¡Hoy es un buen momento para hablar de la familia. ¡Aunque lo es en todo momento, por supuesto!

Toda persona curiosa, y además responsable, busca saber cómo se ve afectado su núcleo familiar, sea en positivo o negativo, en su formación, en su madurez física y mental. Es importante una revisión de las emociones, temores, miedos, angustia, ansiedad, y los niveles de auto estima de cada miembro del núcleo familiar.

La educación (soporte), el apoyo y el control son tres variables claves, relevantes, para mantener el clima familiar sano y fuerte, en su dimensión bio-psico-social. En el núcleo familiar, los hijos, padres y abuelos han definido el pasado familiar; ahora definen el presente, el ahora, y se preparan para sentar las bases de lo que podría ser un probable futuro.

El núcleo familia, esa estructura vital, configura el “nido familiar” que le toca hacer y entender, a cada hijo o allegado. ¿Qué será lo que le diríamos a estos abuelos, padres, hijos?

¿Eres tú uno o algunos de ellos? ¡Entonces, esta información va contigo! De esa información dependerán logros o fracasos.

 

Hemos de resaltar lo importante de cómo los hijos “perciben” la educación, el apoyo y el control, ya mencionados; y los esfuerzos realizados para dar apoyos. El control y desarrollo físico, psíquico y social de la persona se inicia en temprano, en el núcleo familiar. Esto no quita que cada uno interactúe, a diario, influenciando y recibiendo influencias, a la vez, en este proceso dinámico.

Con el control familiar, los hijos buscarán y percibirán límites, y limitantes, tanto de ellos, como de la familia y núcleos afines, que con asertividad sobre la familia hacen ver dónde están los límites; qué hacerse, y qué no, con esos límites y; lo más importante; explicar por qué funcionan las cosas así.

La familia es un sistema con identidad propia, que incluye a varias generaciones, y cuya principal función psicológica consiste en la trasmisión de un legado; de una idea de dignidad, de optimismo, de trabajo, diferenciada de quien somos como seres.

La función socializadora de la familia ayuda a aprender normas, hábitos, costumbres, y valores para la vida. Esa función, en este momento, nos protegerá o nos hace sufrir.

Y como dijo Eckhart Tolle, “cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés. Si no te sientes cómodo en el ahora, y donde estés, te sentirás incómodo dondequiera que vayas”.

Hernani Zambrano Giménez

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