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Seamos hijos de buenos padres… Venezuela necesita solventar el deterioro ético y moral acumulado. El rescate de los valores tradicionales, asentados en la paternidad y maternidad responsables, debería ser objetivo prioritario de constante reforzamiento. Tener hijos es privilegio que agradecemos, y que nos hace temblar: ¡No sólo por ver risas o lágrimas en esos niños y niñas; también porque seremos sus más seguidos ejemplos! La paternidad/maternidad implican hacer trascender nuestra condición rectora sobre nuestros hijos. Esa, quizás, será la referencia primaria y condición sublime para acentuar nuestra herencia. Asumir, dignamente, la crianza y formación de los hijos, quienes, a partir de individuos se desarrollen -maduros- convertidos en personas integrales. La condición de ser padre o madre realiza y realza la figura de hombres y mujeres valerosos que, en decisión sublime, han incorporado a sus hijos en sus más grandes proyectos de vida.

Ser padre o madre es desarrollar un gran proyecto de amor con nuestros hijos, porque asi, cuando buscamos el sentido y la razón de ser de nuestros hijos, le encontramos más sentido a nuestra vida. Paternidad y maternidad son viajes de exigencias compartidas, son dos misiones en territorios difíciles. Ejercer la paternidad y la maternidad, son pruebas de alta resistencia, de largo trecho existencial a enfrentar con inteligencia, para no caer agotados y frustrados. Porque, como afirma un sabio proverbio Hindú, “hasta la más larga caminata, comienza -siempre- con un primer paso”.

Significado ser padre o madre. La paternidad (padre/madre) nos enriquece en cualquier condición, porque es noble en intención y benéfica en disposición. No es sólo un obsequio con el que la vida nos favorece. No es asunto de sangre y códigos de AND. Es un serio compromiso del “corazón”, entendido éste como educativas tradiciones, principios, valores y actitudes, que nos hacen padres o madres genuinos ante nuestros hijos. La paternidad es propuesta sagrada que la vida nos hace, a quienes tenemos la dicha de ser padres y madres. Pero, además, la paternidad y maternidad son “trabajos” que se cumplen mejor al hacerse en el equipo familiar; cuando contamos con una eficiente “socia”, llamada mamá, en la “directiva” de la sociedad familiar. ¡Qué gran inversion hace un padre por sus hijos cuando ama a la madre de esos hijos! De hecho, no hay paternidad eficiente si no existe coparticipación con una maternidad presente.




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