Los usuarios del transporte público que necesitan ir a la Vivienda Rural de Naguanagua desde la plaza Urdaneta ubicada en la avenida Universidad del mismo municipio tardan por lo menos una hora esperando el vehículo.
Omar Rodríguez es una de las tantas personas en la parada de la plaza Urdaneta que está esperando que llegue la camionetica hacia la Vivienda. El entiende la situación por la que pasan los transportistas, quienes alegan no tener combustible para laborar.
“Si tengo que caminar, tengo que caminar. Eso es lo que estamos viviendo en Venezuela, no es un secreto para nadie”, afirmó Rodríguez.
A su lado, José Colina, también va a la Vivienda Rural. Ya tiene más de una hora en el sitio la cual ha pasado entre sentarse, pararse y caminar mientras espera que llegue el vehículo que lo traslade a su hogar. Aunque a veces señaló que camina más de 3 kilómetros porque el autobús decide saltarse una de las rutas hacia su destino.
Otrora esta parada tenía una larga fila de unidades atendiendo pasajeros para movilizarlos a distintos puntos de la ciudad, además, recibía líneas de transporte que iban a Tarapio, Cementerio, Matadero, Los Taladros, Hospital Central, La Bocaína, Oncológico de Naguanagua, Vivienda Rural
Así lo contó Andrés Irigoyen, quien tiene 21 años trabajando de fiscal en esa parada- A su juicio, todo este cambio abrupto se debe a la falta de combustible para el transporte público.
Andrés Irigoyen, fiscal por 21 años
“Muchas rutas han dejado de prestar servicio hacia acá entonces la gente tiene que caminar porque no le queda más alternativa”.
“Están escasas las unidades, demasiado caro el pasaje y de paso los colectores nos tratan mal”, dijo José López. Es pensionado y lamentó haber trabajado arduamente en la industria agropecuaria durante su juventud para estar ahora invirtiendo tiempo de su vida esperando por transporte público.

López dedica al menos una hora diaria a esperar el transporte público para poder movilizarse de la Vivienda Rural de Bárbula hacia otros sectores de Naguanagua y viceversa.

José López, pensionado
Lorenzo López, ciudadano que va a la plaza Urdaneta a pasar las tardes, a sabiendas de que debe resguardarse en su casa por la pandemia de la COVID-19, “es que a veces uno encerrado se obstina. Acá veo todo el tiempo la maldad de los camioneteros con los usuarios, están especulando con el precio, ¿cómo van a cobrar 500.000 bs y nosotros los adultos mayores percibimos una pensión de 7 millones mensuales?”, aseveró.
Recordó que deben movilizarse a consultas médicas y la pensión que devengan no alcanza para pagar transporte, comida ni medicinas por lo que se va caminando hacia la plaza.
Lorenzo López, usuario

El pasado 9 de junio un transportista falleció mientras hacía la cola para surtir de combustible la unidad de transporte en la que laboraba.

Falleció conductor de transporte público en cola para surtir gasoil




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