Sri Lanka oficializó el 13 de diciembre la obtención del récord Guinness por el árbol de Navidad artificial más alto del mundo, de 72,1 metros de altura, instalado las pasadas navidades en Colombo y que desencadenó una gran controversia por su alto coste.

En una ceremonia en la capital ceilanesa, el primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, recibió el certificado del récord de manos del exministro de Transporte y Puertos Arjuna Ranatunga, artífice el año pasado de la construcción del árbol.

“Nos enfrentamos a muchos retos cuando empezamos a construir el árbol, pero finalmente fuimos capaces de establecer el récord”, aseguró Ranatunga durante el acto.

El exministro recordó en la ceremonia cómo la iniciativa de erigir este abeto artificial surgió en un principio entre los trabajadores del puerto de Colombo, que querían que su país apareciese en el histórico Libro Guinness de los Récords. “Pero luego fue apoyado por todas las comunidades del país”, sentenció.

Con el recuerdo todavía de la guerra que entre 1983 y 2009 enfrentó a la mayoría cingalesa y budista del país con la minoría tamil e hindú, la construcción del árbol se concibió como un modo de crear armonía entre las religiones de la isla, donde la comunidad cristiana cuenta con muy poca representación.

Sin embargo, a la Iglesia católica no le gustó tanto la idea y sus críticas obligaron a suspender la construcción del árbol cuando éste estaba ya a medio camino de ser terminado.

Fue el arzobispo de Colombo, Malcolm Ranjith, quien criticó duramente el dispendio, de alrededor de 77.500 euros, que suponía construir un árbol para celebrar la festividad cristiana en un país que, a su juicio, tiene otras necesidades sociales más importantes.

La paralización de la obra duró apenas una semana, ya que el Ministerio de Transporte y Puertos llegó para rescatar la navidad argumentando que la financiación del proyecto procedía de donativos privados.

Hasta el primer ministro tuvo que intervenir para asegurar que no se utilizaría ningún fondo público en la construcción del árbol, levantado con chatarra y otros materiales reciclados pintados de verde navideño.

Finalmente, el cardenal Ranjith no tuvo más remedio que dar el visto bueno a la iniciativa de un abeto artificial de Navidad que, con sus 72,1 metros, ya es el más alto del mundo.




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.