Una vez más, preguntarnos ahora, ¿Qué se hicieron los lideres? ¿Dónde están los lideres? Es una interrogación punzante, que hemos escuchado en diversas formas, y en diferentes escenarios. Por mucho más tiempo seguirán las preguntas, porque ¡vivimos la necesidad de liderazgos al día!, de muy actualizados “organizadores de gente”! ¡Ahora, de líderes que se muevan –ubicados- en inicios del año 2021¡

Faltan aquéllos que, a primera vista, ¡sientan y entienden la necesidad funcional que se establece entre líderes y seguidores! ¿Dónde están esos líderes? ¿Cómo son esos líderes? ¿Operan en directo, en ambientes concretos? ¿Operan en sus casas, desde sus computadoras?  Preguntas directas ayudan mucho: ¿Qué hace un “buen” líder? ¿Qué hacen los líderes que movilizan gente? No nos referimos a los agitadores que se apoderan de los ya conocidos sitios de encuentro de masas políticas, estudiantiles, sociales o trabajadoras.

¡Un elemento relevante que define al liderazgo, se observa desde el principio, cuando el líder, en actitud abierta, formativa y clara, define la realidad a sus seguidores! ¡El líder hace de su realidad la misma que todos necesitan vivir, porque en adelante van a compartir! ¡Difícil trabajo cuando no se le entiende!

¡Cuánto valor tienen estos instantes cruciales de información, porque es entonces cuando se “inicia”, se “abre” eficiente, el proceso del liderazgo! ¡Es la garantía de presentar a los seguidores la realidad, con la cual se encontrarán todos -líder incluido-! Parecería un momento “mágico”, casi maravilloso en términos del disfrute anímico; de gran valor emocional, estratégico y táctico. Es para el dirigente como entrar en un “juego de ilusiones”.

Para el dirigente, lo que ocurre es que se entra, en aproximación frontal, a las más sinceras instancias del tiempo, cuando ya realizado, y ya potenciado, el líder debe asumir responsabilidades, dar sentido y significado a lo que va a vivirse (y compartir) con sus seguidores; aun cuando esta realidad no sea del todo agradable, ni guste a los seguidores.

¡Se requiere habilidad de liderazgo para construir y echar adelante las realidades de la tercera década del siglo XXI! Todo esto de liderar es como armar difíciles situaciones, con sentido y sentimientos, y con la delicadeza posible, a partir, inclusive, del “caos” (ansiedad) que hoy es otra totalmente nueva, llena de tecnologías y ambientes casi inexistentes dos décadas atrás.

Ha sido mucho lo que se ha hablado sobre líderes y liderazgo. Han sido repetitivos los errores divulgados y ejecutados en esta materia. Por eso: ¡El liderazgo seguirá siendo un trabajo para líderes, y hay que salir a buscarlos; pero, sobre todo, a configurarlos!




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