#MiVuelo les presenta a María Teresa Guedes. (Cortesía)

Con su cupo CADIVI estudiantil empezó a estudiar inglés en Irlanda, pero le costó encontrar un trabajo porque no hablaba el idioma. Luego de unos meses cuando ya debía retornar a su país la magia del amor la hechizó.

La protagonista de esta historia jamás imaginó salir de Venezuela, pero hoy nos dice “que lo que es para ti, es para ti”. #MiVuelo les presenta a María Teresa Guedes.

Salió de Venezuela como ella dice “por coleada”, resulta que una amiga tenía todo preparado para irse a Irlanda con CADIVI Estudiantil, entonces “un día me comentó de su viaje y yo le pregunté si podía irme con ella y me dijo que si, solo me advirtió que tenía que moverme a sacar todos los papeles y a comprar el pasaje para la fecha en que ella se iba que era el 6 de febrero del año 2014”.

A partir de ese momento María Teresa hizo todo lo correspondiente; compró el pasaje y tramitó todos los requisitos para irse con el cupo asignado por la Comisión de Administración de Divisas en Venezuela.

Después de haber entregado los recaudos, le llegó por correo la respuesta de dicho organismo donde a María Teresa le habían aprobado las divisas, pero a su amiga no, a ella solo le habían aprobado el CADIVI Electrónico.

Sin embargo, lo planes continuaron y la amiga viajó solo por 15 días para no perder su pasaje. A partir de ese momento María Teresa lleva por lema, “Dios sabe porque pasan las cosas y lo que es para ti será, todo pasa por algo y aunque yo no tenía planeado nada, mi vida cambió después de ese 7 de febrero del 2014 cuando llegue a Irlanda y me quede sola”.

Mate y su hijo Nicholas. (Cortesía)

El inglés y el trabajo

Al estar en Irlanda empezó a estudiar y todo iba bien, pero al tratar de encontrar un trabajo la cosa se complicó. Buscó trabajo vendiendo periódico, en diferentes compañías, repartiendo volantes, en hoteles y nada, todo por no saber el inglés, además no competía con venezolanos sino con personas de otras nacionalidades.

“Veía que mis amigos hablaban inglés o al menos de defendían bien y no conseguían trabajo, entonces me decía; que quedará para mí”.

Cuenta María Teresa, llamada por muchos “Mate”, que “en abril de ese 2014  tocaba que me aprobaran la segunda manutención de CADIVI, entonces a mí ni me la negaron ni me aprobaron, me pregunté ¿ahora qué hago?.

Hablé con unos amigos y me dijeron que buscara trabajo de niñera en una página, pero seguí intentando en otras plazas. En junio ya no tenía dinero suficiente para quedarme, dije me quedo hasta agosto. Luego conseguí trabajo de niñera y duré trabajando por 5 años con una familia”.

Los tesoros de Mate. (Cortesía)

Madre migrante

A Mate la sorprendió el amor, se enamoró de un irlandés. Actualmente ese amor dio un fruto hermoso y nació Nicholas Andrés. Su familia no pudo ir para su nacimiento y a pesar de que estuvo acompañada por su esposo y la familia de él, le hizo mucha falta su gente.

Para ella no ha sido fácil ser madre migrante, porque Mate también tiene a su hija Nicoll que dejó en Venezuela con 16 años de edad. Manifestó que fue fuerte perderse tantos momentos especiales como; su graduación de 5to año tampoco estuvo en su cumpleaños número 17 y 18, navidades entre otros.

“Lo que me daba tranquilidad cuando me desesperaba por no estar con mi hija era que yo nunca la engañé con el viaje y ella desde que yo se lo dije lo de Irlanda siempre me apoyó y me decía vete tranquila, luego de 5to año me voy contigo y fue lo que me dio ánimo para salir de Venezuela. Gracias a Dios tanto esfuerzo no fue en vano y valió la pena”. Afortunadamente todo salió como lo planificaron y con el apoyo de su familia lograron reunirse de nuevo.

Esta venezolana que asegura extrañar hasta los perros calientes y hamburguesas en la calle del hambre de Valencia y Maracay, también los fines de semana en Tucacas, a sus amigos y el calor del trópico, envió el siguiente mensaje al resto de los emigrantes, “deben tener mucha fe y aferrarse a lo que quieren para poder conseguirlo.

Mate junto a su esposo e hijo. (Cortesía)

Yo sé que a veces la desesperación nos tiende a ganar, pero es en ese momento donde debemos tener mucha fe y luchar hasta lograr lo que deseamos. Si nos caemos volvernos a levantar, nadie dijo que sería fácil. Ser optimista y no darse por vencido es mi consejo.

En mi caso toqué varias puertas y siempre recibía como respuesta “no te puedo contratar porque no hablas el inglés”, hasta que conseguí trabajo como niñera. Nunca me di por vencida y aunque a veces me sentía mal por no conseguir trabajo, seguía intentando hasta lograrlo.

Que bonito Mate, que valiente eres, te fuiste de tu país “por coleada” como dices, pero hoy puedes mirar atrás y sonreír por todo lo que te ha pasado. Mereces muchos aplausos, fuiste fuerte y confiaste en ti para poder salir adelante. Muchas gracias por contarnos tu historia y permitir compartirla con nuestra comunidad.

A ustedes que leen esta historia, les decimos #SiSePuede Hasta la próxima, se despide,

Adriana Henríquez @migrantesenvuelo




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