En Valencia se marchó sin miedo
Marcha a la Defensoría del Pueblo en Carabobo. (Foto: Simone Monasterio)
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Alejandro Espinoza no va olvidar nunca los ojos llenos de lágrimas de los dos funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Ellos estaban ahí, en el piquete antimotín que compartió con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) haciendo lo que durante las últimas semanas se ha convertido en su trabajo: Estar listos para reprimir. Trataban de no inmutarse ante las palabras traducidas en verdades del grupo de jóvenes. Estaban firmes, con su indumentaria especial para atacar manifestaciones que invisibiliza el tradicional uniforme beige, pero a ambos se les hizo difícil evitar llorar.

El planteamiento de los jóvenes era claro: “Tú y tu familia también han pasado hambre, seguro conoces a alguien que ha muerto por falta de medicinas, el sueldo no te alcanza y no consigues pañales ni leche para tus hijos”. Alejandro remató con: “¿Qué esperan para unirse a la lucha? Ustedes no quieren estar de ese lado”.

Mientras eso sucedía justo al extremo izquierdo de la barrera colocada por los funcionarios en las cercanías de la Defensoría del  Pueblo, para evitar que la marcha opositora en Carabobo llegara al destino planteado, al otro lado del piquete instalado en la avenida Andrés Eloy Blanco se escuchaba la voz de un GNB que a través de un megáfono repetía insistentemente: “La marcha de hoy, miércoles 26 de marzo, no fue permisada por la máxima autoridad del municipio que es alcalde Miguel Cocchiola, por considerar que hay elementos violentos dentro de la actividad”.

Los manifestantes solo abucheaban y gritaban consignas en contra del Gobierno. A las 9:30 a.m. salieron las movilizaciones desde los puntos anunciados: Avenida Bolívar con calle 137 de Prebo (Tijerazo), avenida Andrés Eloy Blanco (Shopping Center), y Plaza Santa Rosa. En cada recorrido quedó claro que el objetivo era el mismo: Entregar un documento para exigir al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, inicie el proceso de destitución de los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

Dirigentes de oposición estaban presentes. Algunos caminaron toda la marcha, como el alcalde de Naguanagua, Alejandro Feo La Cruz; el diputado de la Asamblea Nacional, Ángel Álvarez Gil; el director general de la alcaldía de San Diego, Enzo Scarano; el concejal de Naguanagua, Gustavo Mercado; la diputada del Consejo Legislativo de Carabobo, Neidy Rosal, y representantes regionales de partidos políticos. Otros lo hicieron en moto.

Los cánticos, viejos y novedosos, acompañaron todo el recorrido. También lo hicieron las manifestaciones espontáneas de apoyo a la protesta, como la de un grupo de obreros que trabajaban en la construcción de una obra inmobiliaria, y con sus herramientas y desde el piso 15 hicieron todo lo posible para hacerse sentir. Igual lo hizo una pareja de ancianos, quienes bajaron desde el edificio en el que viven con ollas en mano para cacerolear.

La barricada de la GNB y la PNB se veía desde lo lejos. Nadie tuvo miedo. Todos siguieron marchando. Al llegar no hubo una sola voz que no repudiara la negativa de llegar a la Defensoría avalada en un supuesto permiso negado del alcalde Cocchiola. El concejal de Valencia, Carlos Molina, también estaba en el lugar. Su molestia era evidente. Aclaró que él personalmente, junto a la también edil, Mariela Domínguez, consignó el martes ante el despacho del alcalde el documento de notificación de la movilización que fue recibido, firmado y sellado. “Nuestras leyes son claras. No hay que pedir permiso, solo notificar”. También criticó que los uniformados estuvieran presentes para obstaculizar el paso. “Su función es resguardar la seguridad de quienes estamos marchando cívicamente”.

Frente a los uniformados hubo todo tipo de manifestaciones. Como la de Moisés Castro. Él le pidió perdón al país por haber votado por Nicolás Maduro. “Yo era chavista, ahora estoy arrepentido”. Reconoció errores del Gobierno como las expropiaciones y no haberse preparado para la crisis económica, y denunció que la caja de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) con productos importados solo alcanza en su casa para una semana. Ya no es del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sino de Vente Venezuela.

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Entre la multitud se vio también a María Fernanda Escalona, hermana de Steyci Escalona, privada de libertad desde hace 105 días en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), cuando acompañaba al diputado de la AN Gilber Caro en un viaje. Ella denunció al sistema de justicia del país. La audiencia de presentación ante un tribunal militar, que dirige el caso, fue diferida por segunda vez. Ahora tendrán que esperar hasta el 17 de mayo. “Nuestra lucha sigue, y no es solo por Steyci y Gilber, sino por todos los presos políticos del país”.

Una comisión conformada por los legisladores Ángel Álvarez Gil y Marcos Bozo, acompañados de Alejandro Feo La Cruz, Enzo Scarano y el dirigente de Voluntad Popular, Jesús Enrique Gánem, entregó el documento. Otros no pudieron entrar. “Diputada, usted no está incluida en la comisión designada”, le dijo un GNB a Neidy Rosal. El episodio se repitió con el parlamentario Carlos Lozano. Al salir del lugar la actividad se dio por concluida. Esa era la agenda de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

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Pero la sociedad civil no se retiró. La protesta continuó. La mayoría se enfocó en gritar consignas y ondear banderas, mientras un grupo pegó pancartas en las barricadas de la GNB, y otros pintaron grafitis en las tanquetas  con mensajes de exigencia de elecciones y señalamientos contra el mandatario nacional. A las 12:15 p.m. se encendieron las sirenas de las unidades de orden público. Una vez más desde el megáfono el uniformado de verde aclaraba que la marcha no fue permisada por el alcalde y les pedía a los manifestantes que se retirarán. Algunos ya lo habían hecho. 40 minutos más tarde comenzó el desmontaje del aparataje de represión. Quienes aún estaban ahí aplaudieron. Alejandro Espinoza fue de los últimos en retirarse. Durante su camino de vuelta a casa no paraba de comentar a quienes se encontraba su experiencia con los PNB. Es una imagen que no olvidará. “Estamos cerca del cambio”, dijo emocionado.




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