Frente a la situación poco menos que dramática que vive Venezuela, yo creo que la pregunta es pertinente. ¿Por qué todavía hay chavistas y cual es la razón por la cual todavía hay gente que sigue apoyando a este gobierno?

Viviendo en Italia y, por lo tanto desde lejos, intento dar una respuesta. O son todas vulgares falsedades las que dicen los medios de comunicación, o sea que es “mentira” que no hay harina, que no hay azúcar, que no hay aceite, que no hay artículos de primera necesidad, que no hay pan, que es “mentira” que no se consiguen medicinas, que es “mentira” que hay una inflación macroscópica que reduce drásticamente el poder adquisitivo de los sueldos, que es “mentira” que no hay repuestos y hasta gasolina, que es “mentira” que todos los años se mueren miles y miles de personas de muerte violenta o…los que siguen apoyando a este gobierno son unos “masoquistas” que aman autocastigarse y que experimentan una connatural complacencia en sufrir y sentirse maltratados.He vivido muchos años en Venezuela y creo poder decir que el venezolano es todo menos “masoquista”.

Sin embargo, para buscar una tercera alternativa a esa pregunta bastante comprometedora, he intentado subdividir los partidarios del chavismo en tres categorías.

En la primera incluyo a esa gente que sigue apoyando a esos “señores” por interés, a esas personas que se han enriquecido descaradamente con el régimen y no están dispuestas a renunciar a esos privilegios adquiridos…porque tienen miedo.

En la segunda categoría incluyo a aquellas personas que, a través de un persistente y continuo lavado cerebral, piensan y actúan no en función de su personalidad sino condicionadas por la propaganda oficial.

En la tercera categoría en fin incluyo aquellas personas que, por “machismo” o por “carencia de hombría” que viene siendo lo mismo, no tienen la valentía de reconocer que, apoyando a esa gente, se han equivocados. Y así, cuando se habla de la situación del país, se ponen agresivos, hablan como autómatas buscando desesperadamente a quien echarle la culpa y rehusan aceptar el fracaso de esa seudo revolución porque eso implicaria aceptar su fracaso personal. Y de las tres categorías, esa última es la más peligrosa porque el fanatismo obcecado de sus integrantes ya no depende de factores externos sino de una patológica obstinacion en no querer recapacitar. Y esto es muy grave porque inevitablemente esa exaltación …degenera en odio, antesala de la violencia. Quiero terminar reportando una famosa frase de Fidel Castro lamentablemente muy actual, hoy mas que nunca. – “No se olviden nunca que el poder no esà en los votos, sino…. en quien los cuenta”.

Desde Italia – Paolo Montanari Tigri




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