Un tribunal estadounidense divulgó la orden judicial, fuertemente censurada, que autorizó la incautación por parte de Washington de un petrolero frente a las costas de Venezuela, una medida que Caracas denunció como un acto de "piratería internacional" y "robo descarado".
A diferencia de los ataques en altamar contra presuntas narcolanchas, que han causado desde septiembre cerca de 90 muertes, esta operación, realizada el miércoles, iba acompañada de una orden de decomiso.
La Guardia Costera estadounidense ejecutó la orden judicial contra el petrolero, emitida el 26 de noviembre, poco antes de su vencimiento, de acuerdo con un documento de 32 páginas, publicado el viernes, del que más de la mitad fue censurado.
El buque petrolero en manos de Estados Unidos
El Departamento de Justicia señaló que el buque petrolero, identificado como M/T Skipper y anteriormente llamado Adisa, fue empleado para trasladar combustible sancionado "dentro de una red de transporte de petróleo que respalda" al movimiento islamista Hezbolá y a una unidad de la Guardia Revolucionaria iraní, ambos catalogados por el Departamento de Estado estadounidense como "organizaciones terroristas extranjeras".
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo el jueves a la prensa que el petrolero incautado sería trasladado a un puerto estadounidense y que Washington tiene la intención de confiscar el crudo.
El petrolero debía atracar en Galveston, Texas, según dijeron a NBC News dos funcionarios estadounidenses que pidieron no ser identificados. La tripulación del petrolero será liberada una vez que llegue a su destino.
Al ser abordado, el buque transportaba 1,1 millones de barriles de crudo, según registros de MarineTraffic. Maduro alegó el jueves que eran 1,9 millones.
La incautación fue un golpe al gobierno socialista de Caracas, declaró en el Congreso la secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem.
Washington también impuso nuevas sanciones contra tres familiares del presidente venezolano Nicolás Maduro y contra seis navieras que transportan crudo del país sudamericano.
"El servicio de contrainteligencia del FBI, junto con nuestros socios, seguirá aplicando las sanciones de Estados Unidos y bloqueando a nuestros adversarios el acceso a los mercados financieros y a la tecnología crítica", declaró en un comunicado el director del FBI, Kash Patel.









