En la maternidad las chiripas abundan entre la inmundicia y los pacientes recluidos. Foto: Armando Díaz.
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Yoslaude Flores no olvida como dio a luz a su hija de 37 semanas. Eran las 4:00 a.m. y llevaba más de 24 horas a la espera de un medico o algún centro hospitalario dispuesto a atenderla.

Como una ruleta dio vueltas y vueltas, primero por la Maternidad Hugo Chávez, luego al Hospital Universitario Dr. Angel Larralde, después a Guacara y finalizó en el primer centro hospitalario. Ahí le preguntaron con cierta hostilidad ¿Qué haces aquí, no te dijimos que te fueras al Hospital Carabobo? (HUAL).

Madre sostiene recipe médico que muestra lo que le piden en el Hospital. En el centro aseguran que no hay insumos pero ella ha visto los cargamentos. Foto: Armando Díaz

En la Maternidad Hugo Chávez la rechazaron porque el quirófano está contaminado y temían realizarle una cesárea y que contrajera una bacteria o que la neonata cayera en una condición crítica, como ha ocurrido en otros momentos. La situación se repitió en el HUAL, en donde inclusive vio como sacaban a los bebes de la sala en sus incubadoras y los dejaban en el pasillo. En Guacara habían demasiados pacientes como para atenderla.

Mientras cada hora pasaba, los dolores de parto se volvían más y más intensos. En la maternidad de la CHET no querían que permaneciera dentro del centro, por eso la obligaron a estar en el área de emergencia, a las afueras de la edificación.

En esta calle la joven de 19 años rompió fuente. Foto: Armando Díaz.

“Aun falta para que rompas fuente. Tienes que esperar donde te dijimos”. El dolor se volvía insoportable. Ella ya estaba preparada, inclusive se había acostado en el suelo por si le llegaba el momento. Era una situación que una joven de 19 años y su pareja no tenían necesidad de vivir. Ellos se sintieron denigrados.

LOS BACHAQUEROS

La cesárea era una opción remota, pero a Flores le obligaron a comprar el kit, cuyo costo ronda los 900 mil bolívares, dependiendo del bachaquero que toque en ese momento, porque son los vendedores informales quienes tienen insumos y comercian con ellos a las afueras de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, a la vista de milicianos y policías que custodian el lugar de amenazas desconocidas.

Récipe con el kit de cesárea sin la firma y el sello del médico correspondiente. Foto: Armando Díaz.

Flores se pregunta: ¿Cómo obtienen esos insumos? Ella misma se responde y acusa al personal del hospital por entregar las mercancías que cada cierto tiempo llega a la maternidad y a la Chet.

Era una obligación tener el kit de cesárea para ser atendida. En un récipe sin firma y sin sello de la institución colocaban lo necesario, la hoja estaba rayada por delante y por detrás. Para una pareja humilde, esos gastos son exorbitantes.

Ella desmiente a los especialistas que la atendieron. Le dijeron que no tenían ningún tipo de medicamento, pero ella vio varios camiones cargados con insumos. La médico que la atendió la desmintió y también puso en duda la supuesta contaminación en el Hospital Universitario.

Antes de dar a luz intentaron que firmara un documento en el que aceptaba que si algo le pasaba a ella o a su bebé, la Maternidad Hugo Chávez y su equipo médico no se harían cargo. Ella no firmó, no volvieron a darle la hoja.

Flores en una de las plazas a la espera de respuestas por el estado de su hija. Foto: Armando Díaz.

Era oscuro cuando rompió fuente. Estaba en medio de la calle. Ahí sintió la inconfundible sensación de un bebé a punto de nacer. Todo fue apresurado. Afortunadamente no necesito de una cesárea, pero su bebe de 37 semanas se encontraba en un estado delicado. Aunque ha evolucionado de manera positiva la madre teme por la vida de la niña, porque al ser prematura es muy vulnerable y tiene algunas afecciones respiratorias que deben ser tratadas con costosos antibióticos.

Durante su estadía en la maternidad ha estado rodeada de la inmundicia. Las chiripas caminan con normalidad entre médicos y bebes recién nacidos.

Maternidad Hugo Chávez. Foto: Armando Díaz

“Hay que estar muy pendiente porque ves a las chiripas y cucarachas caminar por las cunas e incubadoras, y en el quirófano hay sangre y heces por todos lados” narró con una expresión de asco la mujer, quien destacó que en los baños el olor es insoportable.

La Maternidad cuenta con su personal de limpieza y se les puede ver como trabajan, pero la joven madre sabe que eso es una pantomima. “Limpian por donde pasa la princesa”.

A Flores solo le queda esperar en una plaza alejada de la maternidad y rodeada de extraños que viven situaciones similares. Ahí duermen y se refugian, porque los vigilantes y milicianos del centro le prohíben permanecer cerca del lugar.

Mientras ella habla, un hombre con una chaqueta tricolor y un carnet de identificación se acerca a unas personas ubicadas en la entrada y les pide que se vayan. No son bienvenidos, no los quieren cerca. Su presencia y constantes quejas por casos de negligencia o de desatención representan un problema diario del que se quieren desligar. Sin embargo es una realidad cada vez más tangible.

Trabajador de la Maternidad Hugo Chávez que mandó a quitar a los familiares de las madres de la plaza principal. Foto: Armando Díaz.
Familiares de las madres esperan día tras día el estado de los bebes en las afueras de la Maternidad. Foto: Armando Díaz



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