El Milán
AC Milán. Foto cortesía: EFE

Sacó adelante el Milán la complicada visita de este sábado al campo de Brianteo, en el que se midió al Monza de Silvio Berlusconi y Adriano Galliani, otrora líderes del mejor Milán de la historia, en un partido muy intenso en el que los ‘rossoneri’ se reencontraron con la versión que la temporada pasada les llevó a lo más alto de Italia.

Todo quedó en casa en este choque. Al menos para Berlusconi y Galliani, que, pese a la derrota, seguro se alegraron de los tres puntos cosechados por su Milán en un momento muy complicado para su ex equipo, que, sin embargo, parece estar ya superando.

Y no es casualidad que esta mejoría haya llegado tras versionar el juego de la pasada campaña, en la que el control del partido llegaba mediante la solidez defensiva, priorizando siempre la portería a cero, y encomendándose a la lucidez de una ofensiva a la que le sobra la calidad.

Después de siete partidos seguidos sin ganar, Pioli viró ligeramente en su estilo de juego e implantó una defensa de tres centrales que, tras varios encuentros de incertidumbre, acabó dando sus frutos, generando alternativas en ataque y paliando los principales problemas defensivos de un Milán que durante un tiempo estuvo despojado de cualquier autoridad defensiva, algo que fue la clave para levantar el ‘Scudetto’.

La victoria en Liga de Campeones ante el Tottenham del pasado martes, que confirmó la clara mejoría de los de Pioli, que dieron un paso al frente en la Serie A ante un equipo como el Monza, que, pese a ser un recién ascendido, marcha décimo y no había perdido hasta este sábado en liga desde que comenzó 2023.

La suma de todos estos factores positivos hizo que el Milán saltara al campo con su idea clara, de nuevo con una identidad definida, con un plan de partido viable y con argumentos más que suficientes para sellar la victoria.

Uno de estos argumentos es sin duda Rafael Leao. La estrella lusa volvió a dejar una gran actuación que no finalizó con un gol porque el palo le repelió un potente disparo en la primera mitad y porque Theo Hernández no le cedió el balón para empujarlo en la segunda, lo que hubiera supuesto la sentencia.

Pese al dominio, el Monza generó peligro y a punto estuvo de salir con puntos ante otro grande -se impuso a la ‘Luve’ hace unas jornadas- si hubiera tenido más fortuna en una acción inverosímil en la que se dio una doble carambola entre el palo y Tatarusanu que acabó con el balón desviado a saque de esquina.

Con el susto en el cuerpo, tuvo el Milán una nueva ocasión para la tranquilidad, pero el recién ingresado Charles De Ketelaere, opacado por las buenas actuaciones de Brahim Díaz, despercdició una ocasión sin meta bajo palos, en la que con su disparo no pudo evitar a la zaga.

El Milán se reencontró con la versión que hace no tanto le hizo campeona de Italia. Y funcionó. La victoria refuerza a Pioli, al vestuario y a la nueva directiva al tiempo que asienta las bases de la línea que debe seguir este Milan para acabar en puestos ‘Champions’ al final de temporada.




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