Colegio
Colegio Los Robles (Foto: Cortesía)

La preocupación de los padres es evidente. Ellos no pueden estar tranquilos desde que, en varias oportunidades, funcionarios policiales entraron armados a la sede del Colegio Los Robles en un supuesto plan de intimidación contra parte del personal que ha manifestado su descontento con los nuevos accionistas de la institución.

Los alumnos también están consternados. Una estudiante de sexto grado le dijo a su mamá que no quería ir a clases porque le tenía miedo al nuevo personal de seguridad, mientras que ya en algunos salones han visto cómo sacan de los salones a docentes con años de experiencia en el sistema de educativo de ese plantel, al ser despedidos por no estar de acuerdo con los socios que llegaron al comienzo del año escolar, denunciaron algunos padres que pidieron el anonimato por temor a represalias.

Todo cambió en el Colegio Los Robles en septiembre de 2021. En ese mes se dio la venta de una parte de las acciones de la empresa lo que, en teoría, no debió afectar la dinámica. Pero no fue así. “Comenzó una intimidación muy fuerte hacia varios de los profesores que apoyan la labor del director de la institución, Carlos Ortiz, a quien pretenden destituir”, dijo una de las madres que prefirió no identificarse también por temor a represalias.

Ya ella, así como otros representantes, han sido objeto de acciones amenazantes. “Nos han perseguido al salir del colegio y tenemos que cambiar de ruta, nos hacen videos y fotos y el nuevo personal de seguridad es muy invasivo”.

Ellos se han unido para defender la continuidad de la calidad educativa que ha caracterizado a este plantel desde su fundación en 1997. “El problema es que lo que está pasando afecta mucho a nuestros hijos, han bajado sus promedios y también están preocupados por lo que pueda suceder”.

A esto se suma que, para los padres, el dinero que pagan por concepto de mensualidad no está siendo invertido en la infraestructura que luce visiblemente deteriorada por falta de mantenimiento. “Lo usan para su intimidación, con personal de seguridad que duplica al que teníamos y hasta con la presencia constante de policías”.

Acoso laboral

El 21 de diciembre la situación ya era insostenible en el Colegio Los Robles. El personal no había recibido los pagos correspondientes para la fecha y los padres se sumaron al reclamo. Pidieron reunirse con el nuevo socio mayoritario, Carmelo Moneo, para saber la razón de la falla.

“Decidimos ir a administración y buscarlo. De una manera déspota, arrogante y humillante hacia docentes y representantes nos atendió. Al final se comprometió a hacer el pago al personal, lo que se concretó el 28 de diciembre, pero excluyendo a quienes lo enfrentaron para reclamarle por sus salarios”.

Y no todo terminó ahí. Los representantes aseguraron que comenzaron a prohibirle, a quienes fueron a pedirle una explicación a Moneo, el uso del transporte, y la intimidación fue en aumento hasta que 11 docentes y tres trabajadores de otras áreas fueron despedidos el 25 de febrero.

Los argumentos, en el caso de los profesores, es que no contaban con las credenciales adecuadas. “Pero hasta representantes de la Zona Educativa vinieron a inspeccionar y les entregué expediente de todos. Su respuesta fue que ojalá ellos contaran en  instituciones públicas con docentes como los nuestros y que fueron despedidos”, relató el director Carlos Ortiz.

La Zona Educativa ratificó a Ortiz Guinand como director de Los Robles y la Inspectoría del trabajo ordenó el reenganche de los trabajadores despedidos, pero esto último no se ha cumplido.

Un conflicto de intereses

Este no es un problema nuevo. Cuando se constituyó el Colegio Los Robles, C.A. tenía cinco socios, Carlos Ortiz,  Gustavo Zambrano y Albert Bar, cada uno  con 29%, otro con 12 % y otro con 1 %. El único educador dentro de la junta directiva siempre ha sido el director, quien tenía el proyecto educativo bilingüe que se ejecutó por 12 años sin problemas.

Pero uno de los accionistas, que tenía 29 % de la propiedad, decidió vender su parte. Fue según el profesor Ortiz una operación plagada de vicios. «Fue gestada por otro de los socios, Gustavo Zambrano, quien también tenía 29%, y quien se quedó con ese porcentaje adicional. Por ese caso hay una demanda, así que ese porcentaje de las acciones está en litigio”, dijo Ortiz.

En septiembre de 2021 apareció en escena Carmelo Moneo. «Su intención era comprar las acciones de Zambrano, incluyendo las que están en litigio. El negocio se concretó y, posteriormente eliminó la asociación civil,  siguió operando sin competencias y votó para destituirme como director del plantel».

El director Ortiz tiene claro que el objetivo es quitarle el cargo para poder hacer todo lo que tienen en mente. “Ellos quieren aumentar la mensualidad en más de 100 %, solo les interesa enriquecerse sin importarles el modelo educativo que con tanto esfuerzo y sacrificio hemos construido.  Para mí sería muy cómodo retirarme y quedarme en mi casa recibiendo al mes lo que me corresponde por mis acciones, pero no se trata de eso. Este colegio es un sueño que hice realidad”.

Un problema que no debió trascender

Como parte de las acciones del nuevo socio, hace un mes se nombró a un nuevo administrador. Se trata de Alberto Rengifo, quien se limitó a decir que lo que sucede en el Colegio Los Robles es consecuencia de problemas administrativos y de problemas entre la junta directiva que no debieron trascender.

Para él, nunca se debió involucrar a los representantes en este conflicto que solo les compete a los dueños y que se debe esperar la decisión judicial.

Mientras tanto, son más de 700 alumnos los que tienen un futuro incierto y sus padres hasta han pensado en la posibilidad de retirar a sus hijos del plantel, pero antes de tomar la decisión harán todo lo posible para que el colegio vuelva a ser el de siempre.




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