Venezolanos deportados desde Estados Unidos que llegaron este martes 24 de junio a Maiquetía quedaron atrapados en el Hotel Santuario La Llanada, en Macuto, estado La Guaira, cuando los terremotos de 7.1 y 7.5 sacudieron la región. Familiares desesperados piden que se envíen unidades de rescate al lugar, donde aseguran haber escuchado voces de sobrevivientes entre los escombros.
"Que envíen ayuda al Hotel Santuario La Llanada en La Guaira. Mi primo gritó su nombre, pero no hay nadie recogiendo ni ayudando y parece que hay varias personas que están vivas y no pueden salir", denunció María Segovia, prima de Daniel Alejandro Núñez Ramírez, uno de los pasajeros del vuelo 164 con 147 venezolanos deportados desde Texas que aterrizó en Maiquetía poco después de las 4:30 p. m. del martes 24 de junio.

La secuencia de lo ocurrido es dramática. Tras los procedimientos de llegada en el aeropuerto, varios de los deportados fueron trasladados por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) al Hotel Santuario La Llanada, manejado por la Fundación Negra Hipólita, donde debían esperar el transporte que los llevaría a sus respectivos estados de origen.
Daniel Alejandro, oriundo de El Tigre, en Anzoátegui, llamó a su mamá desde el teléfono de una funcionaria del lugar alrededor de las 5:30 p. m. "Estamos esperando el bus que me va a llevar a El Tigre", le dijo. Minutos después, el terremoto lo cambió todo.
Sin rescate en la zona
De acuerdo con el testimonio de Segovia, antes de las 5:00 p. m. de este viernes, Daniel gritó su nombre desde los escombros. Quienes están alrededor de los escombros lo escucharon. Alguien introdujo un tubo entre los escombros para que les llegara aire. Del otro lado, respondieron con gritos. "Hay varios vivos", insistió la prima.
Según los testimonios recibidos por familiares y testigos, parte del edificio del Hotel Santuario La Llanada habría colapsado. La mayoría de las mujeres y los niños lograron salir, y varios heridos habrían sido trasladados al Hospital Vargas. Sin embargo, también afirman que todavía habría personas atrapadas o sin ser ubicadas, y que muchas familias continúan sin lograr comunicación con sus seres queridos, sumadas a la angustia de no saber nada desde el momento de los terremotos.









