“Bono no es salario” se volvió el grito de los profesores ucistas

Profesores de la Universidad de Carabobo protestan por salarios dignos. Fotografía: Armando Díaz.

La Universidad de Carabobo volvió a convertirse en escenario de protesta. Bajo el eco de consignas, pancartas y aplausos, profesores, empleados, obreros y estudiantes se concentraron este martes en el Arco de Bárbula para exigir salarios dignos, denunciar el deterioro de las condiciones laborales y rechazar las políticas económicas que, aseguran, han condenado a la comunidad universitaria a la precariedad.

La jornada formó parte de una convocatoria nacional impulsada por distintos gremios universitarios. Sin embargo, más allá de las cifras y los reclamos administrativos, la protesta estuvo marcada por la indignación de trabajadores que afirman sentirse abandonados por el Estado venezolano tras años de inflación, pérdida del poder adquisitivo y desmantelamiento progresivo de las reivindicaciones laborales.

“Ser universitario hoy es político. Sí, sí lo es”, expresó durante la actividad el profesor Raphany Piñero, quien aseguró que desde el poder central se ha impulsado una política orientada a “empobrecer sistemáticamente al trabajador universitario”.

Al colectivo universitario le indigna que el salario haya desaparecido de las reivindicaciones. De ahí que consideren que hay una política concreta para destruir los derechos laborales. Por eso, Piñero opina que desde el profesorado se quieren reivindicaciones reales. También piden respeto a las tablas salariales, el pasivo laboral. A su vez el profesor exigió la derogación del instructivo Onapre y del memorándum 2792. "Que hoy no tengamos HCM también es una política de Estado”.

Los profesores aseguraron que se han sentido traicionados por el ministro del Trabajo. Fotografía: Armando Díaz.

Menos bono más salario

Las consignas no tardaron en llenar los espacios universitarios. “Bono no es salario”, “Viva la U”, “Viva la universidad”, repetían los manifestantes mientras sostenían pancartas improvisadas y documentos con exigencias laborales acumuladas durante años.

El profesor Edgar Peña cuestionó el modelo de bonificaciones implementado por el Ejecutivo nacional y advirtió que muchos trabajadores han terminado resignándose a sobrevivir mediante pagos extraordinarios que no generan incidencia salarial.

“Nos han echado una trampa. Nos pagan bonos y terminamos discutiendo por eso, perdiendo el foco de la lucha. Unos se molestan porque no les pagaron completo, otros porque les pagaron tarde. Mientras tanto dejamos de exigir un salario digno. Los bonos se diluyen, desaparecen. Lo que necesitamos son salarios reales”.

La escena reflejaba agotamiento, pero también persistencia. Muchos docentes aseguraron que llevan años sobreviviendo con un salario insuficiente, dependiendo de remesas, trabajos adicionales o ayuda familiar para sostenerse.

Luis Hernández, también profesor universitario, recordó que el salario mínimo permanece prácticamente congelado desde hace cinco años, mientras la inflación continúa golpeando el costo de vida de los venezolanos. “Nos dicen que no aumentan salarios para evitar inflación, pero la inflación sigue destruyendo todo. No podemos seguir cayendo en esa narrativa. Los trabajadores no viven de bonos, viven de salarios. Queremos condiciones dignas para poder vivir y enseñar”.

Profesores se montan sobre el arco de Bárbula para colgar una pancarta con un mensaje de protesta. Fotografía: Armando Díaz.

La protesta también dejó espacio para testimonios cargados de frustración y rabia. El profesor César Benítez aseguró sentirse humillado por las condiciones en las que sobreviven actualmente los trabajadores universitarios. “El gobierno trata peor a los docentes que a un perro muerto. Aquí solo contempla 50 bolívares para servicios funebres ¿Qué significa eso? ¿Que nuestra vida no vale nada?”, cuestionó frente a sus compañeros, repitiendo la comparación con perros y gatos muertos en la calle.

Las críticas también estuvieron dirigidas al Ministerio de Educación Universitaria y al Ministerio del Trabajo. Los manifestantes denunciaron incumplimientos en pagos pendientes, retrasos en beneficios y la falta de actualización de tablas salariales prometidas por las autoridades.

El profesor Raúl Núñez recordó que los gremios universitarios llevan meses esperando respuestas concretas. “El ministro del Trabajo nos mintió nuevamente cuando dijo que se actualizarían las tablas salariales. Todavía seguimos esperando. También exigimos el pago del verano pasado, beneficios profesionales pendientes y reivindicaciones históricas que siguen engavetadas”.

Núñez insistió en que la protesta universitaria trasciende lo económico y se ha convertido en una lucha por la dignidad de quienes sostienen el sistema educativo venezolano.

Mientras avanzaba la concentración, algunos profesores confesaban sentirse emocionalmente agotados. Otros reconocían que muchos colegas han abandonado las aulas o emigrado del país ante la imposibilidad de sobrevivir con sus ingresos actuales.

Aun así, la protesta mantuvo un tono de resistencia colectiva. Entre aplausos y consignas, los trabajadores universitarios insistieron en que no abandonarán las calles hasta obtener el salario deseado.

Al cierre de la actividad, las voces volvieron a unirse frente al Arco de Bárula en una consigna que resumió el espíritu de la jornada: “¡Viva la U! ¡Viva la Universidad de Carabobo!”, al mismo tiempo una pancarta se desplegaba sobre le histórico arco.

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

“Bono no es salario” se volvió el grito de los profesores ucistas

Profesores de la Universidad de Carabobo protestan por salarios dignos. Fotografía: Armando Díaz.
[code_snippet id=10 php format]