozca dónde ha dejado sus anteojos o sus llaves. Cuando estamos hablando, de pronto paramos y no seguimos, porque no recordamos que íbamos a decir ni cómo pensábamos continuar algún argumento. El hecho que estas dificultades superen a la mitad de los adultos indica que, más que una enfermedad, es una característica de la acumulación de años vividos. Estas fallas se deben más a la edad que a la enfermedad.

Muchas personas comienzan a temer que tienen un “enemigo” en su cerebro, y a este mal lo señalan con el nombre del Dr. Alois Alzheimer. Pero, con las lecturas científicas serias hemos quedado más tranquilos: El hecho importante es que, quien está consciente de padecer de estos olvidos, no está afectado por problemas serios de memoria. Al contrario, quien padece una enfermedad de la memoria debida al “fantasma del Alzheimer”, no tiene registros de memoria (recuerdos) de lo que en efecto le ocurre, mientras que otros sí pueden ver y reconocerlo. Los afectados por el Alzheimer desconocen qué les ocurre, porque presentan el mal de la anosognosia, palabra médica referida al mal de no darnos cuenta de lo que ocurre.

Aclaremos, debidamente, que la anosognosia es una manifestación frecuente de la enfermedad de Alzheimer en muchos pacientes que no están conscientes de la gravedad de sus alteraciones. Este tipo de pacientes insisten en que no tienen ningún problema con algún órgano afectado, ni problemas con su memoria, con sus familiares, con sus compromisos. En los comienzos de estos síntomas, los enfermos de Alzheimer ofrecen múltiples excusas para explicar el deterioro creciente de una función cerebral tan necesaria y compleja, como es el recuerdo y el reconocimiento de los acontecimientos y situaciones en que vivan.

El Dr. B. Dubois, profesor de neurología de CHU Pitié-Salpêtrière, en Francia, señaló que “cuanto más se quejan los sujetos de su memoria, menos probabilidades tienen de sufrir una enfermedad de la memoria”. Entonces, amigos, no se preocupen mucho por lo que olvidaron súbitamente; tal vez lo olvidado no era muy importante, y pronto reaparecerá con total claridad en sus conciencias. Si los olvidadizos y descuidados se olvidan de cosas que luego recuerdan con lujo de detalles, quédense tranquilos porque no les afecta el mal de Alzheimer,…son los años, además del desinterés o la desmotivación.




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