La prohibición a las entidades y empresas estadounidenses de comprar deuda pública rusa perjudicará a todos los inversores extranjeros, en caso de ser adoptada por Washington en el marco de un nuevo paquete de sanciones contra Moscú, advirtió el 16 de enero el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov.

“Si estas sanciones son aprobadas, sufrirán en primer lugar los inversores extranjeros, que con gusto seguirían invirtiendo en títulos públicos rusos obteniendo una alta rentabilidad”, dijo Siluánov en la IX edición de Foro Gaidar, que organiza anualmente la Academia de Economía y Administración Pública adjunta a la Presidencia de Rusia (RANEPA, por su siglas en inglés).

Los expertos, sin embargo, advierten de que este tipo de sanciones podría empujar a los inversores extranjeros a deshacerse de los valores públicos rusos, lo que por un lado incrementaría su rentabilidad y por otro derivaría en el desplome del rublo.

De hecho, el creciente interés de los inversores en la deuda pública y en los activos rusos, que ofrecen una alta rentabilidad, ha contribuido al fortalecimiento del rublo, según reconoció hoy mismo Siluánov.

“Ahora estamos viendo cierto fortalecimiento del rublo. Esto está relacionado con el gran interés de los inversores extranjeros en las economías emergentes, incluida Rusia. Vemos un gran interés por nuestra deuda en las subastas”, dijo el titular de Finanzas, en una entrevista al canal de televisión estatal “Rossia”.

Pero pese al aparente buen momento para la financiación de las arcas públicas rusas, el Gobierno tiene intención de incrementar sus reservas, sobre todo para prevenir los efectos negativos en caso de nuevas sanciones por parte de Occidente.

“Pese a la actual coyuntura de los precios del crudo, que no está mal, no debemos gastar los ingresos extra por petróleo y gas. Debemos acumular ese dinero para poder usarlo en caso de que se amplíen las medidas contra Rusia”, subrayó Siluánov.

La regla del Presupuesto del Estado para este año obliga a destinar al Fondo de Bienestar Nacional (FBN, fondo de reserva del Gobierno ruso) todos los ingresos extra obtenidos de los impuestos por la venta de petróleo y gas.

El Presupuesto prevé este año ingresos basados en un precio medio de 40 dólares por el crudo de la marca rusa Urals, y todos los ingresos que se obtengan en caso de un precio mayor, como sucede ahora, se destinan al FBN.

“De mantenerse la actual coyuntura podremos aumentar nuestras reservas en un 3 % de PIB, si se mantienen los precios del petróleo (por encima de los 69 dólares por el barril de referencia Brent) y las cotizaciones” del rublo, afirmó Siluánov.

El FBN cerró 2017 en 3,75 billones de rublos (65 mil 150 millones de dólares), una cifra próxima al 4 % del FNB, por lo que de cumplirse las previsiones de Siluánov, las reservas se situarían por encima del 7 %.

Si el precio anual medio se sitúa este año en 55 dólares por barril Urals, el Gobierno ruso espera recaudar 2 billones de rublos (más de 15 mil millones de dólares) sólo para el FNB.

La economía rusa creció un 1,6 % en los primeros nueve meses de 2017 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según los últimos datos del Servicio Federal de Estadística (Rosstat) y a falta de que se conozcan los resultados de todo el año.

El Ministerio de Economía ha estimado que el crecimiento superará ligeramente el 2 por ciento.




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