La salud oftalmológica en él bebe pequeño es muy importante y a menudo, los padres como también los pediatras, la colocamos en un segundo plano. No es el deber ser, por ello mediante dos artículos repasaré puntos importantes en la salud visual del niño pequeño.

Obstrucción de la glándula Lacrimonasal

Puede que veas que tu bebé tiene siempre lágrimas en las mejillas aunque no esté llorando y secreción en los ojitos pero sin enrojecimiento, por lo que no se trata de una conjuntivitis. Es una obstrucción del conducto lacrimonasal en términos médicos y pueden estar obstruidos los dos o sólo un conducto. Es un trastorno frecuente que suele darse en niños de entre dos y tres meses de vida.

En la mayoría de los casos, realizando al día un masaje y con correctas normas higiénicas es suficiente para desobstruirlo, sino, hay que seguir otro tipo de tratamiento. La higiene es importante. Debes lavarle los ojos varias veces al día con una gasita o pañito distinto para cada ojo empapada en agua potable.

Cuando el bebé nace, los conductos lacrimonasales están cerrados porque las glándulas todavía producen muy poco líquido lacrimal. Es alrededor de los dos o tres meses de vida cuando se abren espontáneamente para permitir el paso de las lágrimas. El problema surge cuando los canales son muy estrechos y se obstruyen fácilmente o por el mal funcionamiento de la válvula de Hasner encargada del paso de las lágrimas hacia la nariz.

¿Cómo realizo el masaje? Ejercer una ligera presión con la punta de un dedo desde el lagrimal hacia la nariz, repitiendo en ambos lados un mínimo de cinco veces al día. Si a pesar de realizarle estrictamente a tu bebé este tipo de masajes durante unos meses el lagrimal no se ha desbloqueado, debes acudir al oftalmólogo pediatra quien te indicará cuál es el mejor tratamiento a seguir, aunque muchos médicos recomiendan no hacer nada hasta el primer año de vida.

Si el problema persistiera lo más habitual es realizar un sondaje, que es una pequeña intervención muy sencilla sin riesgos ni hospitalización.

Examen del reflejo rojo

El examen del “Reflejo Rojo” es parte importante del examen ocular del recién nacido, porque ayuda a detectar enfermedades oculares como cataratas congénita, toxoplasmosis congénita, retinoblastoma u opacidades cornéales. Este reflejo rojo consiste en una coloración rojiza producto de la reflexión de la luz en la retina (que comúnmente aparece en las fotografías).

El examen debe realizarse antes de que el pequeño abandone el hospital o maternidad donde nace, y durante los dos primeros años de su vida. Lo debe realizar un pediatra o un oftalmólogo, en un lugar oscuro y con los ojos del pequeño abiertos preferentemente en forma voluntaria.

Los pequeños que tienen familiares que han sufrido de enfermedades como cataratas, glaucoma, displasia retinal u otras enfermedades hereditarias que afectan a la vista, requieren de un examen más completo, independiente de la prueba del “Reflejo Rojo” que se le haga.

No olvides realizarle continuamente este examen a tu pequeño (a los 6 meses es el siguiente), así podrás evitar algunas complicaciones en el futuro, como alteraciones en su desempeño escolar o más grave aún, la ceguera.

Estrabismo en él bebe

Puede que notes que tu bebé recién nacido desvía uno o ambos ojos durante los primeros días de vida. Es completamente normal. Puede volver un ojo o los dos hacia los lados, hacia arriba o hacia abajo. O sea, que verás que sus dos ojos no están alineados y que se mueven de forma independiente.

Esta “bizquera” del recién nacido se debe a que el bebé está todavía ejercitando su visión. Está recién aprendiendo a controlar y a fortalecer los músculos (inmadurez de los nervios que lo controlan) que rodean el ojo por lo que es normal que tenga dificultad para alinear ambos ojos. Por otra parte, puede que al tener los bebés pequeños el puente nasal aplanado y los pliegues interiores del ojo tan marcados, de la sensación de estrabismo cuando realmente no lo es.

Se considera que estas desviaciones de los ojos son normales hasta los primeros tres meses de vida. Pasado ese tiempo es conveniente acudir a un especialista para que realice un examen completo de los ojos del bebé (oftalmólogo pediatra). Si realmente es un estrabismo persistente  hay que tratarlo cuanto antes para que sea más fácil.




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