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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Tenían la batalla ganada. Todo controlado. Daban uno, cinco, 15 pasos hacia adelante sin miedo. Frente a ellos: Funcionarios de la Policía de Carabobo arremetiendo con unas pocas bombas lacrimógenas y devolviéndoles las piedras que recibían de los jóvenes. No los dejaban avanzar. Los uniformados retrocedían y gritaban palabras de frustración. Los muchachos, con escudos y cascos improvisados, celebraban. Pero escucharon un ruido inesperado que les hizo dejar la contienda a un lado. Corrieron. Eran guardias nacionales bajándose de dos unidades tácticas de represión (tanquetas).

Con sus uniformes verdes se les vio imponerse en el Distribuidor El Trigal. El sitio que por más de cinco horas fue dominado por manifestantes que se sumaron al trancazo convocado por la dirigencia opositora. Daban pasos firmes y precisos en dirección hacia la avenida 138 de la urbanización, donde intentaban refugiarse quienes eran fuertemente reprimidos.

Las detonaciones no paraban. Fueron 18 minutos de intenso enfrentamiento. Eran más de 30 funcionarios de la GNB parados frente a los jóvenes que defendían a todos los que protestaban en sitio. Disparaban una y otra vez. Sin detenerse y bien cronometrados, uno activaba su arma inmediatamente después del el que estaba a su izquierda.

También midieron bien su puntería. El objetivo era el cuerpo de quienes corrían para evitar ser alcanzados por un perdigón o una lacrimógena. Al menos cuatro heridos fueron atendidos por los diferentes grupos de rescate. Ninguno de gravedad.

“UN TERRORISTA MENOS”

Una vez despejada la zona, los uniformados de la GNB se mantuvieron por una hora sobre el distribuidor. Le correspondió entonces a los de la Policía de Carabobo, quienes habían sido derrotados en tres oportunidades por los manifestantes, ingresar a la urbanización para hacer una limpieza de escombros, barricadas, y hasta de jóvenes.

“Ay pajarito. Creías que te ibas a salvar”, dijo uno de ellos sonriendo sarcásticamente al ver que uno de sus compañeros, tras violentas la propiedad privada de una vivienda, sacó a la fuerza a un menor de esas. “Un terrorista menos”, expresó muy seguro de sus palabras otro de los uniformados.

Al menos ocho muchachos fueron detenidos por la Policía de Carabobo durante su jornada tras demostrar que no cuentan con el equipo de represión necesario. Sin escudos, máscaras antigases, balas de perdigón y pocas bombas lacrimógenas, se les vio deslucir ante los jóvenes de la resistencia en El Trigal. La frustración fue expresada, no solo con palabras que gritaban, sino con la quema de una moto que estaba estacionada en la urbanización.

Ya cerca de las 5:00 p.m. los funcionarios de la GNB se fueron en sus tanquetas a seguir su labor represiva en otros sectores. Llegaron a Mañongo, Palma Real, El Rincón y Tazajal disparando en contra quienes intentaban cumplir con el trancazo hasta las 8:00 p.m. Los desarmados de la Policía de Carabobo se instalaron en el Distribuidor El Trigal y los vecinos decidieron retomar la protesta ante varios intentos de motorizados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de impedirlo, pero no lo lograron. Al final de la jornada todos comentaron que la sorpresa del día fue la llegada de la GNB con sus tanquetas al lugar.

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