(Foto cortesía)

Harry Mora es comerciante de charcutería y víveres en San Diego. Su inventario merma cada día más y no ha tenido la posibilidad de reponer oportunamente la mercancía debido a la aguda escasez de combustible que se registra por cuarta semana consecutiva en Carabobo. Teme verse obligado a cerrar su establecimiento en los próximos días si no logra abastecerse.

“Estamos siendo afectados, como todos. Si no surten, vamos a tener que bajar las santamarías  en cualquier momento. Ya nos queda muy poca mercancía de la que teníamos de reserva”, señaló con preocupación.

Mora explicó que sus proveedores se han visto fuertemente afectados ante la falta de gasolina y gasoil. No le despachan los productos a tiempo y es poco lo que les ha llegado en los últimos días. A su vez, él tampoco puede dirigirse hasta distribuidores mayoristas, debido a que no ha podido surtir su propio vehículo.

Según el decreto de cuarentena, la cadena del rubro de alimentación (producción, distribución y comercialización) tiene prioridad en el abastecimiento de combustible. Pero esto no se ha cumplido. Los militares que custodian las estaciones de servicio deciden a discreción quiénes pueden surtir, denunciaron transportistas y comerciantes de este sector.

El vendedor de charcutería y víveres aseguró que hasta la fecha no le han dado constancia o salvoconducto alguno que le permita abastecerse del combustible necesario para salir a comprar los productos. Le ha tocado hacer colas pero, agregó, perdió su tiempo sin lograr llenar el tanque de su carro.

Si sube el combustible, los productos también

“Guindando de un hilo para trabajar esta semana”. Así se siente Jonathan Carrasquero, quien tiene un puesto informal en Valencia en el que vende verduras y hortalizas cosechadas en el estado Trujillo.

Carrasquero afirmó que la semana pasada no tuvo problemas con el despacho de la mercancía, porque su proveedor logró surtir el camión con gasoil que compró con sobreprecio en el mercado negro. Pretende reunirse con otros comerciantes para evaluar la posibilidad de, entre varios, traer dos o tres cargas en un mismo camión y así evitar que los costos se eleven demasiado.

“Estoy recibiendo entre tres mil y cuatro mil kilogramos semanales, lo que varía es el precio”, agregó el comerciante al explicar que ha recibido la misma cantidad de productos, pero con incrementos significativos en sus costos. “El combustible lo compran a revendedores. Por eso nos aumentan la mercancía y yo debo aumentar también a mis precios”.

Como Harry Mora, Carrasquero aseveró no tener salvoconducto de ningún tipo. Se ha dirigido a las estaciones habilitadas en la capital carabobeña pero, según sus palabras, le dicen que no pueden prestarle el apoyo porque no tienen combustible.

Ventas movidas, pocos productos

En algunos abastos, como en el que trabaja Leidy Muñoz en Naguanagua, las ventas han estado movidas. Ella lo atribuye a que las personas han salido a abastecerse de alimentos con mayor frecuencia durante los últimos días debido al decreto de aislamiento preventivo. “La gente sale mucho”, agregó.

Muñoz detalló que debido a la falta de combustible, los productos les llegan “de vez en cuando”. Además, su jefe decidió no salir a comprar mercancía, para ahorrar la poca gasolina que le queda. Por eso solo se dirige de la casa al local y viceversa.

En cuanto a los precios de los alimentos, como la harina de maíz, el arroz y el azúcar, aseguró que han tenido que aumentarlos porque cada vez llegan más caros.

 




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