A casi dos semanas de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el litoral central el pasado 24 de junio, el gobernador del estado La Guaira, José Alejandro Terán, presentó un balance sobre el impacto estructural en la región. Según las cifras oficiales, se contabilizan 750 edificaciones afectadas en toda la entidad, de las cuales 180 han colapsado totalmente y otras 400 presentan daños de consideración que comprometen parcialmente su integridad.
El mandatario regional enfatizó que la región permanece en una fase crítica de emergencia, donde las labores de rescate siguen siendo la prioridad absoluta. "Todavía estamos buscando dentro de los escombros milagros con esperanza y mucha fe. Además, estamos recuperando a las personas que fallecieron para poder darles cristiana sepultura, junto a sus familiares", declaró Terán, reafirmando el compromiso de los equipos de auxilio que trabajan contrarreloj en las zonas de desastre.
En cuanto a la atención a los damnificados, el gobernador informó que se mantienen activos los campamentos transitorios destinados a albergar a las familias que perdieron sus viviendas. La gestión gubernamental asegura que se están realizando esfuerzos para garantizar suministros básicos y atención integral a los ciudadanos refugiados, quienes enfrentan la incertidumbre sobre su futuro habitacional tras la magnitud de la catástrofe.
Como una nota positiva dentro de la crisis, Terán anunció que los habitantes del urbanismo Brisas de Maiquetía han recibido luz verde para regresar a sus hogares. Tras una serie de inspecciones estructurales rigurosas, se descartaron riesgos de colapso, lo que permitirá que unas 3.041 personas puedan retomar la normalidad en sus viviendas. Mientras tanto, las autoridades continúan con la evaluación técnica en otros complejos habitacionales para determinar cuáles edificios pueden ser declarados habitables y cuáles requieren demolición o reparaciones profundas.









