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Hace pocos días reapareció Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral. Pero durante su enclaustramiento, quien salía en la palestra pública era la recién rectora reelegida, Tania D’Amelio y no precisamente para anunciar el cronograma de las elecciones regionales y municipales tan esperado por todos para aliviar la tensión social existente a nivel nacional y votar en contra de   los gobernadores, alcaldes y diputados regionales oficialistas, por cuanto no cambian los esquemas de hambre, pobreza y atraso propiciados por el presidente Maduro, sino que reeditan su modelo populista en cada región de Venezuela, donde  mandan sus súbditos. D’Amelio reaparece para darle un golpe certero a la democracia participaba al exigir que los 59 partidos políticos que no participaron en los últimos procesos electorales deben renovarse durante los 10 fines de semana comprendidos entre 18 de febrero y el 23 de abril, seis organizaciones  políticas cada sábado y domingo de la fecha indicada.

Un mecanismo que a juicio de expertos en materia electoral solo busca prorrogar aún más los comicios regionales porque los oficialistas saben que en este momento no ganaran ninguna contienda electoral, razón por la cual inventan, a través de la anuencia del TSJ, una supuesta renovación de los partidos que están representados en la Mesa de la Unidad Democrática y que en los dos últimos procesos electorales no se presentaron con su tarjeta originaria, sino como el bloque opositor en la tarjeta de la MUD. Frente a esa realidad, Jesús, Chúo, Torrealba considera que la activación por parte del CNE de un proceso de renovación de  los partidos políticos tiene el propósito de inhabilitar a la mayoría de los partidos que no apoyan al gobierno nacional.

Es un proceso que promete acabar con la democratización de los partidos y enterrar  aquellos partidos políticos que no participaron directamente con su  nombre o sacaron muy pocos votos en la última contienda electoral. La idea es que los oficialistas no tengan fuertes contrincantes en los procesos electorales y garantizar el triunfo del PSUV en todas las elecciones a realizar. Al parecer, de acuerdo con Chúo Torrealba, esa exigencia busca implantar en Venezuela un sistema electoral como el de Cuba y Nicaragua, donde si hay elecciones, pero sin opositores, pues los únicos competidores son ellos. Es decir, elecciones en las cuales los electores pueden votar, mas no elegir. De allí, que los oficialistas siempre abogan por el pensamiento único. Creen en la uniformidad y no en la diversidad de criterios, motivo por el cual les hace prurito ideológico la variedad de partidos políticos inscritos en el CNE, como es normal en cualquier auténtica democracia del mundo.

Esa decisión es otra prueba fehaciente de que la democracia en esta nación es una falacia y que los opositores del régimen castrochavismo, si  quieren ganar esta nueva batalla al oficialismo deben vencer a tiempo todos los obstáculos que el CNE les ha colocado para impedir que sigan figurando como una opción política de gobierno. 14 horas es lo que tiene cada uno de los  partidos que deben  renovarse, en 390 mesas a distribuirse en todo el territorio nacional. Esto implica que solo  cuatro partidos están vigentes con sus datos actualizados en el CNE, dos de los cuales son el PSUV y la MUD, pues fueron las organizaciones políticas que obtuvieron la mayoría de votos en la última contienda eleccionaria realizada en el país, las parlamentarias del pasado 6 de diciembre de 2015. Al respecto, Vicente Bello, coordinador electoral de la MUD ante el poder electoral, afirma que frente a  esa encrucijada interpuesta por el CNE solo podrán postular candidatos el PSUV y la MUD en las posibles elecciones regionales que deberían efectuarse a mediados de año.

Con esta nueva argucia del gobierno, cualquier cosa podría pasarle a la corriente opositora, pues los revolucionarios cuentan con el respaldo del TSJ para favorecer al partido de gobierno, desde una arremetida a la legalidad de la MUD, sobre la cual, en opinión de Vicente Bello, existe una amenaza por una demanda ante el TSJ en contra de esa alianza y “todos sabemos que el TSJ jamás ha emitido una sentencia a favor de la oposición venezolana”. No es extraño, entonces, que el CNE inhabilite a la MUD y que los partidos de oposición se vean obligados a presentarse individualmente, lo cual significara la perdida de todas elecciones, pues la unidad separada no tiene fuerzas, menos ahora con las infructuosas peleas existentes entre Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, por ejemplo, cuyos dirigentes en el Zulia le exigen a Manuel Rosales explique cómo es eso de que de cualquier manera ira a la Gobernación del Zulia, lo cual sería la decisión más expedita y sensata de los opositores para recuperar el ejecutivo regional, dada la trayectoria de Manuel Rosales como alcalde de Maracaibo  y gobernador del Zulia.

Sus resultados de gestión fueron positivos. E igualmente, es un líder que cuenta con una gran aceptación en la región zuliana que aún no tiene Tomas Guanipa, pese a su programa televisivo en  algunas parroquias de Maracaibo. No obstante, hoy, al parecer, es el mayor opositor de Manuel Rosales para su postulación a la primera magistratura regional. Lo único que debería detener a Manuel Rosales de sus aspiraciones a gobernador del Zulia sería una inhabilitación política para apartarlo del ruedo electoral y posible triunfo, y no las estériles rivalidades entre los miembros de los partidos que conforman la MUD. Pero no es así, porque hay fuertes frisuras también entre Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo y entre Primero Justicia y Acción Democrática. Los partidos pequeños, como el de María Corina Machado, Vente Venezuela, quiere imponerse frente a los otros que sacaron alto porcentaje de votos en la última contienda electoral, ejecutada en 2015.  Lo peor de esa pelea es que si el TSJ decide liquidar a la MUD, como partido político, se corre el riesgo de que  la oposición se muera y sus dirigentes no obtengan más un cargo de elección popular. Así que deben consolidar su mayor fortaleza, que es la diversidad de criterios y unificarla en un solo bloque que no cometa los mismos errores de la MUD, porque de lo contrario le estarán entregando el poder en bandeja de plata al oficialismo, la peor opción para los venezolanos y Venezuela.




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