Delcy Rodríguez OEA
(Foto AFP)
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Las acusaciones de narcotráfico de Estados Unidos contra el vicepresidente venezolano, Tareck el Aissami, son una agresión gravísima que pretende vulnerar la esfera soberana del país, manifestó la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Posteriormente, en un comunicado, la Cancillería de venezolana calificó de infamia y de “mentira grotesca” las acusaciones hechas contra una altísima autoridad del Estado, y afirmó que constituyen un falso positivo en contra de un venezolano decente y digno.

Venezuela rechaza, condena y protesta enérgicamente las acciones arbitrarias y extraterritoriales cometidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) contra El Aissami, señala el texto.

Según el Gobierno venezolano, las acusaciones no encuentran sustento alguno en la realidad, y forman parte de un entramado internacional para atentar contra una alta investidura y enervar el ejercicio de las funciones del vicepresidente venezolano.

La Cancillería asegura que estas acciones de Estados Unidos carecen de legalidad internacional y vulneran flagrantemente el Derecho Internacional Público, la institucionalidad internacional y los principios fundamentales que rigen la comunidad de nacionesm, constituyendo una grave afectación y agresión.

“No hemos tolerado, ni toleraremos, agresión alguna contra nuestro suelo, contra nuestro derecho a ser libres ni contra ningún hermano nacido en esta tierra de hombres y mujeres dignos y herederos de la gloria de Simón Bolívar y Hugo Chávez”, indica el comunicado.

El vicepresidente calificó este martes de “miserable agresión” la medida de EE. UU. y afirmó que tiene la moral intacta, mayor firmeza, convicción anti-imperialista y mayor conciencia chavista.

Comunicado íntegro: 

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES

COMUNICADO

La República Bolivariana de Venezuela rechaza, condena y protesta enérgicamente las acciones arbitrarias y extraterritoriales cometidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) contra el Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela Tareck El Aissami.

Estas acciones, que pretenden validar la existencia vulgar e inadmisible de un derecho imperial, dotando de poderes policiales especiales a entidades del gobierno estadounidense, carecen de la más mínima legalidad internacional y vulneran flagrantemente el Derecho Internacional Público, la institucionalidad internacional y los principios fundamentales que rigen la comunidad de naciones, tales como el respeto a la igualdad soberana y el principio de inmunidad de los Estados, constituyendo una grave afectación y agresión contra nuestra Patria.

Constituyen además una infamia contra una altísima autoridad del Estado y constituye sin duda alguna un falso positivo contra un venezolano decente y digno, cuyas acusaciones en su contra no encuentran sustento alguno en la realidad, conforman una mentira grotesca a las que acostumbra recurrir el Imperio norteamericano para agredir, y forman parte de un entramado internacional para atentar contra una alta investidura y enervar el ejercicio de sus funciones.

La agencia estadounidense, que pretende regir más allá de su ámbito territorial, actúa impunemente de la mano con la DEA, conocida ampliamente por su descarada contribución a la producción y tráfico de drogas con los carteles más connotados del narcotráfico colombiano y del mundo. Desde la culminación de las relaciones con la DEA en el año 2005, Venezuela ha logrado incautar un promedio anual de 55,7 toneladas de droga, incrementando su eficiencia en un 60 por ciento, razón por la cual la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos ha reconocido por ser uno de los seis países de mayor confiscación de estupefacientes en el mundo, y libre de cultivos ilícitos en el territorio nacional. Venezuela es uno de los pocos países del continente que promulgó una ley para la intercepción, inutilización, inmovilización y disuasión de aeronaves que sirven al tráfico internacional de drogas, afectando a más de cien aeronaves,

El Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela es un prominente experto criminólogo, reconocido por su destacada gestión al frente de la seguridad ciudadana durante la presidencia del Comandante Hugo Chávez, por su firme combate contra el narcotráfico y el paramilitarismo colombiano, que llevó a la justicia a más de 102 capos de la droga y entregó a 21 narcotraficantes solicitados en extradición por los EE.UU.

Este ilícito internacional, cometido por agencias estadounidenses ejecutivas, es un hecho sin precedente en nuestras relaciones bilaterales. El Encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Venezuela, que ha dedicado su gestión a subvertir el orden legal y constitucional de nuestro país, intenta oxigenar a la débil y extinta oposición venezolana extremista para consumar un golpe político contra la institucionalidad democrática de Venezuela.

Con esta agresión gravísima se pretende vulnerar la esfera soberana del Estado venezolano, y se violenta el derecho al honor, a la reputación, a la dignidad y a los derechos humanos del Vicepresidente Tareck El Aissami.

Es lamentable y altamente peligroso que la burocracia estadounidense, en conjunción criminal con factores violentos y extremos de la oposición venezolana, encaminen las relaciones de la nueva administración a perpetuar los errores históricos cometidos por el ex presidente Barack Hussein Obama contra Venezuela.

Somos un pueblo de paz, amantes de los principios de autodeterminación y respeto a la soberanía, así como apegados al orden y Derecho Internacional. Con la misma determinación decimos que no hemos tolerado, ni toleraremos, agresión alguna contra nuestro suelo, contra nuestro derecho a ser libres ni contra ningún hermano nacido en esta tierra de hombres y mujeres dignos y herederos de la Gloria de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

Caracas, 14 de febrero de 2017




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