Venezuela despertó al son del tambor con San Juan Bautista

La frase que se repite de generación en generación, resume lo que este día significa para quienes creen en su poder: "San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da"
Celebración del el Día de San Juan. (Foto Referencial)

Anoche, desde que el sol comenzó a caer sobre la bahía de Puerto Cabello, los tambores empezaron a hablar. En San Millán, uno de los barrios más antiguos y sanjuaneros de la ciudad, las parrandas calentaron los cueros desde temprano. En Patanemo, en Borburata y en decenas de comunidades de la costa carabobeña, los altares se adornaron con flores, velas, pañuelos rojos y blancos, y la imagen de San Juan Bautista recibió sus últimos homenajes antes de la gran jornada. Era la vigilia, el Velorio de San Juan, y la noche iba a ser larga.

Las comunidades de Puerto Cabello ya se encontraban inmersas en la celebración de San Juan Bautista, una de las manifestaciones culturales más arraigadas de la costa carabobeña y reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. No es exageración decir que en Puerto Cabello esta fecha es una de las más importantes del año. La tradición de San Juan en la localidad se remonta incluso a épocas anteriores al siglo XIX y ha logrado mantenerse viva gracias al trabajo de generaciones de cultores y familias que han transmitido el legado de padres a hijos.

Germán Villanueva, cultor popular nacido y director de la agrupación Tambores de San Millán y dedicado desde hace décadas a preservar esta tradición, explicó que las festividades de San Juan forman parte de un ciclo tradicional que comienza cada año con el Velorio de la Cruz de Mayo. En San Millán las actividades arrancan el 2 de mayo con el velorio y continúan el día 3 con la subida de las cruces al altar. "Cuando termina el ciclo de la Cruz de Mayo, comienza el ciclo de San Juan Bautista. El 31 de mayo cerramos una etapa y recibimos a San Juan con sirenas, sangueos y golpes de tambor".

En Puerto Cabello no hay silencio la noche del 23 de junio. Los golpes de mina y cumaco retumban desde los barrios costeros hasta las partes altas de la ciudad, y quien no conoce la tradición puede creer que algo grave ocurre. Pero no: es que San Juan está llegando.

El origen: cuando el solsticio, la Biblia y África se encontraron

Para entender por qué el 24 de junio es tan especial en Venezuela hay que remontarse mucho antes de la colonia. La celebración del nacimiento de San Juan Bautista es una festividad de la Iglesia Católica establecida desde el siglo IV de nuestra era, con el fin de superponerse a otra festividad de origen pagano, el "día de Diana" o fiesta de la fertilidad, que se celebraba el 24 de junio. En esta época se rendía culto al Sol y, en espera de buenos tiempos de cosecha, se hacían fogatas para quemar las malas energías.

La tradición medieval llegó hasta las colonias, pero tomó sus propias características con la influencia africana que vivía en esclavitud en las haciendas coloniales. Esa mezcla de lo español, lo católico y lo africano es lo que hace única a la celebración venezolana. Ya por 1621 existía en Antímano, Caracas, una cofradía de esclavos en honor al Bautista. Los tambores, los cantos responsoriales, los pañuelos de colores y los bailes sensuales son herencia directa de esas comunidades que encontraron en San Juan un espacio de expresión, resistencia y fe.

San Juan Bautista es el único santo al que se le celebra su nacimiento, además del Niño Jesús. Su fiesta se celebra exactamente seis meses antes de la Navidad, lo que no es coincidencia en el calendario litúrgico. El Día de San Juan Bautista fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 2021, lo que reafirma su valor como una tradición profundamente enraizada en la identidad venezolana.

El momento más importante

Cuando el reloj marca la medianoche del 23 al 24 de junio, algo cambia en el ambiente de Puerto Cabello y en todos los pueblos sanjuaneros de Venezuela. Desde el 23 de junio se disfruta de una noche de tambores en la que se conmemora el nacimiento del santo. Esa noche pertenece a la vigilia de San Juan. Esta pintoresca noche transcurre al son de los tambores, bailes y actividades que preceden a las festividades del día siguiente.

La medianoche trae sus propios rituales. Algunas personas acostumbran a poner en práctica algunas peculiares tradiciones como cortarse el cabello o las uñas para que crezcan fuertes y sanos, o vaciar un huevo en un vaso de agua, para visualizar el futuro según la forma que este tome. También se dice que llevar una ramita de ruda detrás de la oreja protege de las malas energías, y que el agua adquiere propiedades curativas y purificadoras en esta noche especial.

En las costas, los devotos esperan la medianoche para entrar al mar. La tradición del baño ritual de San Juan tiene raíces en el mismo acto que dio nombre al santo: el bautismo en el río Jordán. Bañarse en la noche de San Juan, de espaldas a las olas, es renovarse, purificarse y comenzar un ciclo nuevo con el favor del santo.

El amanecer del 24: el santo sale a la calle

El 24 en la mañana, bien temprano, se prepara el santo para salir del lugar donde está guardado. Sobre la cabeza o en los brazos de quien sea su guardián es llevado a la iglesia, acompañado de feligreses y seguidores, a recibir los honores de una solemne misa que, una vez concluida, marca de nuevo el comienzo del repique de los tambores.

El color dominante es el rojo. A la misa las personas asisten tradicionalmente vestidas de esa tonalidad como muestra de alabanza al santo. La procesión que sigue a la misa es una de las estampas más vivas del folclore venezolano. El santo va recibiendo dádivas y agradecimientos por los milagros concedidos, cada cierto tiempo la procesión se detiene y rinde a viva voz homenaje a San Juan. Los bailes al ritmo del tambor se dan en cada parada, todos llevan pañuelos de colores que agitan durante todo el camino.

Los tambores hablan seis lenguajes distintos según el momento del día. Seis son los golpes de tambores de San Juan que responden a cada etapa de la celebración: golpes de tambor de tipo responsorial en el que un solista canta seguido del coro; Sangueo, canto ceremonial para la procesión; Malembe, variante procesional al lento con acompañamiento de tambores culo e' puya, durante el encierro del santo; Cantos de sirena, a capella como preludio a la celebración; Golpiao, ritmo acelerado que sigue al sangueo; y Corrío, golpe de mayor rapidez e intensidad.

Puerto Cabello: ciudad sanjuanera de Venezuela

Puerto Cabello no es solo una de las ciudades donde se celebra San Juan. Es donde la tradición tiene diferentes capas, historia y particularidades únicas en todo el país, al ser la única ciudad de Venezuela donde se realiza el acto simbólico del reencuentro de San Pedro, San Pablo y San Juan, para luego hacer la entrega de banderas a la Virgen del Carmen y guardar nuevamente al santo en su trono, el 16 de julio.

La festividad de San Juan, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2021, reúne actualmente a unas 65 parrandas y sociedades distribuidas en distintos pueblos porteños. Cada una con su propio guardián, su propio tambor y su propio San Juan. Barrios como San Millán, Solano, Borburata, Patanemo y El Palito llevan generaciones compitiendo en devoción y tambor.

La celebración de San Juan en Puerto Cabello se extenderá hasta el próximo 16 de julio, fecha en la que culmina el ciclo festivo con la conmemoración de la Virgen del Carmen. Durante ese período, las comunidades desarrollan procesiones, encuentros de tambores, cantos y actividades religiosas que tienen como protagonista a San Juan Bautista. No es una fiesta de un día: es un ciclo de semanas en el que el santo va visitando comunidades, recibiendo homenajes y siendo trasladado de mano en mano.

El "robo del santo"

Uno de los momentos más atractivos de toda la celebración es cuando ocurre "El robo del santo", el cual consiste en que una vez introducido el santo en la iglesia y cuando ya se han cerrado las puertas, por un costado los cargadores sacan la imagen de San Juan Bautista y en compañía de los músicos se dirigen hasta la casa inicial de donde salió para tocar hasta el alba.

En las costas aragüeñas que también celebran con intensidad esta fecha, los pescadores de la zona se reúnen y sacan en procesión marítima al Santo. Los peñeros son adornados y hacen un hermoso y colorido recorrido en honor a San Juan que culmina en Ocumare de la Costa, donde se congregan todos los San Juanes acompañados de los grupos de cada pueblo. Esta celebración es llamada el encuentro de San Juanes.

"San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da"

Hoy, 24 de junio de 2026, los tambores no paran. En Puerto Cabello, en Curiepe, en Barlovento, en los pueblos costeros de Aragua, en Ocumare de la Costa, en parroquias de Caracas como San Agustín, en rincones de Miranda y Vargas, el Bautista recibe los homenajes de un pueblo que lo lleva en el alma desde hace más de cuatro siglos.

Los feligreses adornan sus casas con altares llenos de flores, frutas, velas y pañuelos de colores. La imagen del santo es sacada en procesión entre cantos, rezos y el repique de los tambores que acompaña todo el día y en algunos lugares, hasta el amanecer del día siguiente.

La frase que se repite de comunidad en comunidad, de generación en generación, resume todo lo que este día significa para quienes creen en su poder: "San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da." Hoy es su día. Y el tambor no miente.

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