Hoy, con frecuencia, y en forma recurrente, nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos, y esto genera fuertes conflictos y contradicciones psíquicas, que en algunas personas se desarrollan como temores y miedos.

A esa situación podemos agregarle lo que se dice haber sido expresado por el poeta latino Marco Valerio (40-104), en soberbias y potentes palabras: “El verdadero dolor es aquel que se sufre sin testigos”. Cruel y frontal expresión.

El miedo al futuro es como un fantasma de desconfianza capaz de conducirnos a grandes destrozos. Vivir con temor o miedo al futuro es como vivir en la oscuridad de los tiempos pasados presente y futuro, con todos los sentimientos, tanto el físico, el psíquico y el social, atados a diario a nuestras consciencias. ¡Lo primero por hacer, pensamos, es no tenerle miedo al miedo!

“El problema de este siglo es que el futuro ya no es lo que era” como lo dramatizó Paul Valéry, ?pero como era ese pasado?. La guerra sigue siendo una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen, pero que no se masacran.”

¡Grandes atentados, de magnitudes que nunca habíamos conocido, sabemos ahora que pueden ocurrirnos! ¡Los medios sociales nos los exponen, detallados, en sus dramáticas realidades! Movilizaciones humanas que desajustan la convivencia en países de tradición por su estabilidad.

Guerrillas, violencia social sangrienta con hambrunas en nuestras ciudades, caravanas de emigrantes que huyen del país donde una vez vivimos, y vivieron bien, nuestros abuelos y otros ancestros. ¡Todo esto es dura realidad! ¡Podemos “tocarla”!

Pandemias impredecibles, y mucho más, comienzan a armar en muchas personas de todo el planeta un pánico al futuro, que debemos aprender a manejar para controlar las ahora dolientes crisis emocionales.

¡Todos estos eventos ya dejaron de ser “fantasías”, temas de películas, novelas televisivas, o lo que ocurría, a “otros”, en otras latitudes! Con tanta crisis envolvente, el temor, el miedo, o, en casos extremos, el pánico al futuro es una realidad para la cual no nos hemos preparado, y que debemos aprender a administrar, por nuestro beneficio (o no perjuicios).

Hernani Zambrano Giménez




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