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En estos días se cumplen 60 años del comienzo de los trabajos de la Urbanización El Trigal, una de las urbanizaciones más funcionales y más modernas no solamente de Valencia, sino de Venezuela entera.  Corria el año  1957  cuando se comenzaron los trabajos. Primero se hizo el levantamiento topográfico del terreno,  luego se trazaron las calles, se hicieron los trabajos de urbanismo construyendo cloacas y acueducto y, por último se comenzaron a edificar viviendas y apartamentos, contribuyendo a resolver el problema habitacional de esa nueva Valencia industrial, una ciudad que, en aquel entonces apenas podía contar con  unos cien mil habitantes.

Era una ciudad pueblerina donde, a parte quizás el sábado, después de las nueve de la noche, las calles estaban prácticamente desiertas. Era una Valencia vieja con sus callecitas angostas que parecían golpear a esas puertas desteñidas por el agua y por el sol o treparse por el campanario de una Iglesia. Era una Valencia colonial, hecha de piedras empapadas de sol y de casitas con los techos rojos con tantas costumbres ambientales que representaban el auténtico patrimonio cultural de su pueblo. Era una Valencia sencilla pero reservada y cautelosa, una ciudad hospitalaria pero celosa en su íntimo provincialismo, una ciudad donde, a través de sus puertas entreabiertas, no por el miedo porque Valencia era una ciudad muy sana, sino para cuidar esa íntima privacidad de sus habitantes y a través de esos  zaguanes, sitio de despedida de los enamorados, bajo la mirada aparentemente ausente pero vigilante de las madres, se divisaba la frondosa y verde vegetación de esos típicos jardines coloniales, oasis y remansos en las calurosa noches tropicales.

Luego, poco a poco y gracias al desarrollo industrial y al auge económico impulsado por el boom petrolero, esa ciudad  ha crecido muy de prisa pero de una forma muy desordenada, sin una planificación adecuada,haciendo que en poco tiempo, en demasiado poco tiempo …esa  Valencia vieja y colonial se convirtiera en una  Valencia cosmopolita, perdiendo así ese tradicionalismo y quizás también esa monotonía pero serena y sin angustia, típica  de los carabobeños.

Se construyeron muchas urbanizaciones nuevas, como Las Chimeneas, Lomas del Este, Trigal sur y norte, La Trigaleña, Las Clavellinas, Piedras Pintadas y, por supuesto El Trigal, pero me parece deberoso y justo señalar que los promotores de la urbanización El Trigal, los ingenieros Armando Scannone, Pascual Paoli Chalbaud y Manuel Irribaren Borges, en una demostración de honestidad empresarial y, porque no decirlo, de sentido de pertenencia a Carabobo y a Venezuela, en todo momento y en perfecta sintonía con una urbanización pujante y moderna, han antepuesto el sentido progresista y funcional de lo que estaban haciendo, a la ganancia fácil.

Por ejemplo, creo que es un deber recordar como la Urbanización El Trigal es la única donde hay veredas peatonales, zonas públicas recreacionales y una parcela de terreno destinada a la construcción de una Iglesia y, por lo tanto, desde el punto de vista económico, todas áreas  no rentables. Ninguna otra urbanización, por lo menos de las arriba mencionadas, ha cumplido con esos requisitos filantrópicos y humanitarios. Por eso y por muchas razones más, es que me he permitido, por un deber ciudadano y cristiano a un tiempo, refrescar la memoria de tantos valencianos recordando esas cosas, justamente  en ocasión de que la Urbanización El Trigal cumple sus primeros…60 años !Enhorabuena!

Desde Italia




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