Desde 1999 el sector industrial en Venezuela se ha ido “paralizando lentamente pero de manera continua” por diversos motivos, destaca Juan P. Olalquiaga, Presidente de Conindustria. En 1998, la participación del ámbito manufacturero en el Producto Interno Bruto (PIB) se ubicaba en 17,4%; en 2012, cayó a 13,9%; en 2013, se situó en 13,7%; y en el tercer trimestre de 2014, en 13,4%; según datos manejados por Conindustria. Es por esa razón que el representante del sector industrial advierte que de no tomarse los correctivos necesarios “todos los puestos de trabajo en el campo manufacturero están en riesgo de perderse”.

Así lo aseguró el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales, Conindustria, JPO, durante una rueda de prensa convocada para dar el balance del sector para el 2017 y las perspectivas para 2018.

Según Olalquiaga las estadísticas indican que de 3.800 establecimientos industriales que quedan en el país, 1.018 (27%) podrían cerrar sus puertas en los próximos doce meses debido a las condiciones adversas de la economía del país.

Consultado en torno a las empresas que han bajado sus santamarías, JPO señala que el 20 % de las empresas que dicen que no tienen con qué trabajar, son empresas que dejaron de producir, no se manifiestan públicamente, recuerda que se está hablando de un país muy empequeñecido, donde hay pequeñas empresas que nadie se entera cuando dejan de trabajar, pero dejan de hacerlo, admitiendo que “estamos en un proceso intenso de cierre de empresas”, agregando la tendencia de las industrias que cierran sus puertas sigue creciendo.

Recordó que para 1997 había en el país 12.700 empresas, según cifras del Banco Central de Venezuela; para el año 2007 que fue la última fecha del censo industrial, quedaban 5.700 y según las estimaciones de Conindustria, en estos momentos la cifra está por debajo de las 4.000, lo que indica que durante la revolución comunista han cerrado 8.700 empresas.

A juicio de JPO, la única manera de que pueda haber una recuperación en la actividad productiva es que se cambie el modelo económico, dejando a un lado el actual modelo centralista y de control  a un modelo de libre mercado, en el cual, existiendo Estado de Derecho, reglas claras e igualdad para todos, habiendo confianza de que no habrá expropiaciones, se respetará la propiedad y teniendo una macroeconomía que se estabilice, se pudiesen atraer las inversiones que el país requiere, advirtiendo que en la medida en que no hayan estos cambios, no habrá variación en la tendencia de la actividad económica, afirmando que para que se logren estos objetivos se requiere un cambio de los actores políticos y un nuevo gobierno.

Ratificó como completamente contradictoria que, viendo estas cifras, algunos empresarios aseguren que éste es un modelo económico eficiente y hasta feliciten al gobierno por su aplicación. Yo no sé qué hay en la cabeza de esos industriales que dicen que este es el mejor modelo, es difícil entender qué es lo que hay en la cabeza de otros, lo que yo puedo decir es lo que está pasando en Venezuela, y estas son las cifras que lo reflejan, aseguro el dirigente gremial.

Durante las dos últimas décadas se han incrementado las intervenciones del Estado a industrias y empresas nacionales y extranjeras. En algunos casos, estas pasaron a manos del Estado a través de la compra de los activos, pero en la mayoría de los casos se aplicaron medidas como expropiaciones, expoliaciones, nacionalizaciones e intervenciones, entre otras modalidades. Según la data llevada por Conindustria, entre 2002 y 2015 se registraron al menos 1.322 actuaciones, de las cuales 416 impactaron al sector industrial.

Las empresas estatizadas también han reducido durante los últimos años su capacidad de producción con importantes pérdidas financieras. El mismo Ejecutivo ha reconocido a través de los informes de gestión de los ministerios los resultados negativos arrojados por las industrias en manos del Estado, especialmente en los sectores de aluminio, acero y cemento.

JPO considera que las industrias del país viven una “lenta agonía”. Asevera que pese a todo siguen operando gracias a su instinto natural de supervivencia; sin embargo, no cree que la situación pueda mantenerse por mucho tiempo si no se corrigen las distorsiones de la economía. Por eso Conindustria propone cinco soluciones de aplicación inmediata para tratar de detener el derrumbe total del sector: la titularización de la deuda, la legalización de un mercado paralelo, el reemplazo del control de precios por subsidios directos, la devolución al sector privado de empresas que están en manos del Estado, y permitir que las industrias puedan contratar directamente con los centros de investigación de las universidades.

Esta información surgió de la Encuesta de Actualidad Económica realizada por Conindustria el pasado 22 de noviembre en su evento “Hacia una Venezuela Industrializada: La Ruta”, y dado el impacto que esto representa se ha venido validando posteriormente. De acuerdo con este sondeo, 27% de los industriales encuestados manifestó que bajo las actuales condiciones de caída de la producción y de controles, podrían garantizar su equilibrio económico y financiero menos de un año, lo cual representa 1.018 empresas del total actual existente; mientras que 45,54% (1.731 empresas) de la muestra advirtió que podrían sobrevivir apenas dos años más en estas circunstancias.

JPO reiteró que “la industria en Venezuela está trabajando a niveles muy precarios. Ya se han perdido 2/3 partes del sector industrial, y de mantenerse la situación económica y social tal como está, lo que se prevé es que más industrias seguirán cerrando y las pocas que queden se mantendrán operando al mínimo de su capacidad”.

 En ese sentido, el presidente de Conindustria hizo un llamado a los políticos para que concentren sus esfuerzos en lograr un proceso de elecciones presidenciales que facilite un cambio político a Venezuela para lo que se requiere de elecciones transparentes e internacionalmente supervisadas.

Si ese cambio se produce, los industriales pueden activar la capacidad de generar los bienes y servicios que requiere la población y ponen a disposición de las autoridades el Plan de Políticas Públicas Industriales, que contiene la ruta a seguir para reactivar el aparato productivo del país

JPO, enfatizó que esta situación de destrucción del aparato productivo se puede revertir en el corto y mediano plazo si se conciben y adopten las medidas del Plan de Políticas Públicas presentado por este gremio recientemente al gobierno.

 




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