(Foto EFE)
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Desde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hasta el astro argentino Lionel Messi o el maestro Yoda, cerca de cien muñecos gigantes se pasearon hoy por el centro histórico de la ciudad de Olinda, en el estado de Pernambuco (noreste), en uno de los carnavales más emblemáticos de Brasil.

Por las laderas de esta ciudad con cerca de quinientos años de historia, desfilaron 80 de estas figuras, que pesan alrededor de 20 kilogramos y miden hasta cuatro metros de altura, en compañía de una multitud que no paró de vibrar con los músicos y bailarines maracatu.

El intenso calor que arreció en la localidad no amilanó a turistas y olindenses, quienes pudieron disfrutar este lunes del ritmo sin parangón de más de 120 “blocos de rua” (comparsas), en contraste con las personas que cargaron los muñecos, que sintieron con más sufrimiento las altas temperaturas.

Entre los gigantes, personajes de todos los espectros de la vida política, cultural y social como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o el juez federal Sergio Moro, que encabeza la investigación de la trama corrupta destapada desde hace tres años en el seno de la estatal brasileña Petrobras.

También emergieron entre el retumbar de las baterías y el sonido de las trompetas, legendarios cantantes como Freddie Mercury, líder de Queen, David Bowie, fallecido el año pasado, o James Brown, una de las 28 novedades de la edición de este año.

El contraste tan propio como único de los carnavales de Brasil se notó también en la variedad de estas figuras pues al lado de Chucky, el “muñeco diabólico”, estaban los integrantes de los Beatles y unos metros más adelante, la pintora mexicana Frida Kahlo.

Un Messi crecido tampoco faltó a la tradicional cita de esta ciudad, cuyo centro histórico fue declarado en 1982 Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco, quien además estuvo acompañado por su compañero en el Barcelona, el brasileño Neymar.

El maestro Yoda y el temido villano Darth Vader, ambos personajes de la saga “Star Wars”, también compartieron hoy escena con un Supermán de tupé un poco más rústico al normal.

Los muñecos gigantes de Olinda son una herencia europea que tiene su origen en las procesiones del siglo XV, cuando estas efigies acompañaban los cortejos religiosos, un acto que Brasil adaptó y mezcló con sus propias raíces hasta el día de hoy.

El primero en salir a las calles de Olinda fue el “Homem da Meia-Noite” (Hombre de medianoche), que anima a los visitantes desde 1932 en esta gran fiesta con una enorme carga de ironía y crítica social.

Con un compás diferente, el grupo Sambadeiras, formado por alrededor de medio centenar de mujeres, quienes iban vestidas mayoritariamente de tonos blancos y lilas, también tuvieron su espacio hoy en Olinda como una forma para mostrar el empoderamiento femenino.

El nombre Sambadeiras es una fusión de términos entre samba y “ladeiras” (laderas) y su desfile se ha convertido en uno de los tradicionales de la localidad durante el carnaval, el cual comenzó oficialmente en todo Brasil el pasado viernes y se extenderá hasta la madrugada del miércoles.

Olinda, destacada por ser una de las urbes coloniales mejor preservadas de Brasil, es la tercera mayor ciudad de Pernambuco, tiene una población que ronda los 400.000 habitantes y está a menos de diez kilómetros de la capital regional, Recife.




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