En todas partes y en muchos momentos, seguimos escuchando la pregunta: ¿Es cruel la Internet? ¡Son largas y aun absurdas las discusiones que se desencadenan, muchas veces a través de la misma internet, cada vez que eso ocurre! Sobre la internet, las propuestas van y vienen. Insultos, mentiras y tiempo inútil, dedica la crítica (usuarios o no) en cuestionar sobre una ética y una moral de la Internet. ¿Es pornográfica o educativa? ¿Es falsa o confiable? ¡Falsa Internet, alegan los radicales! Pero ¿a qué cosa o asunto estamos juzgando, con o sin quererlo, cada vez que nos hacemos estas preguntas? ¿Juzgamos a gente, a artistas, a educadores, a ideólogos?

¡Nada de eso deberíamos hacer, amigos! ¡Internet es sólo una avanzada estructura tecnológica, y un medio de comunicación! Es un instrumento de intercambio de contenidos e ideas, generadas por humanos, que sí saben lo que hacen, hacia quienes lo hacen, o hacia quienes dirigen sus intenciones e intereses, y que pueden, tanto cometer errores, como alcanzar éxitos. Son ellos, los ‘homo sapiens’ modernos, los que se encargan de mover al “monstruo” cibernético y a sus eficientes administradores.

En el mundo actual, basado en una cultura de exhibición, venta y “show”, o “civilización del espectáculo”, como lo definiera el escritor Mario Vargas Llosa, Internet impresiona por la enorme desinformación y confusión que aparenta movilizar: violencia en videos y fotos, ironías, burlas, terror, ofensas, chistes, mentiras, maldad, que pueden ocasionar estupor, sorpresa y ansiedad en los usuarios. Y en esa super estructura tecnológica, que está (y no está) en todas partes ni lugares físicos, hay también ‘pornografía sin desnudos’, ‘robos sin ladrones’, ‘malvados sin malicia’, ‘inteligentes brutos’. Habrían, tambien, aunque sin que fuese culpabilidad de la Internet, aquellos antisistema que no perderían tiempo para intentar vendernos cosas tan interesantes como “agua mojada” o “hielo caliente”.

Pero en la Internet, también, podemos encontrar que hay ‘torpes eficientes’, ‘incapaces que educan’, y hasta ‘analfabetas que nos orientan’ con precisión y motivación, para señalar solamente a pocos. Mucho tiene que ver con la utilidad, la funcionalidad, el deseo de hacerlo bien, el uso oportuno de nuestras circunstancias, y la oportunidad con que actuemos.

¡Claro que la Internet sí puede ser así! Sin creernos la idea de que las cosas son eternas en sus beneficios o en sus perjuicios, no podemos dejar fuera el pensamiento optimista y pensar que todo ya se ha agotado. Somos lo que deseemos ser, aunque no lo logremos en su totalidad. ¡Y podemos comenzar a verla así! Porque hay muchas cosas buenas. ¡Con buena intención, conseguiremos educadores que enseñan, e incapacitados que capacitan! Por eso, Internet no es buena ni mala, no es falsa, ni inmoral, ni tiene culpas, ni es una tragedia. ¡Internet es sólo un medio altamente configurado!… Pensemos un rato, y sin pensar tanto, muy pronto descubriremos los “tapones” y obstáculos evolutivos y de desarrollo con los que se encontraría nuestra humanidad, en cualquiera de nuestras acciones educacionales, laborales, ciudadanas, sociales, de seguridad, y tantas mas, que no í avanzar sin el concurso de la Internet. Cuidemos a los niños para que se valgan de los beneficios que están presentes y disponibles en ese medio: ¡la Internet! …

Hernani Zambrano Giménez

hernaniz@yahoo.com




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