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Nació en Los Puertos de Altagracia (Edo. Zulia) el 25 de mayo de 1915 y murió en Caracas el 6 de marzo de 1995.

Gabriel Bracho fue el segundo de 10 hermanos y llegó a convertirse en un importante artista plástico, catalogado como el Gran Muralista de Venezuela.

Caricaturista desde los doce años de edad, Bracho se inició en el estudio de las técnicas y el dibujo en el Círculo Artístico del Zulia, en 1932. Cuatro años después, se trasladó a Caracas donde se desempeñó como estudiante regular de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas, al tiempo que realizó caricaturas políticas para el semanario humorístico Fantoches.

Entre 1939 y 1942, el zuliano realizó estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Santiago de Chile. Durante esta época la política cobró gran importancia en su vida y en su obra, y descubrió la fuerza expresiva del arte como medio social de lucha. El contacto con el muralismo mexicano, especialmente con las técnicas e ideas de David Alfaro Siqueiros, incrementó su concepción de la trascendencia social del arte.

La obra de Bracho está llena de un gran realismo, enfatizado por pinceladas vigorosas y fuertes contrastes expresados en el color y la forma.

Durante su formación artística, Gabriel Bracho viajó por Europa y Latinoamérica. En 1851, expuso en el Museo de Bellas Artes de Caracas, y en 1957, exhibió su obra en la Sala de la Amistad Internacional del Museo Nacional de Artes Plásticas (Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México). Asimismo, participó en exposiciones individuales y colectivas en Hungría, Bulgaria y Rusia.

En 1958 fundó, junto a otros artistas venezolanos, el Taller de Arte Realista (TAR) para promover este estilo y darle carácter popular.

La temática de sus obras se pasea, a partir de la década de los sesenta, por el folklore y la historia, sin dejar de lado el compromiso social.

En 1976, ganó el premio en la Exposición de Pintura Realista Comprometida, en Bulgaria.

Algunas de sus obras son: Venezuela, Lino Clemente y su tiempo, Boyacá, esta última ubicada en el Palacio de Miraflores, en Caracas.

Hoy, su residencia de Los Puertos de Altagracia es un museo que lleva su nombre.




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