La palabra crisis es sinónimo de restricción, escasez y  deterioro de los servicios. En el país ha conllevado a que el individuo tome previsiones o alternativas para seguir manteniendo su estatus y preservar su salud e imagen en un mundo donde la apariencia personal tiene más peso que el conocimiento y el currículo.

Este comportamiento se debe al bombardeo del mundo global, en el que se promueve la premisa de que una buena imagen facial y corporal puede ser la clave para cristalizar cualquier proyecto.

El escenario en Venezuela donde la falta de divisas para adquirir alimentos básicos, medicinas, insumos y material médico y cosmetológicos, hace que la persona acostumbrada a estar a la vanguardia de lo último en salud, belleza y estética, pueda caer en ofertas engañosas de supuestos especialistas o improvisadores de oficio.

Este problema se evidencia en tres ámbitos:

Medicamentos o productos médicos/estéticos: El mercado se llena de marcas no reconocidas y que no están avaladas o certificadas por entes sanitarios o internacionales. Pero,no aseguran la calidad de lo que se está usando o aplicando, generándose consecuencias negativas a mediano o a largo plazo.

-Nutrición: La falta de alimentos de la pirámide nutricional son sustituidos por marcas no avaladas. Asimismo, los pocos soportes nutricionales son costosos o de dudosa procedencia. Estos pueden atentar a la salud del individuo.

-Procedimientos estéticos: Las personas optan por hacerse cirugías por profesionales poco éticos, capaces de utilizar materiales prohibidos, sin patentes, datos del fabricante o de su composición.

Si el individuo o paciente tiene pensado un cambio medico estético lo primero que debe hacer es revisar la trayectoria del especialista, sus credenciales y si está avalado a escala nacional e internacional.

Muchos han sido los casos que salen a la luz pública de este tipo de prácticas estéticas o intervenciones quirúrgicas improvisadas en lugares no aptos como consultorios, peluquerías, casas y apartamentos, clínicas de garaje. “Estos lugares no tienen ningún permiso sanitario y funcionan de una forma clandestina, donde sus consecuencias pueden llegar hasta la muerte del individuo”, afirma el Dr. Wilson Muñoz, cirujano estético con especialización en nutrición de Cuerpos y Caras en Forma.

Para evitar caer en engaños es importante tener en cuenta ciertos consejos:

-Revisar bien los medicamentos prescritos tales como lugar, fecha de elaboración e expiración si son de un laboratorio reconocido y de trayectoria.

-Evitar la compra callejera de cremas, suplementos vitamínicos, nutricionales y menos materiales de relleno u implantes.

-El lugar donde se realiza la consulta o el procedimiento. Por muy innocuo que sea debe ser en áreas avaladas y supervisadas por los entes sanitarios. Ellos velan para que tanto instalaciones, material médico quirúrgico y personal que labora estén facultados y cumplan con todos los requerimientos de buenas prácticas que garanticen la integridad y la vida del paciente.

La estética y la belleza no pueden ir por encima de las necesidades básicas del individuo. “Quererse está de moda y siempre debe que ser de manera segura y saludable”, puntualiza Muñoz.

 




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