El vandalismo es el talón de Aquiles en los baños de la UC

Pese a inversiones de hasta 20 mil dólares por autogestión, las áreas recién recuperadas sufren daños constantes que obligan a restringir horarios de uso.
Fotografía: Armando Díaz.

Los baños de la Universidad de Carabobo son quizás uno de los elementos que más causa incomodidad a estudiantes y docentes. El deterioro de estas áreas es el resultado de múltiples factores que van desde la falta de dinero, hasta el vandalismo que recorre los pasillos de las facultades.

Moises Carreño se encuentra en el área de Educación y debe ir al primer piso para encontrar el único baño de hombres habilitado a las 11:00 a.m.. De buenas a primeras se topa con pocetas sin tapa, algunas sin manilla y cubículos vandalizados con marcador y frases indecentes.

Para muchos, aquello ya no causa sorpresa. Se ha convertido en parte del paisaje de falta de empatía de algunos que frecuentan la universidad.

En el baño destaca un enorme tanque de agua azul del que abre una manilla. Allí lava sus manos y llena la ponchera improvisada para verter el líquido en la poceta.

De los cuatro urinarios, uno cubierto con bolsa plástica negra está dañado. Es así como se suman más y más daños. Antes de salir, Carreño se mira al espejo, se peina y ve cómo uno de los lavamanos tiene un constante goteo que crea un charco en el suelo.

Malos olores y desconsideración

Alejandro Medina estudia música y expresa que la falta de agua es una realidad que le incomoda. Se generan malos olores, lo que incluso quita las ganas de utilizar los baños.

Este joven considera que hay gran responsabilidad por parte del estudiantado. "No es justo que tú vayas al baño y te encuentres un sinfín de bolas de papel obstruyendo las pocetas. Es inaceptable".

El joven reconoce que los trabajadores de mantenimiento hacen una ardua labor, que no es valorada por quienes disfrutan de dañar las instalaciones universitarias. "Te puedo decir que limpian y en menos de una hora todo está sucio. Es una falta de respeto".

Pero este panorama se replica en las distintas facultades. No muy lejos de ahí, Adriana Coiza sale de un baño en el segundo piso de la Facultad de Ciencias Jurídicas. Hay una cola de al menos ocho mujeres que esperan para hacer sus necesidades.

Una cosa de horarios

Se supone que las personas podrían ir a cualquiera de los baños de la facultad, pero desde hace menos de un año hay horarios para la utilización de los mismos. Algunos abren de 7:00 a.m. a 10:00 a.m. otros de 10:00 a.m. 1:00 p.m.

Coiza considera esta decisión como ilógica, porque en horas pico, como las 9:00 a.m., los limpian y eso genera colapso. "Todas las mujeres en un mismo piso para ir al baño y hay quienes tenemos la menstruación, otras están embarazadas. Si no, no hay papel. Muchas veces hay agua en los pisos y si vienes en sandalias te mojas los pies. Pero lo peor es si tienes ganas del número dos, a veces solo hay que aguantarse".

Coiza piensa que se necesita más inversión. Denunció que el sistema de aguas negras no funciona bien, por lo que en vez de bajar la cuerda, el tobo es la opción. "Eso se presta a que las personas que van rápido no lo bajen o en otros casos no hay agua ni para los tobos".

Más allá de las quejas, esta estudiante de derecho hace hincapié en que el estudiantado debe hacer una introspección. Porque parte del deterioro es producido por los mismos estudiantes que no tienen cuidado al manipular las pocetas y lavamanos.

Vandalismo

Pero este deterioro es nuevo. Al menos en la facultad de derecho. Fue el 8 de julio cuando formalmente el decano David Rutman difundió por redes sociales la culminación de las obras de los baños en todos los pisos.

Los trabajos duraron poco más de un mes, desde que iniciaron el 3 de junio. Esto de acuerdo a un comunicado ofrecido por el mismo decano, en el que recalcaba que todas las reparaciones ocurrían en un contexto de escasez de recursos.

Rutman conversó con El Carabobeño para profundizar el asunto. La autoridad detalló que los actos vandálicos se dieron luego de una semana de haber culminado las obras y se repitieron a lo largo de ese mes. Esto llevó a armar protocolos de control, como el establecimiento de horarios para el uso de los baños.

De acuerdo con el decano, la inversión de los baños fue de casi 20.000 dólares, una cifra que se obtuvo mediante autogestión de la FCJP. Se realizaron cursos introductorios, talleres y otras vías que han permitido desarrollar una campaña de recuperación. Se sumó el apoyo gubernamental durante 2025 y que continuaría luego de la reciente visita del ministerio de Obras Públicas en marzo de este año.

Rutman explicó que los actos de vandalismo son una muestra de venganza de un sector que siente envidia y no tolera la autonomía de la facultad al conseguir ingresos. Admitió que las agresiones le producen tristeza, porque el daño no se lo ocasionan a él como autoridad, sino a una comunidad universitaria que se beneficia. "No es solo la FCJP son personas de otras facultades que vienen y los usan y nosotros los recibimos con cariño".

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El vandalismo es el talón de Aquiles en los baños de la UC

Fotografía: Armando Díaz.
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