Muchos no creerán que la gran potencia mundial pudiera estar en un dilema similar al que se vivió en Venezuela. Si, aunque suene inverosímil, en el mes de noviembre de 2020 Estados Unidos de América estará en la misma situación que vivió Venezuela en diciembre de 1998. Se dijo en ese entonces que la decisión que tomaran los venezolanos en la elección presidencial de esa fecha, definiría no sólo el destino democrático del país, sino el futuro de los venezolanos y del resto del continente. Tal advertencia se inobservó y hoy pagamos las duras consecuencias.

Hugo Chávez ganó las elecciones e inmediatamente comenzó a desmontar las instituciones del país y a destruir el sistema democrático, social y económico de Venezuela, originando la crisis humanitaria más terrible, profunda y compleja que se haya vivido en nuestra historia. Lo que pocos pudieran imaginar que sucedería, sucedió: se destruyó a uno de los países con las mayores reservas de petróleo del mundo y con una de las mejores industriasde hidrocarburos del planeta.

Hoy los ciudadanos norteamericanos están frente a la misma diatriba. En las próximas elecciones presidenciales no se elegirá solamente al presidente de la principal nación del planeta, sino que se elegirá entre la destrucción de la soberanía de los países del mundo o la continuidad de las libertades y el resguardo de la autodeterminación de los pueblos. La decisión de los americanos adquiere especial trascendencia por ser vinculante para todos los habitantes del planeta. Esperemos que Dios los ilumine.

Hoy, el presidente Donald Trump representa no solo a los republicanos o al patriotismo de su país, no solo representa la lucha contra el narcoterrorismo en el mundo, sino al líder que defiende los valores democráticos y los derechos de las libertades, el derecho a la diversidad de culturas, el derecho que tienen los países de decidir libremente su condición políticas, su propia forma de gobierno, su desarrollo económico, social y cultural, junto a los valores de la civilización occidental.

En noviembre de 2020, se libra una importante batalla entre el Globalismo y el Patriotismo. Para comprender mejor este tema, es importante tener claro qué el globalismo no es lo mismo que la globalización, no hay que confundirlos.

La globalización es un proceso económico, tecnológico, político, social cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países, uniendo sus mercados. Es un proceso de interacción e integración entre las gentes, las empresas y los gobiernos de las diferentes naciones. Un proceso que se da a nivel macro económico, global, movimiento de flujo a larga distancia de capitales, de bienes y servicios.

A diferencia de ello, el globalismo es un movimiento político global. Es una nueva concepción que se ha venido formando desde hace más de 30 años atrás, de manera silenciosa pero efectiva. El globalismo plantea un mundo sin fronteras que conlleva la movilidad de capitales sin restricciones, una mezcla intercultural. Plantean crear un nuevo orden, olvidar, o borrar el Estado-Nación, que es la forma de organización política que se caracteriza por tener un territorio geográfico con cultura propia claramente delimitado, una población relativamente constante y un gobierno propio con soberanía. El Estado-Nación surge, históricamente, mediante el tratado de Westfalia, al final de la guerra de los 30 años (1648). Mediante este tratado se acaba con el antiguo orden feudal y se da paso a organizaciones territoriales definidas en torno a un gobierno que reconoce sus límites y su poder.

El politólogo Joseph Nyeexpresa que el globalismo se refiere a un supuesto deseo de acabar con el Estado-Nación como marco para la administración política y la referencia de identidad. El globalismo es la marcha hacia una especie de Estado Mundial.

A su vez, Paul James define el globalismo como la ideología dominante y la subjetividad asociadas con diferentes formaciones históricamente dominantes de extensión global. La definición implica que hubo formas premodernas o tradicionales de globalismo.

El filósofo canadiense John Raiston Saul trató el globalismo como colindante con el liberalismo y la globalización liberal. Argumentó que, lejos de ser una fuerza inevitable, la globalización ya se está dividiendo en partes contradictorias y que los ciudadanos están reafirmando sus intereses nacionales de manera positiva y destructiva.

Ahora bien, la expresión o definición mas popular del movimiento globalista consiste en que es una alianza basada en los intereses propios de los financieros internacionales privados y las familias reales, dinásticas y hereditarias que poseen familias en Gran Bretaña, Europa y América, que a lo largo de los años se han casado para crear una estructura de poder auto regenerante que a través de cualquier medio buscan controlar todo y a todos.

En este sentido, Milco Baute considera que aunque la definición expuesta anteriormente es verdadera, no es lo suficiente para explicar por qué los globalistas pretenden traer un “nuevo orden mundial”, por qué su razón de existencia y dónde quieren estar en los próximos 50,100 y 200 años.

Baute define a los globalistas como un conglomerado de individuos, grupos de interés y grandes corporaciones que buscan activamente eliminar a todos los países para crear una sociedad sin fronteras, para que puedan centralizar, reducir y estandarizar todas las economías, la producción y el procesamiento de los recursos naturales, para que puedan controlar, manipular e influir directamente en las decisiones que tomamos para asegurar que mantienen su poder, control, riqueza e influencia histórica.

Básicamente un globalista es aquel que cree que todos deben comprometer sus religiones, culturas y aceptar lo que el nuevo Estado de Orden Mundial quiere que todos acepten. Estos buscan redefinir la sociedad basándose en el razonamiento de la clase dominante por medios de sus elites.

Algo que lleva a confundir, es el hecho que muchos actores mundiales que integran este movimiento de los globalistas son grandes capitalistas, y a su vez observamos varios personajes y grupos de izquierda apoyando y uniendo esfuerzos para esta corriente. Esto no significa que el movimiento globalista sea de esta tendencia, aquí se esta en presencia de una mezcla de corrientes (globalistas,  socialistas, comunistas, narco-terroristas,  extremistas religiosos, antinacionalistas) que buscan un objetivo o fin común.

El objetivo en común, en esta oportunidad, está dirigido a las elecciones presidenciales a celebrarse el mes de noviembre de 2020 en Estados Unidos. La razón de ello es clara y la motiva el hecho que el presidente Donald Trump ha manifestado ser antiglobalista. Tanto así que en su discurso de la 73ª Asamblea General de Naciones Unidas, Trump dijo rechazar lo que llama “ideología del globalismo” que, desde su punto de vista, se opone a su lema de “Estados Unidos primero”.

El presidente Trump expuso: “Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo. En todo el mundo, las naciones responsables deben defender las amenazas contra su soberanía no sólo  de la gobernanza global, sino contra otras nuevas formas de coerción y dominación…”

De allí, parte una campaña de desprestigio  en contra del presidente Donald Trump, utilizando las seis principales industrias de la comunicación, las cuales pertenecen a organizaciones globalistas. A dicha campaña, se suman las fuerzas de los sistemas de delincuencia internacional organizada, como el Narcoterrorismo, el grupo Isis, Hezbolá, movimiento terrorista de Irán, el régimen de Cuba y por supuesto la narco-terrorista-tiranía de Nicolás Maduro y su elite de criminales, al igual que todo los detractores se unen a los globalistas pretendiendo evitar la reelección del presidente Donald Trump. Y aunque esta decisión histórica pareciera depender exclusivamente de los americanos, los inmigrantes en el territorio de los Estados Unidos juegan un papel importante y revelador en el fortalecimiento de las instituciones democráticas de ese país, tanto al participar como al establecer campañas en pro del nacionalismo y el resguardo de la soberanía de los países,  cuyas repercusiones se verán en las naciones del Mundo.

Cabe resaltar que este movimiento globalista utiliza para su fin luchas emprendidas por sectores de nuestra sociedad dirigida a reclamar o reivindicar derechos, temas y luchas contra el racismo, la xenofobia, la intolerancia, el reconocimiento de la comunidad LGBTI y la migración. Estos fenómenos y problemas sociales atañen a toda la sociedad y como tal debemos avocarnos a ellos. No obstante, dichos temas pretenden ser banderas de lucha no solo de los globalistas sino de los grupos que luchan contra la democracia y las repúblicas, pretendiendo aumentar adeptos y utilizar dichas causas como instrumentos desestabilizadores de los sistemas democráticos y los Estados libres.

Los terroristas, fanáticos religiosos, narcosocialistas, islamistas, yihadistas y extremistas radicales, harán lo posible para destruir naciones libres y poderosas del primer mundo, ya que después tomaran con mayor facilidad al resto de los países. Por ello vemos que hacen alianzas entre ellos, con sus propios enemigos o con ideologías diferentes a las que promulgan, con tal que tengan el mismo objetivo en común.

Nos toca a los defensores de la libertad, de los valores de la civilización occidental y la democracia, unirnos y no dejarnos confundir con las falsas informaciones, expandir este acontecimiento a lo ancho y largo de nuestras civilizaciones.

Queda como responsabilidad para los ciudadanos, en el territorio de los Estados Unidos de América, actuar en favor de las libertades y del resto de los ciudadanos del mundo acompañarles, siendo eco incansable y actores de lo aquí advertido.

La batalla política e ideológica que esta por darse en el mundo occidental es por la conservación del Estado como está concebido frente a un solo gobierno global. Finalmente cabe preguntarse¿Comprenderá esta sociedad lo que esta en juego en esta batalla? Por encima de cualquier preferencia e inclinación partidista ¿Los ciudadanos sabrán elegir y luchar por el nacionalismo, la ciencia, por los valores democráticos, por la libertad de los derechos?

Ojalá lo hagan. Ojalá no se repita la historia.




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