Foto: Archivo

El recorrido más reciente del fútbol argentino obliga a la Albiceleste a reposar sus aspiraciones sobre un mensaje comedido, aun cuando una selección con escaso bagaje en el plano internacional, como Islandia, se presenta como su primer adversario en el Mundial de Rusia.

El equilibrio de un grupo capaz de sostenerse en tres finales durante tres años sucesivos (2014, 2015 y 2016) se rasgó tras su participación en la edición centenaria de la Copa América, con la renuncia transitoria de Leo Messi y el adiós del técnico Tata Martino. Cuando se produjo el regreso del astro rosarino, Edgardo Bauza ocupaba ya el banquillo.

El Patón no solo no revitalizó al equipo sino que bajo su método la escuadra argentina se sumió en un alarmante titubeo.

Sin plan deportivo, decayeron el juego y los resultados. Argentina retrocedió hasta consumirse en sus propias dudas.

Cada vez más alejado del horizonte de Rusia, el plantel agradeció el relevo en la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Una de las primeras decisiones de Claudio Tapia fue trasladarle a Jorge Sampaoli el cometido de reconducir a la Albiceleste -subcampeona en Brasil 2014- a una nueva Copa del Mundo.

El técnico de Casilda cumplió el primer objetivo, pero el conjunto celeste y blanco se presentará este sábado en el estadio Spartak de Moscú sin un horizonte definido. Los “vaivenes de las Eliminatorias Sudamericanas”, completadas al abrigo de tres entrenadores distintos, y el 6-1 encajado ante España hace tres meses todavía están “latentes”, según confesó Javier Mascherano.

El penúltimo amistoso antes de la cita mundialista destapó las debilidades de un equipo que se encuentra en fase de reconstrucción: de su identidad y de sus certezas, más allá de Messi.

En el último año la pizarra de Sampaoli fue remozándose hasta encontrar un primer ‘once’ osado.

Reunirá, presumiblemente, a un portero tocador (Willy Caballero), a dos laterales ofensivos (que podrían ser Tagliafico y Salvio) y a dos centrales solventes (Rojo y Otamendi), con dos extremos incisivos (Di María y Meza), dos centrocampistas solidarios (Mascherano y Biglia), un nueve resolutivo (Agüero o Higuaín) y un genio con libertad en la mediapunta, Messi, con el pretexto de ser el equipo que marque el ritmo y domine el tempo.

Jugar de esta manera, según reconoció Mascherano, exigirá “una gran valentía”. “Requiere asumir muchos más riesgos que jugando de otra manera, pero esta es la forma que Jorge está apuntando y hay que mantenerla durante todo el tiempo. El equipo no puede deformarse, que es lo que nos pasó en varios partidos, y lo que terminó de inclinar la balanza para un lado o para otro”, dijo.

Este sábado (16:00 hora local) Argentina examina sus hechuras ante un combinado con nula experiencia en Mundiales, pero creado para mantenerse en la elite a partir de una propuesta sumamente solidaria y aguerrida. Un país con apenas 23 mil licencias y 120 futbolistas profesionales cuenta con 23 ‘soldados’ uniformados para la victoria.

Heimir Hallgrimsson ha dotado al cuadro vikingo de rigurosidad táctica, fortaleza física, autoconfianza y una ambición desmedida con origen en su seguridad defensiva. “Tenemos otro estilo, es verdad, pero vamos a demostrar que si sabemos estar unidos podemos lograrlo todo”, dijo este viernes en rueda de prensa.

Los logros del fútbol islandés surgen de su coraje. Se presentó en la Eurocopa de Francia 2016 sabiéndose “un milagro”, pero ahora viajó hasta Rusia sintiéndose un equipo sin techo.

“Nuestro objetivo es pasar la fase de grupos. Si lo conseguimos, habremos dejado atrás a dos equipos fantásticos y a partir de ahí no deberíamos temer a nadie. Así es como nos hemos preparado para este torneo, aunque Islandia puede jugar mañana el mejor partido de su vida y perder mañana ante Argentina“, asumió.

– Alineaciones probables:

Argentina: Willy Caballero; Eduardo Salvio, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo, Nicolás Tagliafico; Javier Mascherano, Lucas Biglia; Maximiliano Meza, Leo Messi, Ángel Di María; y Sergio Agüero.

Islandia: Hannes Halldórsson; Birkir Már Saevarsson, Kári Arnason, Ragnar Sigurdsson, Hordur Magnússon; Aron Gunnarsson, Gylfi Sigurdsson, Johann Gudmundsson, Birkir Bjarnason; Jon Dadi Bödvarsson y Alfred Finnbogason.

Árbitro: Szymon Marciniak (POL)

Estadio: Spartak de Moscú

 




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