David Smolansky advierte que las visas no frenarán el flujo migratorio venezolano
Foto referencial / Cortesía Getty Images

Lejos de detenerse, la migración venezolana continuará creciendo este año. Hasta el 10 de enero había un total de 6.040.290 venezolanos refugiados y migrantes en el mundo, según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Migrantes y Refugiados de Venezuela (R4V), organismo que estimó que al final de 2022 la cifra habrá aumentado a 8,9 millones de personas, solo en 17 países de la región

Tres especialistas en materia migratoria analizaron para El Carabobeño cuáles serán los retos y problemas con los que se enfrentarán los venezolanos que ya se encuentran fuera del país y los que se decidan salir próximamente por voluntad propia u obligados por la crisis generalizada. 

Son principalmente cinco: 

  1. Identificación y regularización 

A juicio del periodista Jefferson Díaz, editor jefe del medio especializado Conexión Migrante, la principal traba para la migración venezolana sigue siendo el acceso a los documentos de identificación, como el pasaporte o su prórroga, bien sea por la excesiva burocracia por parte del  Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) o por los elevados precios de estos trámites. 

Al día de hoy, solicitar un pasaporte nuevo, válido por 10 años, implica un gasto de 922,104 bolívares (199 dólares). En el caso de la prórroga, que tiene una vigencia de cinco años, cuesta 461,282 bolívares (99 dólares). El pasaporte venezolano es el quinto más caro del mundo, superado por los de Líbano ($330), Siria ($325), Australia ($205) y Congo ($250).

La diferencia se hace más notoria si se compara con los precios de los pasaportes de otros países en la región: el de Colombia cuesta 47 dólares; Ecuador, 90 dólares; Chile, 127 dólares y Perú, 30 dólares.

“La identificación siempre va a ser la primera traba, porque en un país normal tú te sacas el pasaporte sin tanta dificultad, pero como Venezuela desde hace rato dejó de ser un país normal, entonces tienes que irte por otros entramados (gestores, por ejemplo) para poder obtener tu pasaporte”, dijo Díaz. 

Por su parte la abogada especialista en temas migratorios, María Montoya, consideró que el difícil acceso a la identificación funciona como mecanismo coercitivo por parte de las autoridades de Venezuela para evitar que los ciudadanos salgan o regresen al país

“Esto, a su vez, está relacionado con la regularización de los venezolanos que están fuera”, sostuvo Montoya. “Si dentro de Venezuela es complejo conseguir lo más mínimo, que es un acta de nacimiento o una cédula, imaginen a aquellas personas que tienen el pasaporte vencido y que están en otro país”.

  1. Panorama económico complicado 

Las economías de todo el mundo todavía están intentando recuperarse del duro golpe que ha representado la COVID-19 desde 2020, ya que muchas se encontraban contraídas incluso antes del inicio de la pandemia. Esta situación obligó a muchos migrantes a regresar a Venezuela o considerar una segunda migración hacia un tercer país. 

“Si muchos países de acogida ya estaban mal económicamente para sus nacionales, imagínense cómo será para los migrantes que llegan”, señaló Díaz, quien además es el fundador del newsletter sobre migración Visa a Cualquier Parte. “¿Cómo se les garantiza un trabajo digno, una vivienda digna y un acceso pleno a los servicios básicos? Es muy complejo”. 

  1. Xenofobia e hipernacionalismo 

Díaz advirtió que mientras continúen creciendo los sentimientos nacionalistas en los países de acogida, así como la promoción de las narrativas antimigratorias no solo por parte de los ciudadanos, sino también de las autoridades, será muy difícil para los venezolanos establecerse en cualquier lugar

“Si tienes a un presidente, alcalde, asambleísta o cualquier autoridad hablando en contra de los migrantes, ¿Qué quedará para los ciudadanos y las redes sociales, donde esas narrativas hipernacionalistas se potencian?”, cuestionó el periodista. Se trata de un problema que se ha presentado en América del Sur, Estados Unidos y Europa. 

Una de las más recientes y violentas manifestaciones de odio contra la migración venezolana ocurrió nuevamente en la ciudad de Iquique, Chile, donde miles de personas realizaron una protesta al grito de “¡Fuera delincuentes!” y atacaron un campamento de venezolanos, el pasado domingo 30 de enero. “No queremos más inmigrantes ilegales en nuestra ciudad”, era otras de las consignas. 

  1. Convalidación de credenciales y títulos 

Para la candidata doctoral en Sociología, María Gabriela Trompetero, la dificultad para convalidar credenciales y títulos universitarios en los países de acogida sigue siendo “uno de los grandes retos” que enfrentan los migrantes venezolanos. Esto hace cuesta arriba la posibilidad de ingresar al mercado laboral, aunque la mayoría sea altamente calificada. 

Trompetero, quien es investigadora sobre temas migratorios, resaltó la buena voluntad de algunos países, como Colombia, que han adelantado iniciativas para agilizar la legalización de documentos universitarios procedentes de Venezuela. 

Mediante la Embajada de Venezuela en Colombia, administrada por los representantes diplomáticos de Juan Guaidó, actualmente se pueden certificar títulos de educación superior de instituciones educativas venezolanas, notas certificadas y, en el caso de los trabajadores de la salud, el certificado de prácticas profesionales o internados rotatorios. 

“La representación del gobierno interino ha hecho algunos esfuerzos para ayudar a los venezolanos con las credenciales. Pero todavía hay mucho por hacer en esta área”, manifestó la investigadora. 

  1. Reunificación familiar

Según Trompetero, la mayoría de las políticas migratorias vigentes en la región no brindan a las personas con algún mecanismo de protección o regularización aprobado la oportunidad de movilizar a su familia hacia el país de acogida en el que se encuentra. 

Esto también ha aumentado la migración irregular, ya que muchos de los familiares de las personas que ya han logrado llegar a estos países de acogida no tienen mecanismos regulares para encontrarse con su familia y ni siquiera la posibilidad de visitarlos”, argumentó. 

Colombia sigue siendo el principal país de acogida de la migración venezolana. (Gráfico: Plataforma R4V)

Venezolanos deportados desde EEUU 

Dos inmigrantes originarios de Venezuela que entraron a Estados Unidos de forma irregular a través de la frontera con México, y que antiguamente habían residido en Colombia, fueron deportados el 27 de enero a territorio colombiano, de acuerdo a un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense. 

Sobre este tema, la abogada Montoya, asesora sobre asuntos migratorios, explicó: “Lamentablemente hay muchos venezolanos que buscan un segundo país porque su primera migración fue infructuosa y deciden que sea EE.UU., pero no toman en cuenta que tienen legalidad en ese primer país y es totalmente incoherente conseguir un estatus de asilo en EE.UU. cuando tienes estatus regular en otro país”. 

El inicio de estas deportaciones y la reciente imposición de visa a los venezolanos por parte de México están vinculadas con la puesta en marcha de políticas de externalización de la frontera estadounidense, las cuales iniciaron en la administración de Donald Trump y han sido reforzadas por Joe Biden, aseveró Jefferson Díaz. 

“Estados Unidos aprueba un presupuesto que se les envía a México y Guatemala (país que también solicita visa a los venezolanos), para que ellos no permitan que los migrantes crucen sus países antes de llegar a Estados Unidos”, detalló. 

Sin embargo, los venezolanos tratando de llegar a EE.UU. por vías terrestres a través de México solo son la quinta población. Primero están los hondureños, salvadoreños, haitianos y nicaragüenses. “Toda esta externalización de la frontera viene dada porque si no puedo construir un muro en la frontera sur, lo que haré es que sea Guatemala, México y El Salvador los que frenen estas migraciones”, recordó el periodista. 

“La visa impuesta por México difícilmente va impedir que siga aumentando el flujo migratorio hacia Estados Unidos mediante la frontera”, agregó Montoya. “Lo que creo es que estas pandillas de coyotes, que se aprovechan de los venezolanos y cualquier migrante, ahora tienen un negocio nuevo”. 

Causas de la segunda migración

La falta de políticas de integración dirigidas a los venezolanos en los países de acogida es una de las principales causas que llevan a los venezolanos a realizar una segunda migración, apuntó María Gabriela Trompetero, ya que en una primera respuesta estos Estados se basaron en la ayuda humanitaria y no han desarrollado políticas que permitan a los migrantes acceder a un trabajo estable. 

“Todas estas dificultades se vieron ahondadas con la pandemia, sobre todo las personas que trabajaban en el mercado informal, porque no podían salir a las calles. También hubo muchos despidos”, expuso la especialista. “Además, los migrantes en la mayoría de los casos no cuentan con redes de apoyo que los puedan ayudar en el país de acogida, como familiares o amigos”. 

También hay mucha desinformación. Trompetero denunció que los denominados coyotes, dedicados al tráfico de migrantes, están vendiendo la falsa idea de que es fácil llegar a los Estados Unidos a través de la frontera con México. Pero la realidad es que se trata de una vía sumamente peligrosa. El mes pasado una niña de siete años murió ahogada mientras intentaba cruzar el Río Grande con su madre. 

“También hay una falsa idea de que pasar el Darién, que es una de las selvas más peligrosas de las Américas, es algo fácil. Por eso mucha gente se motiva a seguir esos caminos tan complejos y peligrosos”, aseguró. 

El aumento de la xenofobia en países como Chile, Perú, Ecuador y Colombia también se suma a los factores que empujan a los venezolanos a buscar un tercer lugar para emigrar. De acuerdo a Trompetero, las regiones en las que se han presentado los brotes xenófobos tienen políticas muy restrictivas y no estaban acostumbradas a flujos migratorios tan grandes, como el venezolano. 

Ciudadanos con doble nacionalidad 

En cuanto al ingreso o salida del país de ciudadanos con doble nacionalidad, Montoya precisó que el Saime retomó el procedimiento regular que dicta la norma: se requiere de pasaporte o prórroga vigente para salir. Ya no basta con haber hecho la solicitud y el pago mediante la página

“A la entrada, se puede ingresar con la cédula, acta de nacimiento o algún documento que valide que naciste en Venezuela. El problema se presenta a la salida”, añadió.

La jurista afirmó que durante los últimos tres meses el Saime “ha estado trabajando con cierta fluidez”. Los pasaportes solicitados con un mínimo de un mes y medio, a partir del día de la cita de toma de huella, están saliendo con regularidad. Mientras que las prórrogas están siendo emitidas hasta en 15 días. 

“También hemos visto pasaportes que han llegado a sedes consulares. Lo que no sabemos es cuánto tiempo va a seguir trabajando el saime de esta forma”, sentenció. 




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