Casi que al alimón del TSJ oficialista que procediera a anular las elecciones del estado Barinas porque Argenis Chávez, hermano del comandante, en la cuna donde nacieron uno y otro, el Centro Carter publicó un informe precedente de su Misión Internacional de Expertos Electorales sobre las elecciones regionales y municipales de Venezuela.

Elecciones que han tenido lugar en un contexto de crisis socioeconómica y humanitaria agravada por la pandemia de la COVID 19, patrones de represión política, restricciones severas a los derechos de participación política y libertad de expresión, ventajismo manifiesto del gobierno y desigualdad de condiciones. Es importantes agregar, que lo que sufren los venezolanos es consecuencia directa de más de veinte años de destrucción de todas las instituciones de un país democrático.

Antes de entrar de lleno en las posibilidades que tiene el socialismo-comunismo de recuperar los espacios perdidos en este continente, hay que repetir de manera machacona la necesidad de restructurar la oposición. Estas, las fuerzas democráticas, debe centrarse en buscar la unidad con aquellos grupos políticos afines, semejantes, y rechazar de una vez la integración alrededor de partidos, agrupaciones que son irreconciliables, que están ubicados en las antípodas de la moral, de la ética, del pensamiento.

Eso será una fantasía absurda que lejos de aportarle simpatías y adeptos a la oposición, por el contrario, hará que crezca como la levadura el rechazo y las críticas que tanto daño ha hecho y derrumbado los arrojos y sacrificios emprendidos desde trascendentales y notorias porciones adversas al régimen de Nicolás Maduro.

Lo más conveniente es que se vayan voluntariamente. Al resto habrá que echarlos. De cualquier forma, hay que fumigar cada intersticio que ha impedido y complicado la posibilidad de retomar los caminos hacia la democracia y el ascenso…

Al mismo tiempo, la oposición debe de una vez prever lo que es una probabilidad angustiosa, que como consecuencia estancará aún más las alternativas de movilidad y el respaldo internacional que ha ido menguando con el transcurrir del tiempo, pero que se agravará peligrosamente.

Chile, por ejemplo, el 19 de este mes irá a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Las esperanzas allí están puestas en la victoria del candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast. En la primera vuelta los resultados fueron muy parejos: Frente Social Cristiano, José Antonio Kast (27,9%), y el de Apruebo Dignidad, Gabriel Boris (25,8%).

Dos semanas atrás en Honduras, la candidata presidencial Xiomara Castro, del izquierdista partido Libertad y Refundación, obtuvo la victoria con una amplia ventaja que superó el 50 % de los votos. La presidente electa está casada con el expresidente Manuel Zelaya. Los venezolanos debemos recordar aquellas imágenes de Zelaya en pijamas abandonando el país y posteriormente de regreso a su patria en un vehículo conducido por Nicolás Maduro. De esta escena es muy simple sacar conclusiones.

En conclusión, les dejo la opinión del columnista e internacionalista Adolfo Salgueiro: “El panorama que se asoma no es grato. En Nicaragua el dictador resultó declaratoriamente condenado por medio mundo, pero se quedó con el coroto; en Venezuela no importa lo que diga la Misión de Observación de la Unión Europea, Maduro sigue despachando desde Miraflores; en Perú –en apretado resultado- Castillo, portavoz de un discurso comunista, exhibe credenciales de legitimidad; en México el discurso de  AMLO representa un retroceso ideológico aun cuando legítimo; en Chile una primera vuelta muy disputada y una Constituyente imprevisible amenazan con desmontar los logros alcanzados en las últimas décadas; en Brasil la posible candidatura de Lula augura un triunfo casi seguro, en Colombia Petro luce casi imbatible y en Honduras el triunfo de Xiomara Castro (esposa del impresentable Mel Zelaya) ha sido confirmado con un discurso que culminó con “hasta la victoria siempre”, y la invocación de los logros  de la dupla Chávez/Maduro cuyos “éxitos revolucionarios” espera emular y duplicar”.

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