¡Finaliza un año muy difícil para la humanidad, para cada nación del planeta, para cada ser humano! !Año 2020, bonito y “cuadrado” en su presencia numérica!, pero descuadrado y horrible en sus efectos personales, familiares, sociales, económicos y políticos.

¿Qué le falta al año 2020, el que “muere”? Hay noticias buenas: las primeras vacunas contra el virus están listas para “pinchar” e inocular de optimismo los brazos de millones de esperanzados. Pero, la vacunación no debe ser solo química, biológica o fisiológica. Es necesario que la gente, que cada persona, cambie sus estados anímicos deprimidos, para ayudar a que la vacuna encuentre una mejor disposición orgánica y psicológica ante la vacunación. Hay siempre elementos anímicos, psicológicos y sociales muy importantes, que entran en acción a favor de una bien conducida campana de vacunación.

Muchos años antes de la actual crisis del virus, el Papa Juan XXIII lo había comentado cuando se refería a la carencia de la humildad y el humor en la gente. ¡Como lo oyen; se refirió a la humildad y el humor!!Quien iba a pensarlo!

“Sé lo suficientemente humilde -dijo Juan XXIII-, como para no tomarte demasiado en serio, tú a ti mismo. Humilde, como para no dramatizar sin razón, como para saber bromear sobre tus límites, debilidades y manías, y las de los demás; y, no obstante, seguir amándote y amándolos”.

Dijo el Papa, además, que “el buen humor nunca debe estar reñido con la seriedad y la nobleza de ninguna de nuestras acciones, ni con la intensidad con que vivamos nuestras vidas; porque una “cuota de humor”, usada a diario con naturalidad, con amable disposición y buen tono, sirve como eficiente mecanismo para liberar tensiones, para dilucidar ansiedades y relajarnos”.

Estamos en momentos “pico” de la pandemia del 2020. Pero, vivimos tiempos, también, de reír y hacer reír, porque mucho humor auténtico, del bueno, del que nos “alimenta” con gracia, lo necesitamos con urgencia, en estas circunstancias drásticas.

Las palabras del Papa Juan XXIII se refieren a buscar y aumentar los estados anímicos, los momentos relajantes de nuestra consciencia, que activan los estados de felicidad en las personas; pero que, al contrario, de no darse en una disposición activa, y limitarlas o frenarlas, significan encerrarlas en depresión y otras manifestaciones indeseables. ¡No hagamos eso! ¡No lo hagamos!

¡Rechacemos con energía!, pero con valor, con gracia y sólidos argumentos, la idea tan corriente y dañina de asociar el humor con la pérdida de tiempo,  y con el irrespeto y la ligereza en la vida, he incluso, con formas “simpáticas” de la vulgaridad. ¡Si, amigos, rechacemos con energía los mal entendidos!

¡Por todas estas razones, es oportuno entender que el humor debería estar incluido en nuestro plan general y diario de vida!

El psicólogo William James (USA 1842-1910), dentro de criterios como los que traemos acá, estimó el valor y la responsabilidad que cada persona puede aportar en la educación para salud mental, con una vida más cargada de naturalidad, llena de risa, humor y felicidad. Dijo Janes que: “No reímos porque seamos felices, sino que somos felices porque reímos”

Hernani Zambrano Giménez 

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