Paro
Autopista del Este (Foto Dayrí Blanco).
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Carmen Ojeda vive a tres cuadras de su trabajo. Es cajera de un supermercado expropiado por el Gobierno. La mañana de este miércoles quería sumarse al paro cívico convocado por la Mesa de la Unidad Democrática, pero tenía temor de perder su empleo. Se puso su uniforme de camisa roja y pantalón negro y llegó al establecimiento puntual como siempre. Ahí estuvo hasta las 2:00 p.m. Solo ocho clientes entraron en cinco horas de jornada. Era evidente que las primeras 24 horas del paro en Carabobo fueron de resistencia en las casas.

Cuando Carmen salió del supermercado vio la avenida Bolívar Norte de Valencia, mucho más vacía que durante la mañana. Estaba desolada. Solo algún vehículo pasaba esporádicamente por el lugar. No había transporte público y ella agradeció haber alquilado una habitación cerca. Sus compañeros de trabajo, quienes viven en su mayoría en el sur de la ciudad, tuvieron que caminar mucho más.

El comercio en la parroquia San José de la capital carabobeña se sumó al paro en 90% de acuerdo a la presidenta de la cámara que los agrupa en el municipio, Ana Isabel Taboada. El porcentaje se repitió en la avenida Cedeño, Lara y Las Ferias. En el centro de la ciudad, donde la movida comercial suele ser intensa, solo 30% subió sus santamarías.

Mientras que los centros comerciales de la entidad abrieron sus puertas, pero como la mayoría de las tiendas se mantuvieron cerradas y no había afluencia de compradores, al mediodía le pusieron candado a sus portones. En general, solo farmacias, supermercados y entidades bancarias abrieron.

En la Zona Industrial de Valencia el panorama era similar. Con 80% de ausentismo laboral, la actividad estuvo más detenida que de costumbre. Desde hace más de seis meses el sector trabaja a menos de 20% de su capacidad.

REPRESIÓN Y DETENCIONES

Durante las primeras 24 horas de paralización también hubo trancazo. En calles de urbanizaciones de la Gran Valencia fueron colocaron barricadas desde las 4:00 a.m. En algunas zonas, uniformados de la Policía de Carabobo las retiraron. En otras, los encargados eran funcionarios vestidos de civil que se encargaron de detener al azar a quienes podían agarrar. Fue así como se contabilizaron cinco aprehensiones: Dos en Los Caobos, otro par en Puente Bárbula y uno en San Diego.

La represión también se hizo sentir. Aunque no con tanta fuerza como en otras ocasiones. En Puente Bárbula, Naguanagua, un grupo de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) dispersaron la manifestación que vecinos y jóvenes mantenían desde la mañana. Un muchacho resultó herido por un impacto de una bomba lacrimógena y se encuentra estable.

La primera jornada de 24 horas del paro cívico no estuvo marcado por grandes trancazos. Con vehículo se podía transitar por toda la Gran Valencia. Pero San Diego fue la excepción. Toda la avenida Don Julio Centeno se mantuvo bloqueada desde las 4:00 a.m. y los vecinos aseguran que así será hasta el cese de la actividad. Carmen Ojeda sigue agradeciendo vivir cerca de su trabajo. Ella volverá a asistir la mañana del jueves, aunque todo indica que las últimas 24 horas en Carabobo serán como las primeras, de resistencia en las casas.




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