Belén Vallenilla- Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez.

Tras 26 años de abusos, Belén Vallenilla, una venezolana que hoy trabaja por la defensa de los derechos humanos y que se dedica a luchar contra la violencia de género, recuerda a las mujeres en su día la importancia de empoderarse y de entender que cualquier situación de violencia debe ser denunciada.

El caso de esta mujer, el primero por el que el Tribunal Supremo de Venezuela otorgó una sentencia firme por violencia psicológica y violencia verbal, es un reflejo de cómo el desconocimiento sobre este tipo de temas o cómo se llevan estos asuntos a nivel familiar puede llevar a situaciones en las que se violen derechos.

Vallenilla, que aseguró a Efe haber sufrido fracturas en la nariz, en el maxilar inferior, tibia y peroné, así como la pérdida de cuatro piezas dentales, pasó de esta terrible situación a buscar, educar y orientar a las mujeres que hoy en Venezuela son víctimas de violencia de género.

La mujer, que hoy tiene 53 años, entró en este ciclo de violencia cuando tenía 14 años, tiempo en el que conoció al que hoy es el padre de sus hijos, uno de ellos con las piernas deformes producto de una paliza que le propinó su expareja, según aseguró.

“Yo era una niña criada en una burbuja, de una familia católica muy ortodoxa, la mayor de todos los hermanos y yo lo que escuchaba en mi casa era: ‘tu eres el ejemplo'”, relata Vallenilla al señalar que cuando comenzó a sufrir maltratos no le contó a su familia por temor a lo que dirían o lo que pudieran pensar.

“Me aguanté pensando que en el momento en que yo me casara con él, él iba a cambiar y resulta que no, que fue a peor, a peor y a peor”, relató la ahora abogada, pues tras vivir esta situación y conocer sobre la violencia de género decidió estudiar Derecho.

Aunque en dos o tres oportunidades intentó contarle a su mamá lo que pasaba al mostrarle unas marcas que tenía en el cuerpo, la respuesta que recibió de su parte fue: “Ese fue el marido que tú escogiste”.

“También llamé a la abuela de mis hijos por parte de su papá (…) le conté. Ella me dijo que lo entendiera, que tenía mucha carga de trabajo (…) mil excusas”, indica y agrega que no fue sino hasta 2004 que comenzó a buscar ayuda, pues asegura que su marido la tenía vigilada.

Vallenilla decidió denunciar su caso luego de recibir una golpiza que la llevó a terapia intensiva y después de escuchar las palabras que le dijo uno de sus hijos mientras estuvo hospitalizada: “Mami, si tu no haces algo lo voy a hacer yo”.

“Ahí fue cuando me di cuenta que todo lo que había tratado de evitar para que él no se diera cuenta que su papá era violento había sido algo infructuoso. Ese fue mi momento de decir basta, hasta aquí, yo denuncio”, afirmó.

Vallenilla buscó ayuda en Amnistía Internacional, organización que refleja su historia en un informe que publicó sobre la violencia doméstica en 2008, y lo que la llevó a trabajar por varios años con ellos.

Actualmente trabaja por las mujeres y niños en situación de calle con el Consejo Municipal de El Hatillo, en el este de Caracas.

“Me repuse con nueve años de terapia psicológica, psiquiátrica, me repuse porque soy una mujer de fe y me aferré a la fe y la fe es algo que no puedes tocar, pero sí la puedes sentir, y yo dije yo tengo que salir de esto por mí”, dijo.

“En cuanto a aquellas mujeres que dicen para qué voy a denunciar, yo con el corazón en la mano lo digo: (…) ‘ya lo peor lo viviste, ahorita es un tema de justicia, es un tema de empoderarte, de quererte'”, dijo.

Reiteró que las mujeres que pasan por estas situaciones no deben desfallecer pues aunque a ella le tocó esperar “muchos años” para lograr una sentencia firme tras un engorroso proceso, pudo conseguir justicia.




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